SANTA EULALIA: 13 AÑOS, 13 OCAS, 13 HISTORIAS

Como cada año cuando llega la festividad de Santa Eulàlia, Barcelona se vuelve a vestir de gala. Y aunque no sea una fiesta laboral sí que es una fiesta popular que, a pesar de haber quedado relegada a un segundo plazo, muchos barceloneses y muchas barcelonesas siguen reconociendo como la festividad de su patrona tradicional.

A modo de pequeño homenaje a esta santa tan barcelonesa, os dejo un listado con trece historias relacionadas con su historia y su leyenda, que sin aportar nada nuevo a lo que muchos ya conocen sobre ella, quieren resaltar especialmente el valor de la solidaridad y la defensa de la justicia en manos de los más jóvenes, tal y como ella demostró.

Imagen de Santa Eulália en la Basílica de Santa Maria del Mar

Imagen de Santa Eulália en la Basílica de Santa Maria del Mar

1ª Santa Eulalia, mito o realidad

Todas las historias de mártires en los primeros años del cristianismo siempre han estado cubiertas por una espesa capa de niebla, que en el caso de Santa Eulalia no resulta diferente.

Siempre se nos ha explicado que la leyenda sitúa sus orígenes en la ciudad de Barcelona, de su viaje hacia el foro de Barcino para quejarse ante las autoridades de las persecuciones a que estaban sometidos los seguidores de la fe cristiana y del terrible fin que tuvo a temprana edad.

Lo que ya no es tan conocido, es que en la ciudad extremeña de Mérida también vivió una joven llamada Eulalia, a la que le ocurrió lo mismo que a la de Barcelona. Por lo tanto, se establece un paralelismo entre ellas, que lleva a plantearse la superposición de ambas historias y deja en suspense cuál de las dos es la verdadera.

Tres esculturas de Santa Eulàlia ubicadas en diferentes lugares de Barcelona

2ª Santa Eulalia y Sarriá

En mi caso me decantaré por la primera. Para empezar, no tenemos más remedio que hablar de Sirriano (actualmente Sarriá) una antigua villa romana protegida por una torre de defensa, situada a las faldas de la sierra de Collserola.

Siempre según la leyenda, Eulalia (nombre de origen griego que significa “la bien hablada” (“eu” bien y “lalos” hablar)), pertenecía a una familia de senadores romanos que tenían una finca situada en este lugar.

Lo que no nos aclara la leyenda es si esa finca era su residencia habitual, o era una finca de descanso, a la que sus padres, Fileto y Leda, decidieron enviarla para alejarla de las autoridades romanas, dada la actitud de la jovencita en contra de los edictos del emperador.

3ª Santa Eulalia y el desierto de Sarriá

La vida de Santa Eulalia en Sarriá está enmarcada por toda una lista de milagros. El más conocido es el que dio origen al lugar que hoy en día conocemos como Desierto de Sarriá.

Dice la leyenda que la casa de Eulalia estaba situada cerca de un bosque de frondosos cipreses, junto a la falda de la montaña. Un día que la niña estaba paseando por allí, se le apareció un ángel que le comunicó que sería santa y que se convertiría en la patrona de Barcelona y, repentinamente, para dejar constancia del hecho, los cipreses se transformaron en palmeras y el bosque se convirtió en un palmeral, más típico de un desierto que de la Barcino romana.

Y ese nombre ha llegado hasta nuestros días, a pesar que la presencia de palmeras actualmente es muy limitada.

Vistas desde Collserola del lugar donde se supone vivía Santa Eulàlia en Sarrià

Vistas desde Collserola del lugar donde se supone vivía Santa Eulàlia en Sarrià

4ª Santa Eulalia y los valores

El origen de la santidad de Eulalia lo tenemos que buscar en lo que podríamos llamar “su inclinación por la defensa de la justicia”. Pero la leyenda no deja solo ahí sus virtudes y, destaca también su sentido de la solidaridad y la piedad hacia los menos favorecidos.

Una de las historias más conocidas explica que, a pesar de la oposición de su familia a su inclinación hacia la caridad, siempre estaba dispuesta a ayudar a los demás. En una ocasión que salía de su casa con la falda llena de pan para dar de comer a una anciana hambrienta, fue descubierta por su padre. Ante la pregunta de qué llevaba escondido en la falda, Eulalia dijo que flores, para no ser reprendida. Al mostrar el contenido, un puñado de flores cayeron de su falda y el pan había desaparecido.

5ª Santa Eulalia y la persecución de Daciano

A principios del siglo IV el emperador Diocleciano envía al edicto imperial Publio Daciano para que se encargue de aplicar en Hispania la proclama decretada para acabar con los cristianos. Se supone que llegó en julio del año 304 y desde ese momento se inició una de las más crueles persecuciones que había habido hasta el momento.

