PASEO POR CIUTAT VELLA (III). EL CARRER NOU DE LA RAMBLA, EX CONDE DEL ASALTO

Y tal como indiqué unos cuantos posts atrás, llegamos a la tercera parte de la ruta que os propongo para visitar diferentes puntos de Ciutat Vella, que empecé por el Ateneu Barcelonès, seguí por el Call Medieval, y hoy acabo recorriendo el carrer Nou de la Rambla, acompañada por el Conde del Asalto

Foto de familía al final de la ruta

Foto de familía al final de la ruta

Cuando era pequeña, allá a principios de los 70, recuerdo que en casa decían que la calle Conde del Asalto se llamaba así porque si ibas, te asaltaban. Una de las tantas leyendas urbanas que corrían en aquella época por la parte alta de la Diagonal, en la que el ir al Barrio Chino era un tema tabú para muchos barceloneses. Pues bien, aunque tengo que reconocer que la seguridad no era su fuerte, el nombre de la calle no se debe a una acción punible de los bajos fondos, sino al noble que promovió su urbanización, y que era el titular por aquella época del Condado del Asalto.

El Condado del Asalto, título nobiliario español de 1763 y con Grandeza de España desde 1920, fue una concesión que hizo el rey Carlos III a Francisco González de Bassecourt, con la denominación completa de Conde del Asalto al Castillo del Morro de la Habana, y con la que quiso recompensar la heroicidad demostrada por el militar Vicente González de Bassecourt durante el asalto de las tropas inglesas al fuerte de dicho nombre, que todavía hoy se conserva en la ciudad cubana de La Habana, en el que murió. De ahí que su hermano Francisco, capitán general de Cataluña, recibiese ese honor. Actualmente, el título sigue en vigor, y lo ostenta Teresa Morenés Urquijo, la primera mujer que entró a formar parte de la Diputación Permanente y Consejo de la Grandeza de España.

Francisco González de Bessecourt

Francisco González de Bessecourt

Aclarado el origen del nombre, nos centraremos en explicar el qué, el cómo y el cuándo de haber elegido esta calle de Barcelona para acabar la última parte de esta larga visita por Ciutat Vella.

Allá por los años 80 del siglo XVIII, ya finalizada la Guerra de Sucesión y gobernada Barcelona bajo la mano de hierro de un capitán general puesto por el rey -que además ostentaba el cargo de corregidor de Barcelona-, se decidió crear una vía directa que conectase la Rambla (a la altura de los antiguos colegios San Angelo y San Buenaventura) con la Muralla de Terra, donde actualmente está el inicio del Paralelo. El proyecto, promovido por el Conde del Asalto, como no podía ser menos se encargó a un ingeniero militar y, a diferencia del resto de calles adyacentes, angostas y oscuras, se decidió que ésta tuviese como mínimo 40 palmos de ancho. Según se explica, para que facilitase el rápido acceso de una compañía de soldados al lugar para reprimir cualquier posible revuelta. Las obras se iniciaron en 1783 y, según documenta el Calaix de Sastre del Barón de Maldá, la inauguración se celebró el 16 de diciembre de 1788, por lo que está próximo a cumplirse su 225º aniversario.

Con ese motivo, la asociación de vecinos y comerciantes de la calle han organizado una serie de rutas guiadas, de carácter gratuito, que pretenden dar a conocer su historia y despertar el interés por la oferta comercial y gastronómica que ofrece. Una historia que pasó paralela a la de un Raval industrial y obrero, donde en 1829 se llegaron a censar 74 fábricas textiles en su perímetro; en donde a principios del siglo XX se instalaron infinidad de casas de juego, de citas y de baile; en donde durante la Guerra Civil sus vecinos sufrieron dramáticos bombardeos con las consequentes secuelas de muerte y destrucción. La historia de una calle que en la década de los 70 se convirtió en la conocida “Avenida de la Moda» de Barcelona, por la infinidad de tiendas de ropa que se abrieron, y donde nació la emblemática Pronovias. Aunque inicialmente se le dio el nombre de su promotor, Conde del Asalto, popularmente siempre se ha conocido como el Carrer Nou (la Calle Nueva), nombre que se oficializó durante la 2ª República y que recuperó en 1977.

La visita la iniciamos frente a la estatua que la ciudad de Barcelona le dedicó a Raquel Meller, que nos sirvió para recordar los años de máximo esplendor del Paralelo, y durante el recorrido, las anécdotas y las curiosidades fueron el hilo conductor de las explicaciones que nuestro guía nos fue regalando. Evidentemente no voy a desvelaros todas, pero sí que quiero mencionar algunas de las que me llamaron más la atención.

