Y POR FIN… SANTA MARIA DEL MAR

Si algo me enorgullece de Barcelona es tener una joya arquitectónica tan perfecta y bella como es la maravillosa basílica de Santa Maria del Mar. Dejamos atrás la plaça de Sant Just y nos dirigimos por la calle Lledó hasta la baixada de Caçadors, por la que ya habíamos pasado durante nuestra ruta alrededor de la muralla romana. Giramos a la derecha por la calle del Sots-tinent Navarro y nos dirigimos hasta la Vía Laietana, por la calle de Salvador Aulet. Cruzamos y seguimos por la calle Manresa, dejando atrás el supuesto lugar donde penaba el alma de Jordi Nas. Finalmente, llegamos a la calle Argentería, giramos a la derecha y ahí tenemos el primer contacto visual con nuestro destino: la basílica de Santa Maria del Mar. Una sensación que, salvando las distancias geográficas, puedo comparar a la que se tiene en Jordania, cuando después de caminar por el desfiladero, te aparece enfrente el Tesoro de Petra de manera inesperada.

Una sorpresa que se te aparece al final del carrer de l'Argenteria

Una sorpresa que se te aparece al final del carrer de l’Argenteria

Hablar de Santa Maria del Mar nos obliga a pensar irremediablemente en la novela de Ildefonso Falcones y su Catedral del Mar, que a pesar de otorgarle el rango de catedral solo tiene el de basílica menor, desde 1923. Esta irremediable conexión entre este templo y el libro me produce sentimientos contrapuestos. Ha sido necesario que se utilice como escenario literario para que los barceloneses vuelvan a interesarse por ella, y que se haya convertido en uno de los primeros destinos turísticos que se visitan en la ciudad. Una fuente de ideas para muchas rutas turísticas literarias que se ofrecen a los turistas.

El encanto que transmite no lo buscaremos en su ornamentación, ya que casi no existe, sino en sus formas, sus proporciones, los juegos de luces y colores, la amplitud y, especialmente, en el sentimiento de majestuosidad que sientes cuando entras en ella. Hasta ahora, durante el recorrido que iniciamos en Santa Maria del Pi, solo hemos oído hablar de condes, reyes y obispos. Ahora llega el momento de hablar del pueblo llano sin más. Y es que hemos llegado, señores ¡a la catedral del pueblo!; así sin más.

Dos hipótesis históricas

La basílica está sobre el espacio de la antigua iglesia de Santa Maria de las Arenas

La basílica está sobre el espacio de la antigua iglesia de Santa Maria de las Arenas

Para empezar, dos hipótesis que pueden ser interesante mencionar. La primera es que donde hoy en día está Santa Maria del Mar, los historiadores ubican una iglesia anterior del siglo X, conocida como Santa Maria de las Arenas, cuyo nombre se atribuye a que fue construida en un arenal delante del mar, ya que en aquella época el litoral llegaba hasta allí. Algunas excavaciones han dejado entrever la existencia de un cementerio paleocristiano bajo sus cimientos, y cuenta la leyenda que aquí fue donde el obispo Frodoi encontró los restos de Santa Eulalia que actualmente están en la cripta de la Catedral. La segunda, se la debemos a la historiadora Jordina Sales. Según unos estudios recientes se cree que ese nombre, que como hemos dicho siempre se ha relacionado con la proximidad de la playa, se deba a que se construyó sobre un anfiteatro-arena de la época romana. Testimonio de ello son unos arcos que hay frente a la entrada principal de la plaça de Santa Maria, que se especula debieron formar parte de su estructura.

La catedral del pueblo

Losas de antiguas tumbas gremiales

Losas de antiguas tumbas gremiales

Tras las hipótesis, ahora tenemos que buscar los motivos de su construcción y el porqué se le da el apelativo de «catedral del pueblo». Para ello tenemos que trasladarnos con la imaginación al momento histórico de su construcción.

Hacia el siglo XII Barcelona era una ciudad amurallada, donde el crecimiento demográfico empezó a ser muy importante y la densificación se hizo insoportable. Por ese motivo, se optó por ampliar la ciudad fuera de la muralla y edificar a lo largo de los caminos exteriores que llevaban hasta ella. Así fueron apareciendo nuevos núcleos poblados que adquirieron importancia de manera progresiva, como fue el caso de Vilanova del Mar, que creció alrededor de la pequeña iglesia de Santa Maria de las Arenas. Su situación estratégica junto al litoral ayudó a generar un importante comercio marítimo que contribuyó a un imparable crecimiento económico. Empezaron a establecerse pescadores, marineros, armadores, mercaderes, estibadores y artesanos agrupados en gremios, lo que ayuda a imaginarse fácilmente la importante actividad comercial que debió desarrollarse en la zona durante esa época. Más adelante, también algunos nobles optaron por trasladarse allí, especialmente a lo largo de la calle Montcada donde construyeron diferentes palacios de estilo gótico civil catalán, de los que ya hablaremos más adelante.