Lo que pasó a continuación es de sobras conocido. Eulalia decidió ir a Barcino para quejarse frente a las autoridades de esa situación, pero salió de noche y a escondidas para que nadie la viera. Al llegar al foro y entre medio de la multitud vio a Daciano sentado en su tribunal y rodeado por la guardia. Sin dudarlo un momento se adelantó y se dirigió a él con estas palabras que transcribo literalmente:

“Juez inicuo, ¿de esta manera tan soberbia te atreves a sentarte para juzgar a los cristianos? ¿Es que no temes al Dios altísimo y verdadero que está por encima de todos tus emperadores y de ti mismo, el cual ha ordenado que todos los hombres que Él con su poder creó a su imagen y semejanza le adoren y sirvan a Él solamente? Ya sé que tú, por obra del demonio, tienes en tus manos el Poder de la vida y de la muerte; pero esto poco importa”…

6ª Santa Eulalia, los trece martirios y sus símbolos como santa

Supongo que no es necesario que explique más, ya que todos sabemos cómo acabó ese atrevimiento.

Tras ser hecha presa fue condenada a sufrir trece martirios, uno por cada año de los que tenía, que empezaron en una oscura prisión del Call y acabaron con su crucifixión.

Una vez santificada se le atribuyeron tres símbolos, cada uno con un significado, y que suelen acompañarla en las imágenes.

El primero es la palma, elemento que representa el martirio, y a modo de anécdota diremos que la expresión popular “la va a palmar” viene derivada de las palmas que se entregaban a los que iban a ser martirizados.

El segundo es una cruz en forma de aspa como la que usaron para su crucifixión.

Y el tercero una paloma, como la que según la leyenda salió de su boca cuando murió y se fue volando hacia el cielo.

Capilla dedicada a la Santa en la Baixada de Santa Eulàlia

Capilla dedicada a la Santa en la Baixada de Santa Eulàlia

7ª Santa Eulalia y Santa Maria del Mar

Según cuenta Joan Amades, después de estar tres días en la cruz, unos cristianos recuperaron el cuerpo y lo llevaron a enterrar a un lugar, que en la Barcelona actual se ubicaría entre el Arco del Triunfo y la Estación del Norte.

Debido a que era un lugar muy pantanoso, más adelante se trasladó a la iglesia de Santa Maria de las Arenas que, como ya sabemos, sería el lugar en el que más tarde se construiría Santa Maria del Mar.

Pasaron los años, la invasión musulmana y se perdió el rastro de sus restos. Pero en el siglo IX, parece ser que el 23 de octubre de 878, el obispo Frodoi, que regía la diócesis de Barcelona, encontró milagrosamente el sepulcro que contenía sus restos.

8ª Santa Eulalia y su solemne traslado hasta la catedral

Cuando se decidió trasladar los restos de la santa a la catedral, se organizó una procesión solemne y muchos peregrinos llegaron de todas partes para presenciarla.

La procesión salió de Santa Maria de las Arenas y se dirigió hacia la plaça del Blat.

Al llegar frente al Portal Mayor, el cofre que contenía los restos de la santa empezó a pesar tanto, que los porteadores tuvieron que dejarlo en el suelo ante la imposibilidad de continuar cargándolo.

Los peregrinos allí congregados empezaron a rezar para pedir ayuda al cielo y, de manera inesperada, apareció un ángel que señaló a uno de los religiosos que ayudaban en el traslado. Éste cayó de rodillas al suelo y confesó que había robado un dedo de la santa, que devolvió inmediatamente. El cofre recuperó el peso inicial y la procesión pudo continuar hasta su destino.

El milagro se interpretó como la protesta que había enviado la santa por no querer entrar incompleta en la ciudad. Más adelante la plaza pasaría a llamarse del Angel como recuerdo de lo acontecido.

9ª Santa Eulalia, la cripta y las ocas del claustro

A raíz del traslado de los restos de la santa a la Catedral, ésta pasó a tener una doble titularidad: de la Santa Cruz (sanctae crucis) y de Santa Eulalia.

Los dos lugares más significativos de la catedral que nos recuerdan a la santa son la cripta y el claustro.

En la cripta, los restos se guardan en un sarcófago de alabastro, donde también se conserva el cofre que se trajo de Santa Maria de las Arenas y hay una inscripción que dice: “Aquí reposa Santa Eulalia mártir de Cristo, que sufrió en la ciudad de Barcelona, bajo la presidencia de Daciano, el día segundo de los idus de febrero y fue encontrada por el obispo Frodoí con su clero, en la iglesia de Santa María… A Dios gracias”.

