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DE PASEO HACIA EL CASTELL DEL PORT

Desde que leí un antiguo artículo sobre el Castell del Port, quise irlo a visitar. Bueno, más que visitar el castillo, ir a visitar las pocas ruinas que quedan del mismo. Si es que se le pueden llamar ruinas.

Lo primer que hice, evidentemente, fui informarme de su ubicación exacta y de las diferentes opciones que había para poder llegar hasta él paseando. De hecho, a pesar de haber recorrido diferentes lugares de la montaña de Montjuïc, nunca antes me había cruzado ni con las ruinas, ni con ninguno de los puntos de acceso.

Castell del Port
Montículo en donde se recuerda la existencia del Castell del Port

Una vez situado, más o menos en el mapa, allí que me fui. No obstante, el inicio del paseo no acabó siendo tan plácido como pensé en un momento, ya que me equivoqué de camino, y acabé trepando por un lateral empinado y rocoso que queda delimitado por una valla de hierro, que al final me llevó de nuevo al camino que no había encontrado inicialmente.

Desde allí, unos metros más adelante ya pude divisar el acceso hasta el lugar exacto en donde se conservan los restos del Castell del Port.

El Castell del Port no fue un castillo

Pero antes de entrar en el relato del propio paseo y por dónde transcurrió, permitidme hacer una pequeña recopilación de datos sobre el Castell del Port. Un listado de detalles que nunca está de más conocer.

Los restos del Castell del Port están situados en el sudoeste de la montaña de Montjuic. Un lugar en donde ya hubo asentamientos íberos anteriores a la fundación de Barcino, y que se encontraba en un promontorio privilegiado con vistas hacia el mar y el Delta de Llobregat. Próximo a una zona en la que, la existencia de un puerto romano, originaría una gran actividad comercial entre las ciudades de Barcino, Baetulo, Iluro y Tarraco.

La historia del Castell del Port se inicia en el siglo XI, cuando se encuentran documentos que ya mencionan su existencia.

Es una de las estructuras fortificadas de la Barcelona medieval más desconocidas.

Por lo que explican los entendidos, nunca llegó a ser un castillo como solemos imaginarnos los incondicionales de las historias medievales y de castillos como el de Camelot. Más bien fue un conjunto de edificaciones (usadas como viviendas y zona de almacenes), posiblemente con una torre de vigilancia y próximo a una sagrera, que se cree podría ser la que debía rodear la primitiva capilla dedicada a la Mare de Déu de Port.

El tipo de estructura desvela que su principal función, en lugar de ser defensiva, esté más relacionada con el concepto de vigilancia y control de las tierras de cultivo que se fueron consolidando en aquella época.

Fue residencia temporal del conde Ramon Berenguer II (“Cap d’estopa”) y del conde Berenguer Ramon II (el fratricida).

Sarcófago de Cap d'Estopes
Sarcófago de Ramon Berenguer II, «cap d’estopes», en la catedral de Girona

La importancia del conjunto llegó hasta el siglo XV, y fue en detrimento a medida que crecía la importancia estratégica de la Torre del Farell (que se construyó en la cima de la montaña, y que sería el embrión del actual Castell de Montjuïc). La Guerra dels Segadors fue el punto de inflexión que llevó hacia su desaparición física.

Existen fotografías que certifican que en 1910 todavía se mantenían en pie restos de la torre. Pero la construcción de Can Tunis y las vías férreas de la zona en la primera mitad del siglo XX contribuyeron a su total desaparición.

En la actualidad es difícil identificar los restos del castillo, si no fuese por la placa que lo recuerda. De hecho, esa placa es la que te ayuda a cercionarte de que has llegado hasta el montículo de piedra que queda.

Ruta circular con el Castell del Port en el centro

Lugar de partida

Iniciamos el paseo a la altura dels carrers dels Ferrocarrils Catalans, siguiendo un camino de tierra, conocido como camí de l’Esparver. Una vez alcanzado el montículo con la placa que recuerda en dónde estaba el Castell del Port (en nuestro caso tras una subida algo accidentada, por despistados), nos tomamos un tiempo para disfrutar de las panorámicas que se pueden ver desde allí.

Junto al montículo hay una placa, en muy mal estado, que señaliza el Mirador del Camí de l’Esparver, y los lugares que puedes ver desde allí. Entre ellos, la pedrera que hay junto al cementerio y, por supuesto, un plano picado del Fossar de la Pedrera, ya que el mirador se encuentra a unos cuantos metros de altura sobre ella. Una visión diferente si siempre la has visto a nivel de suelo.

Seguimos por los miradores

Desde allí seguimos el camino de tierra entre naturaleza, que nos lleva hasta el Mirador de Pájaro de Mar. Un lugar situado junto a la tapia superior del cementerio. Desde allí, volverás a disfrutar de excelentes panorámicas de la Anilla Olímpica, de Barcelona y de una parte del Baix Llobregat.

