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GRONINGEN YA ES UNA REALIDAD

En la vida todo llega. Tras tres meses de intensos preparativos, un vuelo de avión BarcelonaÁmsterdam “algo movido” y 2h19 de trayecto ferroviario desde el aeropuerto de Schiphol –con dos cambios de tren vía Zwolle-, el pasado día 1 de septiembre, a las 12h52, llegué a la estación de Groningen Noord. Por lo tanto: doy por inaugurada mi aventura holandesa.

Groningen
Estación de Groningen Noord

Una vez aquí, y ya instalada en el Simplon Jongerenhotel durante una semana, he empezado a realizar los trámites burocráticos para conseguir una habitación donde residir, un medio de transporte particular para desplazarme, y todos los elementos materiales que nuestro estilo de vida nos obliga a tener, tales como una cama, una mesa, una silla o un armario, dado que el lugar a donde me trasladaré el próximo miércoles no dispone de ningún mobiliario.

Encontrar residencia en Groningen

Nunca me hubiese imaginado la odisea que supone encontrar un lugar donde alojarte en esta ciudad, una vez has recibido la carta de aceptación por parte de la Universidad en donde vas a ir a estudiar.

Cuando buscas por internet información y consejos de otros estudiantes, que han pasado antes por la experiencia de vivir un Erasmus, ninguno de ellos menciona nada al respecto. No sé si es porque no es habitual tener tantos problemas, o porque los que han pasado por ello, una vez superada la crisis, se olvidan y ya no piensan en explicarlo. Pero en general, por lo que he podido ir leyendo de otras experiencias, todo ha sido sencillo y muy divertido.

¡Pues no! En mi caso no está siendo así. Al menos de momento.

En primer lugar recibí fuera de plazo (con dos meses de retraso) la carta de aceptación por parte de la Hanze, lo que todavía ha complicado más las cosas. ¿Culpa de quién? Pues parece ser que de nadie. No, perdón, siempre queda la insinuación de que haya sido yo la que me haya despistado.

Ello hizo que cuando en junio empecé a tramitar la búsqueda de una plaza de alojamiento en las residencias para estudiantes, ya estuviesen todas reservadas.

Tras ponerme en contacto con el departamento de Housing (tanto vía mail como, posteriormente, vía telefónica), me dijeron que no podían hacer nada al respecto, y me enviaron varios links a inmobiliarias, con las que me recomendaron contactar.

Groningen
De paseo por Groningen

Maxx aanhuurmakelaars

De los enlaces, la mala fortuna quiso que eligiese Maxx aanhuurmakelaars B.V. h.o.d.n. ¡Menudo fiasco!

Lo primero que hacen es cobrarte una cuota de alta de 25 € para poder crearte un perfil, desde la que podrás consultar las ofertas que te van a empezar a enviar. Si no te das de alta, únicamente puedes ver anuncios sin la posibilidad de inscribirte en ninguno de ellos.

Una vez dada de alta, el siguiente paso es elegir qué ofertas te interesan e inscribirte a cada una de ellas. Y a continuación, la nada por respuesta.

Tras diferentes llamadas telefónicas (¡veremos a ver el importe de las mismas cuando llegue el recibo!), al final conseguí que me diesen una cita “presencial” para ir a ver alguna de las habitaciones ofertadas, y poder elegir con cuál me quedaba. Lo mejor de todo es que si les dices que todavía no estás en Groningen, ¡te convocan igualmente a la cita! Y si no vas, consideran que no te interesa y dan el silencio por respuesta.

Respecto a la cuota de los 25 €, dicen que te la reducen del importe del primer mes de alquiler… En fin, que si no alquilas, se la quedan ellos.

Una opción muy poco recomendable, desde mi propia experiencia. Y eso que el contacto me lo facilitaron desde la propia Universidad.

Kamernet

También estuve visitando la web de Kamernet. No obstante, ante los comentarios de que había muchos fakes entre las ofertas publicadas en la página en inglés, ya ni me arriesgué a pagar la cuota de alta que me pedían.

Tras la experiencia con Maxx, seguro que también la hubiese tenido que dar por perdida.

Lefier

La última opción, y hasta ahora la única productiva, ha sido la de Lefier. Una inmobiliaria especializada en conseguir alquiler de habitaciones para estudiantes, a bajo precio.

Después de pagar la cuota de alta (30 €), si no existe ninguna oferta disponible, te permiten inscribirte en un total de hasta diez listas de espera, para que puedas entrar en el sorteo de cada una de esas diez habitaciones, una vez queden libres.

No obstante, me enteré de que la mejor manera -y más segura- de poder conseguir una habitación de manera factible es ir a hacer cola en sus oficinas desde primerísima hora de la mañana, y conseguir que te asignen una de las que tengan libres, por estricto orden de llegada. Y si no estás en Groningen para hacerlo, puedes autorizar a alguien por escrito para que lo haga en tu representación.

Facebook

Si eres usuario de esta red social, vale la pena que sepas que existen diferentes grupos que giran en torno a la oferta y la demanda de alojamientos en Groningen entre particulares. Grupos a los que te puedes unir.

Aunque en mi caso, no me han servido de mucho, aquí os dejo algunos: Groningen rooms, Student rooms Groningen, Student Housing Groningen, Rooms / Housing / kamers Groningen,  Rooms / Housing / Kamers Hanze.

Groningen
Calles de Groningen

En resumen, por lo que estoy descubriendo en primera persona, encontrar vivienda en Holanda es un verdadero problema, tal y como me han asegurado algunas personas con las que he podido hablar. Y si a los autóctonos, les sumamos el gran volumen de estudiantes que llegan del extranjero, el tema ya alcanza proporciones de tragedia nacional.

Parece ser que, viendo la situación in situ, hasta me puedo calificar de afortunada. En el hostel en donde me estoy hospedando de manera provisional, de los cinco estudiantes que compartimos habitación, solo dos han llegado con la reserva del alojamiento en firme. El resto todavía estamos en ello.

Dónde voy a residir

En mi caso, tras las desesperantes gestiones que estuve realizando durante la última semana de agosto, con la finalidad de poder asegurarme un techo durante los próximos seis meses (envío de correos electrónicos, llamadas telefónicas, búsquedas de posibles contactos en Holanda…), finalmente a través de Lefier conseguí reservar una habitación sin amueblar en Duindoornstraat, que todavía no he podido ver. Eso sí, gracias a una compañera de la UAB que ya estaba en Holanda, y que amablemente se ofreció a hacerlo por mí, previa autorización vía email.

De no contar con su ayuda, no hubiese sido posible conseguirlo hasta llegar a la ciudad el primero de septiembre.

Groningen
Como mínimo creo que tendré vistas hacia la naturaleza desde mi futura habitación

Desde mi llegada a Groningen todavía no he acabado con la burocracia.

Aunque nada más apearme del tren en Groningen Noor me fui inmediatamente hacia las oficinas de Lefier para informarles de que ya había llegado y que quería poder ir a visitar la habitación asignada, hasta el próximo martes no podré hacerlo. Me dijeron que la ley lo establece así. Primero hay que firmar el contrato y después me entregarán las llaves. El día en que la persona a quien autoricé hizo la reserva ya dispuso de las llaves durante 24 horas, para dar el visto bueno a la habitación, por lo que no las pueden volver a entregar hasta después de la firma del alquiler.

Por el momento, sigo a la expectativa de qué me encontraré. Pero por lo menos, ya tengo asegurado un techo donde cobijarme.

El martes se desvelará el secreto y, finalmente, podré ver y empezar a adecentar el lugar que se convertirá en mi home sweet home de los próximos meses.

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