PANORÁMICAS DESDE EL H1898

Es evidente que las vistas panorámicas que te ofrece Barcelona nunca te dejan de sorprender. Si antiguamente Montjuic y el Tibidabo eran el lugar obligado para disfrutarlas, la irrupción de las terrazas de los hoteles –un lugar que antes solo había sido para privilegiados- hace que hoy en día te ofrezcan variados e interesantes puntos de foto sobre la ciudad. Un ejemplo de ello son las que se disfrutan desde la terraza del H1898, una terraza que además tiene nombre propio: La Isabela Terrace.

Su privilegiada ubicación en el centro de la Rambla hace que las vistas sean especialmente atrayentes sobre algunos de los edificios más emblemáticos de la parte central de la ciudad. Desde allí puedes disfrutar de una sorprendente panorámica del campanario y el rosetón de la Basílica de Santa María del Pi, del arbolado de la Rambla o del cimborrio y las dos torres-campanario de la Catedral, además de los principales edificios del puerto. También es curiosa la perspectiva de una Rambla medido tapada por el tejado de la iglesia de Nuestra Señora de Belén (Mare de Déu de Betlem); un punto de foto muy diferente al que nos ofrece desde la calle…

Vistas panorámicas de la Basília de Santa María del Pi

Vistas panorámicas de la Basília de Santa María del Pi

Vistas panorámicas de la Catedral

Vistas panorámicas de la Catedral

Vistas del puerto sobre el tejado de la Iglesia de Belén

Vistas del puerto sobre el tejado de la Iglesia de Belén

tal y como ocurre con los seis gatos pintados en la pared medianera de la plaça dels Gats, obra de Arnal Ballester, y que hasta ahora siempre los había visto a pie de calle.

Els gats de Arnal Ballester

Els gats de de Arnal Ballester

La terraza está decorada al más puro estilo chill out, creando un ambiente moderno y actual que contrasta con la elegancia colonial que conserva el resto del edificio (de hecho es el único hotel de Barcelona en ese estilo). Aunque más conocido como la antigua sede de la Compañía General de Tabacos de Filipinas, el edificio fue inicialmente un seminario conciliar de los jesuitas, que en 1881 el arquitecto Josep Oriol Mestres convirtió en la residencia particular de los marqueses de Comillas, así como en la sede de su negocio familiar. El nombre del hotel, H1898, recuerda la fecha del fin del dominio colonial español en las Filipinas.

Y por supuesto, si entre foto y foto quieres darte un placer gastronómico, te recomiendo los langostinos crujientes y el cóctel “de la casa”, que lleva el sugerente nombre de “Flor de Isabela”.

La terraza del H1898 te ofrece una carta sencilla pero bien elaborada

La terraza del H1898 te ofrece una carta sencilla pero bien elaborada

Langostinos crujientes

Langostinos crujientes

En definitiva, una experiencia que no puedes dejar de regalarte, vengas de visita o vivas habitualmente en Barcelona.

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