Seguimos paseando por el Passeig dels Tions, (un espacio creado no hace mucho tiempo), con la idea de llegar hasta el Mirador del Migdia en donde, inevitablemente, por la hora y la temporada, nos tomamos un tiempo para un aperitivo con vistas al puerto y al mar.

Regreso al punto de partida

Y una vez allí, aunque tenemos la oportunidad de seguir paseando hasta el Castell de Montjuïc por el camino que bordea la montaña frente al mar, optamos por iniciar el regreso a nuestro punto de partida.

El recorrido lo realizamos por el passeig de Migdia, que nos permite visitar el Jardín Ucraniano (que no conocíamos), así como pararnos un breve instante en el Mirador de Toby, frente al estadio y al palau Sant Jordi, para seguir, a continuación, por el carrer del Foc hasta donde habíamos iniciado la ruta.

Galería del recorrido

Por si es de utilidad, os enlazo la ruta de Wikiloc que nos sirvió para inspirarnos en el diseño de nuestro paseo, y que te permite llegar -como he comentado- hasta el Castell de Montjuïc, aunque en esta ocasión no entraba en nuestros planes.

Miscelánea de conceptos relacionados que pueden ser de interés

Y aunque el post se centra exclusivamente en el qué y el cómo del Castell del Port, he querido complementarlo con alguna información complementaria de lugares que forman parte del relato, y que pueden dar lugar a futuros artículos

La Marina del Port

No se puede hablar del Castell del Port si no se menciona el barri de la Marina de Port, un lugar del districte de Sants-Montjuïc, formado a partir de los barrios históricos de Port, Can Clos, Polvorí, Foment, Sant Cristòfol (la Seat), Estrelles Altes, la Vinya i Plus Ultra. El origen del barrio está directamente relacionado con la construcción del Castell del Port y la capilla de la Mare de Déu del Port.

El barrio fue una zona tradicionalmente agrícola, donde hubo un importante número de masías, de las que todavía se conserva la única que queda dentro de Barcelona: Can Mestres.

Y, evidentemente, el barrio también está ligado a la Barcelona más industrial, a raíz de la normativa que obligó a las antiguas fábricas de Ciutat Vella trasladarse a las afueras de la ciudad, alrededor de las cuales crecieron polígonos industriales anexos, y empezaron a recibir la llegada masiva de inmigrantes de diferentes regiones de otras partes de España.

Los historiadores consideran la Marina del Port como el lugar en donde se fundó el primer asentamiento romano, antes de que se instalasen definitivamente en el Mont Taber. Además el nombre del barrio se debe a que donde existió el primer puerto de Barcelona.

La Pedrera Romana

De todos es conocida la piedra de Montjuïc y su importancia en la construcción de los edificios de Barcelona. Cuando recorres la ciudad, y visitas construcciones de diferentes épocas, la piedra de Montjuïc siempre aparece en los apuntes que te expliquen sobre su historia.

Todavía existen muchos puntos en donde se puede ver la marca de su extracción. Pero si un lugar es especialmente interesante de mencionar es el espacio conocido como Pedrera Romana.

Está en el lado montaña del carrer del Ferrocarrils Catalans y, todavía hoy, se pueden observar los huecos que dejaron los bloques extraídos.

La parroquia de la Mare de Déu del Port

El templo actual se cree que está vinculado a la antigua capilla que existía en el siglo XI, junto al Castell del Port.

Obra del arquitecto Joan Bergós Massó, amigo de Gaudí, tiene un curioso estilo que recuerdo los templos florentinos del Renacimiento. De ahí que se conozca como neorrenancentista o de inspiración italiana. Un estilo arquitectónico que Bergós mezcló con el de las masías tradicionales catalanes (recordemos el carácter rural de la zona), y con el brutalismo propio de la época en que fue construido.

Un estilo que, si nos fijamos, podemos ver en otros edificios en diferentes lugares de Montjuïc.

La masia de Can Mestres

Y para acabar, solo una rápida mención que irá ampliada en un futuro: la masia de Can Mestres.

Como he comentado, la Marina de Sants fue una zona eminentemente agrícola, en donde había una buena cantidad de casas de campo. Actualmente la única que queda de todas ellas es la de Can Mestres, que también se conoce como Can Clos, nombre que lleva la zona del barrio en donde se encuentra.

Para saber más sobre el Castell del Port, la Marina del Port y otros temas relacionados:
El castell de Port a Montjuïc de Barcelona, segle XI
La Mare de Déu de Port va ser trobada l’any 1030 a Montjuïc
Història de Can Mestres
Mas de l’Esparver
El jardí ucraïnès amagat al cor de Montjuïc

También te puede interesar:
Historia y panorámicas desde el Castell de Montjuïc
El fossar de la Pedrera

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