EL DÍA DE UN ESTUDIANTE ERASMUS

Si estás leyendo este post, probablemente tienes pensado hacer un Erasmus en lo próximos años. Pues bien, ya te aviso, prepárate para escuchar: “¿Te vas de Erasmus?, qué suerte, una temporada sabática llena de fiesta (y todo lo que eso implica)”. Si os apasiona esta idea, genial, pero tendréis que buscar vivencias en otro blog porque, afortunadamente, yo no os puedo ayudar.

Después de dos meses y medio viviendo en tierras holandesas puedo confirmar que cada uno elije la experiencia Erasmus que quiere vivir. El hecho es que la realidad es muy distinta al concepto español del Erasmus (la verdad es que en la mayoría de países europeos, se concibe como un reto personal y profesional de crecimiento y aprendizaje). Si tu intención es la de aprender y vivir una experiencia enriquecedora, adelante, tendrás la oportunidad de conocer un gran número de personas con una actitud totalmente responsable y moderada, que viajan lejos de sus casas para salir de la zona de confort y aprender.

Creo que para romper el tabú, lo mejor es que os relate el programa de un día cualquiera desde que llegué aquí, ya hace dos meses y medio, e inicié las clases en la universidad.

Hanzehogeschool - University of Applied Sciences. Destinación Erasmus

Hanzehogeschool – University of Applied Sciences

La vida en Groningen comienza temprano. Sobre las 7-7:30 de la mañana suena el despertador y el programa diario gira en torno al horario de clases, que puede variar de un día a otro. El desayuno típico de un holandés puede ser muy variado pero suele incluir el pan, la mantequilla, la mermelada y el queso. No obstante, los estudiantes foráneos solemos continuar con los hábitos alimenticios de nuestro país. Tengo que reconocer, sin embargo, que desde que estoy aquí he optado por adoptar una dieta más sana y natural –abandonando bollerías y preparados cárnicos- ya que me ha sorprendido la cantidad de oferta de productos biológicos que puedes encontrar en los supermercados holandeses a precios más que razonables.

Si la clase es por la tarde, aprovecho la mañana para preparar temario, escribir artículos para nuestro blog de estudiantes o trabajar en un nuevo reportaje para Blog Europa. Si son por las mañanas, lo mismo pero al revés. Los días que tengo clase por la mañana, empiezo a las 8:30 (y sí, el camino en bicicleta hasta la universidad con temperaturas negativas es un via crucis). Por la tarde, hay que tener en cuenta que ahora, en otoño, el horario de luz es muy reducido y a las 4 de las tarde es prácticamente de noche, lo que dificulta poder salir a grabar.

Erasmus

Día de rodaje durante el Erasmus

Día de rodaje para un reportaje sobre el café en Holanda.

Normalmente tengo dos clases por día (unas 4-5 horas diarias), que se suelen impartir en grupos de 25 alumnos (10 en el grupo reducido). Se trata de clases muy prácticas y colaborativas, y todavía no he asistido a ninguna clase magistral –rollo catedrático-.

A las 12 es la hora de comer y, aunque en Holanda están acostumbrados a tomar un sandwich frío y seguir con la jornada laboral, compartir clase con compañeros de 11 païses distintos, cambia la situación. Desde Corea del Sur hasta Canadá, pasando por China, Kazajstán, Líbano, Lituania, Austria, Alemania, Irlanda y Holanda, todos compartimos las distintas costumbres y maneras de pensar, y esto nos enriquece.

Una de las cosas más curiosas que he hecho es un examen. Quizás os arranque una carcajada, pero os aseguro que hacer un examen en una iglesia junto a otras 400 personas que se examinan de temas completamente distintos al tuyo es muy gracioso y curioso a la vez.

Interior de una Iglesia Protestante donde nos examinamos más de 400 alumnos de distintas disciplinas

Interior de una Iglesia Protestante donde nos examinamos más de 400 alumnos de disciplinas distintas

Pese a que las tiendas cierran a las 18:00 y la calle se vuelve literalmente solitaria, la vida estudiantil continúa. Los lunes a las 20:00, por ejemplo, solemos reunirnos con un grupo de amigos y amigas para preparar cenas internacionales y veganas. Es el momento perfecto para conocer nuevas maneras de entender la realidad que nos rodea y, porque no, pasar también un buen rato. Lo peor? Coger la bicicleta después de la cena y volver a casa con el frío que hace. Y la mañana siguiente, vuelta a empezar.

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Vegan

Las cenas internacionales de los lunes son siempre una alegría

En fin, os puede parecer algo aburrido, pero os aseguro que es muy enriquecedor si tu intención es venir a aprender y a convivir con otras personas con experiencias vitales tan distintas. Siempre les digo a mis compañeros que salir de fiesta todo el día, lo podemos hacer en nuestras ciudades, pero poder aprender de tanta gente, solo tienes la oportunidad cuando vives en el extranjero. Mi experiencia se acabará en febrero, y la pienso seguir disfrutando.

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