En el claustro, no podemos dejar de mencionar las trece ocas blancas que se mantienen en recuerdo de las que, según la leyenda, se encargaba de cuidar Eulalia en su casa de Sarrià. Trece ocas que recuerdan la edad que tenía al morir y el color blanco que representa su pureza.

10ª Eulalia patrona de Barcelona… Si, ¿y la Mercè?

Santa Eulalia de Barcelona fue canonizada en el año 633 de la era cristiana y se convirtió en la patrona de la ciudad, estableciéndose su festividad el día 12 de febrero para hacerla coincidir con el día de su muerte.

En el siglo XVII le apareció una competidora con la que medio tuvo que compartir el patronato, pero no de manera plena.

Debido a una plaga de langostas que sufrió la ciudad, los ciudadanos se acordaron de una virgen que había ayudado a liberar cerca de 300.000 prisioneros cristianos durante la época de las cruzadas, y que se llamaba Nuestra Señora de la Merced de la Redención de los Cautivos.

Le prometieron hacerla patrona de la ciudad si liberaba a la ciudad de la plaga, como así fue. Barcelona cumplió su palabra y la hizo patrona, pero no fue hasta mediados del siglo XIX cuando el Vaticano hizo el reconocimiento oficial y la nombró patrona de la diócesis de Barcelona.

En 1714, Felipe V abolió la festividad de Santa Eulalia debido al arraigo que tenía entre la población y eso contribuyó a potenciar el patronato de la Merced.

Según la tradición popular, es habitual que durante las fiestas de la Merced llueva, debido a las lágrimas que Santa Eulalia deja caer a causa de la tristeza que siente por el olvido de los barceloneses hacia ella.

11ª La bandera de Santa Eulalia

Aunque es una bandera poco conocida y, actualmente, solo se cuelga en el balcón del ayuntamiento el 12 de febrero, desde el siglo XVI y hasta su abolición y quema pública al final de la guerra de sucesión, fue el símbolo de Barcelona y del Consejo de Ciento, como institución del gobierno de la ciudad.

Una bandera muy reverenciada y muy arraigada con la historia de la ciudad. Era tal su importancia que siempre estaba custodiada por los prohombres más destacados de la ciudad.

En lenguaje vexilológico, la bandera estaba constituida por un campo de rojo carmesí con la imagen de Santa Eulalia pintada en el centro y flanqueada por el escudo real (cuatro palos de gules en campo de oro) y el escudo del capítulo catedralicio. Alguna versión sustituye los cuatro palos por el escudo de la ciudad de Barcelona.

De acuerdo con diferentes fuentes, se cree que existían dos banderas, una de carácter religioso, que presidía las procesiones (en especial la de Corpus Christi), y otra de carácter militar que únicamente salía de la casa de la ciudad en caso de peligro extremo, y se utilizaba para presidir las movilizaciones militares de los barceloneses para defender la ciudad. Estuvo presente durante la Guerra del Segadors y durante la Guerra de Sucesión, para dar coraje a las compañías de la Coronela de Barcelona.

Especialmente memorable es la imagen de Rafael de Casanova cayendo herido junto a esta bandera el 11 de septiembre de 1714.

Monumento a Rafael Casanova con la bandera de Santa Eulàlia

Monumento a Rafael Casanova con la bandera de Santa Eulàlia

12ª La fiesta mayor de invierno de Barcelona

Como la mayoría de las poblaciones catalanas, también Barcelona tiene dos fiestas mayores: una en verano y otra en invierno.

Evidentemente, ya sea por los avatares históricos o por las inclemencias propias de la época, esta fiesta invernal no tiene la relevancia de la estival, pero no por ello deja de ser menos significativa.

Es una fiesta que sigue todos los protocolos de las fiestas mayores, con pregón, pasacalles, gigantes, castells y correfocs. Importante destacar la participación del Aliga de la ciudad, como la figura más importante del bestiario festivo, y la de la giganta Laia, especialmente destacada durante esta fiesta.

13ª Rutas por la Barcelona Eulaliana

Y por último, que mejor manera que conocer los espacios donde se desarrolló esta leyenda, que visitarlos personalmente.

Os recomiendo que la ruta la dividáis en dos partes: la primera centrarla en callejear por Ciutat Vella, y la segunda en visitar puntos dispersos ubicados en diferentes distritos de Barcelona.

Primera ruta

Plaça del Pedró con el monumento a Santa Eulàlia

Plaça del Pedró

La primera ruta empieza en la Basílica de Santa Maria del Mar (lugar en donde se encontraron los restos de Santa Eulalia). Se sigue por la calle Argentería hasta llegar a la Plaça de l’Angel (donde se produjo el episodio de la acusación del robo de un dedo de la santa). Por la calle Llibreteria se dirige hasta la Plaça de Sant Jaume (zona donde se supone estaba el foro romano donde Eulalia se encaró a Daciano).

