SANT MEDIR, UNA FIESTA INTERCOMARCAL

Veinte siglos atrás, en el camino que unía Barcino con Egara, y próximo a la Vía Augusta, los romanos construyeron un fuerte militar al que pusieron de nombre “Castrum Octavianum”. Cerca de allí, en medio del Valle de Gausac, una vez superado el Col d’Erola, vivía un campesino que se llamaba Medir. Corría el siglo IV dC y los primeros cristianos luchaban hasta su propio sacrificio para poder mantener esta nueva religión, que cada vez tenía más seguidores. En Barcino, Daciano llevaba hasta las últimas consecuencias las órdenes recibidas del emperador Diocleciano para acabar con ellos…

Así es como empieza la leyenda de Sant Medir, un sencillo campesino que solo por decir la verdad llegó a ser santo y consiguió que en su nombre, cada 3 de marzo, todo un pueblo del Vallès Occidental –Sant Cugat del Vallès– y tres barrios de Barcelona se movilicen para recordarlo.

Sant Medir

Fragmento de la obra sobre Sant Medir de Maria Castillo i Pinyol. Foto: Tot Sant Cugat

La fiesta de Sant Medir es una mezcla de historia, leyenda, sentido comunitario, ecología, convivencia, religión y componentes lúdicos, totalmente laicos. Como se celebra con carácter cíclico forma parte del grupo de fiestas clasificadas como tradicionales, y además tiene un marcado carácter intercomarcal, ya que participan personas de Sant Cugat del Vallès (Vallés Occidental) y de Gràcia, Sarrià-Sant Gervasi y la Bordeta (barrios de Barcelona). Además, en Sant Cugat está considerada como su Fiesta Mayor de invierno, ya que el santo es copatrón de la ciudad junto a San Pedro, tal y como ocurre con Santa Eulàlia y la la Mare de Déu de la Mercè en Barcelona.

A pesar de su adaptación a los tiempos y su integración en el entorno urbano, sigue siendo una fiesta de pagès (de carácter agrícola y campesino) que ha mantenido su encanto tradicional, donde el acto más relevante es la romería hacia la ermita, que todavía se sigue haciendo a pie o a caballo. Es una de las fiestas más populares que se celebran coincidiendo con la proximidad del equinoccio de primavera, de acuerdo al ciclo del año.

El origen de la fiesta

El origen de la fiesta está basado en el culto a Sant Medir por los habitantes de Sant Cugat del Vallés, población donde está ubicado el monasterio benedictino que lleva el mismo nombre. Según documentos que se conservan en el Arxiu de la Corona d’Aragó, los monjes del monasterio fueron los que se encargaron de iniciar el culto a este santo a principios del siglo XI, que además se convirtió en el patrón de los campesinos de la zona hasta que lo cambiaron por Sant Isidre Llaurador. En el siglo XIV, con motivo de un brote de Peste Negra, el pueblo de Sant Cugat hizo lo que se conoce como un “voto de pueblo”, que consistió en ir en procesión hasta la ermita para pedir al santo que intercediese para poner fin a la epidemia. De ello se deriva que la fiesta actual esté considerada una fiesta votada.

Se desconoce en qué fecha exacta dió comienzo la costumbre de caminar en grupo hasta Sant Medir, pero las primeras noticias la sitúan a finales del siglo XVIII, en algunos pueblos del Vallès Occidental limítrofes con Collserola. En 1804 se creó la Hermandad de Sant Medir, que se ocupaba del mantenimiento de la ermita y de organizar la fiesta cada 3 de marzo, en la que participaban vecinos de Sant Cugat, Rubí, Cerdanyola, Barberà, Montcada y Ripollet, y que iban a la ermita en grupos, cada uno de ellos identificado con una bandera. En 1830 se sumaron grupos de barceloneses procedentes de los antiguos pueblos de Sarrià, Gràcia y Sants, a raiz de la promesa realizada por el panadero Josep Vidal, cuya tradición ha llegado hasta nuestros días.

Sant Medir

Aplec de Sant Medir del año 1932. Foto: La Festa de Sant Medir. Viena & Columna

La primera crónica periodística sobre la fiesta se publicó en el Diari de Barcelona de 4 de marzo de 1853, y hacía referencia a la importancia que había adquirido la festividad debido a la masiva participación de romeros, que había llegado a congregar hasta trescientas personas. A principios del siglo XX la fiesta era todo un acontecimiento, especialmente en el Sant Cugat rural de aquel momento. Las familias enteras cargaban las tartanas y se desplazaban hasta el Camp del Miracle, en donde se hacía una gran fiesta. Durante los años 30 la fiesta se convirtió en un encuentro totalmente laico y se perdió la costumbre de llegar hasta la ermita, ya que se limitaba a hacer una comida en Vista Rica y en a ir a pie hasta el parque del Tibidabo. Tras la Guerra Civil, un punto de inflexión negativo en la fiesta ya que dejó de celebrarse, gentes devotas de Sant Cugat y las colles del barrio de Gràcia que todavía quedaban reemprendieron la tradición, aunque recuperando el factor religioso original.

Sant Medir

Escudos de les Colles de Sant Medir situado en el acceso a la ermita

En 1951 se reorganizó la Federación de colles que se había creado en 1924, y se impuso la obligación de tener que llegar a la ermita en romería para poder recoger la corbata de l’any,  lo que actualmente se conoce como “el acto de imposición de lazos” en las banderas cada agrupación. A finales de los 60, la procesión se eliminó y derivó en la fiesta lúdica que ha llegado a nuestros días.

