BARCINO EN BARCELONA (1ª PARTE)

Abril se despierta veraniego en la ciudad de Barcelona. Un día soleado y espléndido, que nos va acompañar a lo largo de todo el trayecto. Llegamos a la estación de Liceo –Línea 3 del metro- y nos apeamos allí para dirigirnos al lugar de inicio de nuestro recorrido de hoy. Pasamos rápidamente por la calle Cardenal Casañas, la plaça del Pi, la plaça Sant Josep Oriol y la calle de la Palla, con el objetivo de llegar lo antes posible a la plaça Nova. Por el camino, en la plaça de Frederic Marés y protegida por una verja tenemos la primera visión de una parte de la muralla romana de Barcino y dos torres de defensa cuadrangulares.

Muralla romana plaça Frederic Marés

Muralla romana de la plaça Frederic Marés

Cuatro fotos, y rápidamente llegamos a nuestro objetivo final, la Plaça Nova, donde nos espera un interesante viaje a los restos de la Barcino del siglo IV dC que se conservan por todo el centro histórico de Barcelona. Nuestra primera parada es frente a siete letras de metal, que leyéndolas en conjunto reproducen la palabra Barcino.

Frente a ellas se alzan los restos de la puerta de entrada al Decumanus maximus, actual carrer del Bisbe, inicio del octaedro irregular que rodeaba la ciudad en aquella época. Se distinguen claramente dos torres y los restos de un acueducto; y si nos fijamos bien, ayudados por el grabado que reproduce la construcción original, se distingue un paso lateral para peatones que actualmente está oculto tras una reja de protección.

Muralla junto a las torres de entrada al Decumanus maximus

Muralla junto a las torres de entrada al Decumanus maximus de Barcino

Restos del acueducto romano junto a la muralla

Restos del acueducto que surtía de agua a Barcino junto a la muralla

Cruzamos por delante de la Catedral para dirigirnos hacia la calle de la Tapineria, y proseguir nuestra ruta bordeando los restos de la muralla a lo largo de todo su perímetro. Al llegar a la plaza de Ramon Berenguer III los restos de muralla se transforman en una impresionante pared vertical coronada por el campanario de la Capilla de Santa Àgata del siglo XIV, y donde una estatua a caballo del conde preside la plaza, dejando casi invisibles a nuestros ojos los restos de la muralla romana. Como veremos en próximos recorridos, la ciudad de Barcelona se ha ido construyendo a lo largo de su historia capa sobre capa, por lo que la propia muralla romana fue más adelante la base sobre la que se construyeron nuevas edificaciones. Ah! por cierto, dos curiosidades relacionados con este conde de Barcelona que le dio nombre a la plaza. En 1103 se casó con Maria Díaz de Vivar, hija del Cid Campeador, convirtiéndola en condesa consorte de Barcelona, y la estatua ecuestre que representa al conde, realizada por Josep Llimona y restaurada por Frederic Marès, fue una de las más polémicas de la ciudad, ya que la cola del caballo no es proporcional a las medidas del equino, tal y como se puede apreciar.

Muralla de la calle Tapinería

Muralla de la calle Tapinería

Estatua de Ramon Berenguer el Grande en la plaza del mismo nombre

Estatua de Ramon Berenguer el Grande en la plaza del mismo nombre

Al final de la calle de la Tapinería llegamos a la plaça de l’Angel, donde dos emblemáticas tiendas de Barcelona –la cerería Subirà y la confitería La Colmena– franquean el inicio de la calle de la Llibreteria, construida sobre el Cardo Maximus de Barcino. Reanudamos nuestro paseo por la calle del Sots-tinent Navarro, dedicada a un héroe que luchó en la Guerra del Francés. Un nuevo tramo de muralla se alza frente a nosotros, pero nuevamente con una construcción de la época medieval –el Palau Requesens del siglo XIV- sobre ella.

Seguimos la ruta por la plaça Emili Vilanova, la Baixada del caçador, la calle Pom d’Or y, finalmente, giramos hacia la plaça dels Traginers, donde una nueva sorpresa nos aguarda. Nuevos restos de la muralla de Barcino, pero esta vez con una torre en forma circular, completamente diferente a las que hemos ido viendo hasta el momento.

Tramo de muralla con torre circular en la plaça

Tramo de muralla con torre circular en la plaça dels Traginers

En este punto el perímetro de los restos de muralla que se conserva llega a su fin. Más adelante, en la calle del Correu Vell junto al Centre Cívic Patí Llimona hay una placa del MUHBA que indica el acceso a una zona de la muralla que se encuentra rodeada de edificios de viviendas, pero que se puede visitar. Lamentablemente, unas obras nos impiden el paso, por lo que tenemos que descartar esa posibilidad y dejarla pendiente para una nueva ocasión.

Una vez finalizado el recorrido de la muralla, centramos nuestra visita en otros restos arqueológicos muy importantes de la ciudad romana, como son el templo de Augusto, la vía sepulcral, una domus romana, una tintorería y diferentes factorías industriales… pero para eso tendremos que esperar a una próxima cita con mis seguidores.

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