A continuación se llega a la Catedral por la calle del Bisbe, donde se visita el claustro con las trece ocas y la cripta bajo el altar mayor. Por la calle de Montjuïc del Bisbe se va hacia la plaça de Sant Felip Neri para dirigirse a la calle de la Baixada de Santa Eulalia (donde se llevó a cabo uno de sus trece martirios). Allí se puede ver una pequeña hornacina con una talla de la santa y unas cerámicas con versos de Jacint Verdaguer. Al llegar al final de la calle, se gira a la izquierda, por la calle dels Banys Nous, y se sigue por la calle de la Boqueria. La segunda calle a la izquierda es la calle de l’Arc de Santa Eulalia, donde se supone estaba la prisión en que fue encerrada y empezó su calvario. Se llega al Pla de la Boqueria (uno de los dos supuestos lugares donde se ubica el lugar de la crucifixión). Allí se puede ver una escultura de la santa, que se colocó como recuerdo de la ermita que tuvo dedicada y que fue sustituida por los primeros almacenes de la firma de sastrería y moda Santa Eulalia que se instalaron en este lugar. Antes de eso, en el siglo XII había habido una de las puertas de acceso a la ciudad, que se conocía con el nombre de Portal de Santa Eulalia.

Se cruza la Rambla y se sigue por la calle Hospital, hasta llegar a la Plaça del Pedró (el segundo supuesto lugar donde pudo ser crucificada). Este es el punto final del recorrido que os propongo. Allí destaca una fuente dedicada a la santa y la escultura que hay en su parte superior.

Segunda ruta

El dessert de Sarrià

El Dessert de Sarrià

La segunda ruta empieza en el Dessert de Sarriá. El transporte público más adecuado para llegar a este punto son los FGC. Se baja en la parada de Peu del Funicular, a la que se llega con las líneas S1 y S2 (no subáis al primer vagón del tren, en sentido de la marcha, porque no tiene salida en esta parada). Al salir al exterior se deja a la espalda Collserola, donde se ve Vallvidrera, la torre de Collserola y la iglesia del Tibidabo. Se baja por la Avenida de Vallvidrera hasta llegar al cruce con la calle de Vidal Quadras. Durante este trayecto, a la derecha llama la atención una bonita casa con esgrafiados. Es la Casa Pairal Mestres.

Por la tortuosa calle Vidal Quadras se llega hasta el Desierto de Sarriá (lugar en el que se supone vivía Eulalia y donde se produjo la transformación de los cipreses en palmeras). En época medieval, en ese lugar se construyó una capilla dedicada a Santa Eulalia que se convirtió en un lugar de peregrinaje al que se acudía a pedir la intercesión de la santa, especialmente, en épocas de sequías y penurias. Más adelante, la capilla fue sustituida por un convento de capuchinos, que sobrevivió a su toma militar en 1714 pero que la desamortización acabó con él, pasando a manos de un inglés llamado Henry Misley. Finalmente, a finales del XIX, Josep Ricart y Josep Sert fundaron un asilo para obreros inválidos, que en la actualidad se conserva como una residencia para personas de la tercera edad. Poco queda ya de las palmeras de las que nos habla la leyenda, pero os recomiendo que no os perdaís la visita a los jardines de Can Sentmenat. Para finalizar la visita a los lugares que Sarriá tiene relacionados con la santa, se baja por el Passeig de Santa Eulàlia hasta la calle Major de Sarrià y se llega, un poco más abajo, al carrer Nou de Santa Eulalia, siendo el último rincón a visitar en este parte de la ciudad.

Para quienes quieran completar el recorrido hacia otros puntos de la ciudad dedicados a Santa Eulalia, os puedo recomendar visitar la calle de Santa Eulalia en el barrio de Gracia desde 1900, situada entre la calle Bailén y la calle Milà i Fontanals. Pero lo más bonito, y poco conocido, es el santuario de Santa Eulalia de Vilapicina en el distrito de Nou Barris, original del siglo XVIII y un poco más abajo en la misma Avda. de Fabra i Puig, la nueva parroquia de Santa Eulalia de principios del siglo XX. Se puede llegar con la línea 5 del metro y bajarse en la parada de Virrei Amat.

Y aquí acaba mi particular homenaje, que espero haya contribuido a incentivar vuestra curiosidad sobre algo tan arraigado a Barcelona como es la leyenda de Santa Eulalia y todo lo que la rodea.

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