Con motivo de ese crecimiento de población la iglesia se fue quedando pequeña y, empujados por la necesidad de ampliar el espacio disponible, así como por la piedad de los fieles en esa época y por la solvencia económica de la mayoría de sus habitantes, se unieron todas las corporaciones del barrio y llevaron adelante la construcción de un nuevo templo, ya fuese aportando dinero, o bien aportando trabajo.

Los bastaixos

¿Te has fijado alguna vez en los dos personajes que hay en la puerta principal?

¿Te has fijado alguna vez en los dos personajes que hay en la puerta principal?

Una mención especial -que se explica muy bien a través del personaje de Arnau Estanyol en la novela de la Catedral del Mar– es el destacado papel que desempeñaron los bastaixos. La nueva construcción se inició utilizando las piedras procedentes del derribo de la iglesia anterior, pero cuando se acabaron y se necesitaron nuevos suministros, fueron estos descargadores del puerto los que se encargaron de transportarlas cargándolas en la espalda desde la cantera real de la montaña de Montjuïc y desde las playas hasta el lugar de la obra. Y esto lo hicieron compaginando la carga y descarga de los barcos comerciales, sin que la actividad comercial se viese afectada en ningún momento. Posteriormente, esa colaboración desinteresada se les reconoció con la concesión de algunos privilegios respecto a otros gremios y, aún hoy en día, se les recuerda mediante dos figuras metálicas que hay en la puerta principal de acceso al templo.

Es por todo ello por lo que recibió el sobrenombre de «catedral del pueblo», que además sirvió de contraposición a la imagen de la Catedral de la Santa Creu, que se había asociado a los tres estamentos de poder de la época: la monarquía, la nobleza y al clero.

La dedicación a Santa Maria

Una talla de la Virgen Maria preside el altar mayor

Una talla de la Virgen Maria preside el altar mayor

La dedicación a Santa Maria se dice que fue debida a dos razones. La primera porque era la patrona de los marineros. La segunda, porque el rey Jaime I había prometido dedicarle una catedral a la Virgen María tras la conquista de Mallorca, y esa fue la manera que se eligió para cumplir con la voluntad del monarca, ya fallecido.

Sobre Santa Maria del Mar podemos explicar muchas curiosidades. La construcción se encargó a Berenguer de Montagut, que diseñó las líneas principales del edificio, y a Ramon Despuig, que llevó a cabo la construcción. Cuando estos dos maestros de obra aceptaron el encargo tuvieron que firmar un documento jurado en el que aseguraban su dedicación exclusiva al proyecto. Pero se duda que cumpliesen con su juramento ya que hay otras construcciones que presentan muchas coincidencias en el diseño y, además, sus fechas de construcción se solapan en el tiempo con las de Santa Maria del Mar. El caso más evidente es el de la iglesia de Santa Maria de la Aurora de Manresa. Pero dejaremos la duda en el aire.

El único templo de estilo gótico catalán puro

El mejor ejemplo del estilo gótico catalán

El mejor ejemplo del estilo gótico catalán

También se afirma que es el único templo de estilo gótico catalán puro. Eso es debido a que se construyó de manera continuada durante el inusual plazo de cincuenta años y, de esta manera, se evitó que se produjesen cambios en el estilo arquitectónico inicial. En esa época era habitual que una obra de estas dimensiones tardase cerca de un siglo en llevarse a cabo; la mismísima catedral de Barcelona, que tiene unas dimensiones mucho más grandes, tardó la friolera de ¡setecientos años! Las fechas claves de su construcción están perfectamente documentadas. Por ejemplo, en la puerta de las Moreras que hay frente al fossar se pueden ver dos placas que indican la fecha de colocación de la primera piedra: el 25 de marzo de 1329. Asimismo se sabe que en noviembre de 1383 se colocó la última piedra, y que en agosto de 1384 se dedicó el templo a la Virgen y se celebró la primera misa. Cifras de vértigo si pensamos que estamos hablando del siglo XIV.

A lo largo del periodo de la construcción y también a lo largo de su historia, Santa Maria del Mar ha sido una iglesia donde se han producido accidentes fortuitos, tragedias naturales y vandalismos debidos a la mano del hombre. Podemos citar el incendio de los andamios que se declaró en 1379 y que retrasó su finalización; un terremoto el día de Corpus que provocó la caída del rosetón sobre el público que esperaba la salida de la procesión y provocó diversos muertos; el bombardeo a que fue sometida durante la guerra de sucesión en 1714; y el hecho más dramático de todos, artísticamente hablando, que fue el incendio provocado por las masas exaltadas los días 3 y 4 de agosto de 1936, que acabó con el coro y con el altar mayor. De las vidrieras originales de la época únicamente se conserva una, ya que cuando empezó la guerra estaba en el taller de restauración y pudo ser salvada. En la actualidad todas son nuevas y, para orgullo de los culés, señalaremos el escudo del FC Barcelona que hay en una de las superiores como muestra de la participación del club en su reposición.