La ermita de Sant Medir

Respecto a la ermita de Sant Medir en si, el primer documento que se conserva sobre ella es del 986 dC, cuando la Vall de Gausac era propiedad del Monasterio de Sant Cugat. Es una pequeña construcción de estilo románico tradicional, que se consagró en el siglo XVI. Según la tradición, la ermita se construyó en donde San Medir había vivido, y al lado del campo donde se sitúa “el milagro de las habas”.

Ermita de Sant Medir

Ermita de Sant Medir

En el libro Santos de Cataluña hay diferentes menciones sobre la localización del campo: “lo camp del miracle de les faves és petit trencant a ma dreta anant de Barcelona a Sant Cugat, cerca de la mateixa iglesia de Sant Medir” (el campo del milagro de las habas está en un pequeño desvío a mano derecha, yendo de Barcelona a Sant Cugat, cerca de la misma iglesia de Sant Medir); “a l’altra part de la muntanya de Collserola, en una vall camí del Monestir de Sant Cugat” (en la otra parte de la montaña de Collserola, en un valle camino del Monasterio de Sant Cugat); “que per mala anyada que hi haja en la terra, sempre aquell camp es fertilíssim” (que por mala añada que dé la tierra, aquel campo siempre es muy fértil)… El concepto añada debe haberse utilizado por la gran cantidad de viñas que se cultivaban en este lugar.

Sant Medir

Lugar donde se supone se produjo el milagro

Sant Medir

El Camp del Miracle junto a la ermita de Sant Medir

En Sant Cugat existe una agrupación de personas, conocida como la Penya Regalèssia, que desde su fundación en los años 50 se ha destacado por su empeño en el mantenimiento y la conservación de la ermita. En reconocimiento de su labor tienen unos jardines dedicados en la ciudad.

Y centrándonos en la fiesta actual, uno de los puntos que más nos puede interesar es recorrer algunos de los tres itinerarios que se suelen seguir para llegar hasta la ermita durante la festividad de Sant Medir.

Sant Medir en Sant Cugat del Vallès

El recorrido que parte de Sant Cugat, y evidentemente el más recomendable ya que discurre completamente por medio de zona forestal, empieza en la Plaça Octavià frente al monasterio. Baja por la calle Sant Medir, hacia la Rambla del Celler y de allí hasta el Colegio Europa, desde donde se toma el camino forestal hacia Can Borrell. Se pasa por el Pi d’en Xandri, la masia Can Borrell, el Fort y la ermita de Sant Adjutori, el Pantà de Can Borrell, la riera de Sant Medir y, por fin se llega hasta la ermita, cruzando el camp del Miracle.

Plaça Octavià, lugar de partida de la romería santcugatenca

Plaça Octavià, lugar de partida de la romería santcugatenca

Sant Medir

Sant Medir forma parte del recorrido del Camí de Sant Jaume

Sant Medir en Sarrià-Sant Gervasi

El itinerario desde Sarrià-Sant Gervasi se inicia en la misma Plaça de Sarrià. Sube por la calle Major de Sarrià hasta la Ctra. de Vallvidrera. En la plaça de Vallvidrera se dirigie hacia la Ctra. del Tibidabo y de allí a la Ctra. de l’Arrabassada a Sant Cugat, desde donde se baja a la ermita de Sant Medir.

Sant Medir

Lugar de acceso a la ermita si vienes desde Barcelona

Sant Medir en Gràcia

El recorrido desde Gracia se inicia a la altura de Penitents, y sube por la ctra. de l’Arrabassada hasta Vista Rica, desde donde se baja hasta la ermita.

Sant Medir

Panorámicas sobre Barcelona desde el mirador de l’Arrabassada, llegando a Vista Rica

Sant Medir en Sants

¿Y os preguntaréis, y los romeros de Sants? Hasta ahora solo había comentado su participación en las romerías de principios del siglo XX, pero es que tras la Guerra Civil dejaron de hacerlo.

No obstante, desde el 4 de septiembre de 1949, en que fue bendecida, el barrio de la Bordeta de Sants tiene su propia iglesia dedicada a Sant Medir, en donde cada año, el domingo siguiente al 3 de marzo, se organiza una particular romería por las calles del barrio. Una de las características más destacadas de ese lugar de Barcelona es la tradición asociativa de sus vecinos (lo que ayudó a llevar a cabo una labor dinamizadora político-social, clandestina durante los años del franquismo y que utilizó la parroquia de Sant Medir como principal motor), por lo que desde su construcción, aparte de los actos litúrgicos y pastorales, ha impulsado infinidad de actividades de carácter social, como es la recuperación y difusión de la fiesta de Sant Medir.

Sant Medir

Parroquia de Sant Medir en el barrio de la Bordeta

Si quieres saber más sobre la leyenda de Sant Medir y otros mitos, fabulas y narraciones populares de Sant Cugat, os recomiendo el libro de Rogeli Pedró i Fontanet, “Llegendas de Sant Cugat del Vallès”, y sobre la fiesta en sí el libro de imágenes “La festa de Sant Medir”, de Viena & Columna.

2 Comentarios

  • Dani dice:

    Hola, molt bon article i molt bona feina de documentació prèvia, que sovint bona part dels lectors no sap apreciar-la.

    Salutacions

    • BCNenHorasdeOficina dice:

      Moltes gràcies, Dani. Una de les activitats que més ens agrada fer amb el blog és el nostre particular “periodisme d’investigació”, prèviament a la redacció de qualsevol post. Una abraçada.

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