Las fachadas presentan los elementos típicos del gótico catalán: líneas horizontales que limitan visualmente la gran altura de la edificación, grandes superficies vacías y terrazas sin tejado. Las dos torres octogonales están rematadas por terrazas y no tienen ni pináculos, ni agujas. Presentan una inclinación de 16 cm que se atribuye al terremoto que hubo en el siglo XV, sin que se hayan detectado inclinaciones posteriores, tal y como se desprende de la verticalidad que conserva la parte superior que se restauró tras dicho terremoto. En los ángulos frontales de la fachada principal todavía se conservan dos tederos de hierro medievales, que se utilizaban para iluminar las calles mediante la quema de leña de pino.

La sensación que se tiene cuando se accede al interior es de majestuosidad, proporcionalidad y, especialmente, amplitud. A pesar de estar dividida en tres naves, el interior transmite una imagen de un espacio único y diáfano, que huye de la compartimentación típica del estilo gótico europeo. Algo que contribuye a ello es la perfección y simetría de las dieciséis columnas octogonales, todas ellas del mismo grosor, separadas por una distancia exacta de 13 metros y con una decoración que se corta al nivel de los capiteles, sin llegar al suelo, lo que todavía transmite una sensación de mayor ligereza. El estilo se compara con el de las hallenkirchen alemanas o iglesias de salón. Parece ser que este interior ayudó a Antoni Gaudí a concebir la Sagrada Familia.

Un interior plagado de geometría que se dice inspiró al propio Gaudí

Un interior plagado de geometría que se dice inspiró al propio Gaudí

Los expertos en arte gótico opinan que los maestros que la diseñaron hicieron un perfecto trabajo matemático en el cálculo de las proporciones y en su aplicación práctica durante la construcción. Como si se tratase del enunciado de un problema de matemáticas: la iglesia tiene 80 metros de fondo, la nave central 13 metros de anchura y las dos laterales justamente la mitad exacta (6,3 metros) cada una; estas dos naves miden el doble que la anchura de las capillas laterales; la anchura total de la planta es igual a la altura total de las naves laterales; la diferencia entre la altura de la nave central y la de las naves laterales es igual a la anchura de las naves laterales… Lo siento, ¡creo que ya me he perdido! Lo único que sé es que es un verdadero trabajo de ingeniería medieval.

El juego de luces colores de las vidrieras y la cantidad de velas rojas que hay en las capillas crea un ambiente impresionante. Fijaos que una característica de esta iglesia es que la nave central tiene luz natural directa, que le llega a través de unos óculos, que se convierten en ventales a la altura del presbiterio, y a través de los ventanales de las naves laterales, debido a la apertura del espacio entre ellas.

Como el resto de las iglesias que hemos visitado, en ésta también hay losas funerarias en su pavimento, principalmente de miembros de cofradías y gremios que se habían ganado el honor de ser enterrados dentro. No obstante, en la actualidad la mayoría de estos restos se guardan en una fosa situada a la entrada del cementerio del Poble Nou a donde se trasladaron después de ser exhumados, tal y como se puede leer en la losa que indica su procedencia de la parroquia de Santa Maria del Mar. Los restos que todavía se conservan en la iglesia están situados en la zona del presbiterio. Unos corresponden al rey Pere IV, el condestable de Portugal, que durante la Guerra Civil catalana fue proclamado conde de Barcelona, rey de Aragón y de Valencia, con los títulos de Pere IV, Pere V y Pere III, respectivamente. De esta guerra ya hemos hablado durante la visita a la basílica dels Sants Just i Pastor cuando os comenté que le había costado la pérdida de la independencia al Monasterio de Montserrat. Los otros restos son las reliquias de Sant Cugat que, a causa de la desamortización, salieron de su ubicación inicial en Sant Cugat del Vallès y tras pasar por la iglesia de Sant Cugat del Rec, acabaron en la de Santa Maria del Mar.

El altar mayor, que sigue la línea sencilla de toda la iglesia, tiene una talla de la Virgen María sosteniendo al niño Jesús en su brazo izquierdo originaria del siglo XIV, y que está acompañada a sus pies de una reproducción de una Coca de Mataró, cuyo original se encuentra en el Maritime Museum Prins Hendrik de Rotterdam, en los Países Bajos.

Un espacio ideal para la música

Si os gusta la música, recordaros que debido a su fabulosa acústica, esta iglesia es un lugar habitual en donde se celebran conciertos musicales, y no solo de temática religiosa. Una de las representaciones más famosas es la interpretación del Canto de la Sibila, drama litúrgico de origen medieval que fue elegido patrimonio inmaterial de la humanidad en noviembre de 2010, y que se representa cada 24 de diciembre, durante la Misa del Gallo.

Y aquí acabamos nuestro recorrido. Sé que debe haber infinidad de anécdotas, historias y leyendas que me dejo en el tintero, pero así tenéis motivos para buscar más información. Espero que os haya gustado este largo paseo por las “cuatro” catedrales de Barcelona, y que os animéis a hacerlo personalmente.

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