Antiguo cartel que anunciaba el inicio de la calle Conde del Asalto

Antiguo cartel que anunciaba el inicio de la calle Conde del Asalto

Monumento a Raquel Meller junto al Paralelo

Monumento a Raquel Meller junto al Paralelo

A vueltas con la música, deciros que la calle tiene dedicado un tango, Calle Conde del Asalto, y un romance, Romance a la calle Conde del Asalto. Además, en el primer piso del número 48 vivió el matrimonio formado por Francisco Codoñer y Mercè Belenguer, nombres que a muchos no les dirá nada, pero que seguro sí conocerán una de sus composiciones más conocidas, la canción “Mi casita de papel”, que triunfó en los 40 y que recuperó la Topolino Radio Orquesta en los 80, con música de J. Lito (pseudónimo de Codoñer) y letra de su esposa Mercè.

Francisco Codoñer y Mercè Belenguer

Francisco Codoñer y Mercè Belenguer

 

Otro tema muy popular del matrimonio fue el de “Yo quiero un tebeo”, que idearon a partir de la cantinela que oían salir de la boca de los niños, cuando acudían al quiosco que había justo al lado del portal de su casa.

Más adelante nos cruzamos con una fuente dedicada a otro capitán general, tal y como indica la placa que hay en su parte frontal. Se trata de Francisco Bernaldo de Quirós y Mariño de Lobera, VI Marqués de Campo Sagrado, que fue tres veces capitán general de Cataluña, y quien en 1826 encargó la construcción de la infraestructura necesaria para hacer llegar el agua de la Sierra de Montcada a diferentes partes de la ciudad, una de las cuales es la fuente frente a la que nos encontramos.

Por cierto, la fuente ornamental que hay en Pla de Palau (la que costó una multa a la cantante Shakira, por bañarse en ella mientras rodaba un video), la Font del Geni Català («Fuente del Genio Catalán»), se erigió en su memoria.

La Font del Geni Català en Pla de Palau

La Font del Geni Català en Pla de Palau

Otro tema interesante del que nos hablaron fue el largo listado de personajes célebres que vivieron o forman parte de la historia de la calle. Desde Federico Urales, padre de la ministra republicana Federica Montseny, que tuvo una imprenta justo al lado de la fuente de la que acabamos de hablar, hasta Pablo Picasso, Antoni Gaudí y, evidentemente, Eusebi Güell.

Aunque la relación de Gaudí con esta calle de Barcelona siempre se ha atribuido al magnífico palacio modernista que le construyó a Eusebi Guell (y que si todavía no habéis visitado os recomiendo que no lo dejéis pasar por más tiempo, porque quedareis maravillados de su interior), también fue importante por la amistad que le unió al Dr. Pere Santaló i Castellví, vecino del número 32, y que le encargó la remodelación de la fachada del edificio. Parece ser que el Dr. Santaló fue quien instruyó a Gaudí en anatomía, con la finalidad de tener los conocimientos necesarios para diseñar las figuras que decoran la Fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia. Cuenta una leyenda que, una vez fallecido Gaudí, realizó una última visita a su amigo el doctor, que estaba convaleciente de una operación, para despedirse:

“…En 1926, Pere Santaló fue operado de la próstata en la clínica del Dr. Emili Secanella i Vidal, en las Tres Torres. Gaudí le visitaba cada día, hasta el 7 de junio, cuando sufrió el accidente. Francisca, la hija de Santaló, se enteró por los diarios y lo ocultó a su padre, el cual repetía: «Es extraño que no venga Anton». Según algunos testigos, el día 10 por la tarde, Santaló comentó muy contento a Francisca que Anton había venido, y que la habitación se había llenado de luz…” [Extracto del texto publicado en el blog de Josep Maria Tarragona, AntoniGaudi.org].

En los bajos del edificio está la antigua Confitería Pujol, actualmente conocida como Pastelería la Estrella, que abrió en 1895 y que aún conserva la decoración original. Hoy en día está especializada en pastelería vegetariana, en cuyo obrador no usan huevos, leche, nata, ni ningún ingrediente de procedencia animal; fabrican repostería 100% vegana (Lujuria Vegana).

En el número 25, medio arco de piedra a modo de decoración en una pared es el único vestigio que queda de uno de los museos más sorprendentes que tuvo Barcelona: el Museo Roca, dedicado a curiosidades anatómicas y cuya colección, una vez cerrado tras el final de la Guerra Civil, acabó en manos de la Familia Coolen de Amberes. De haber existido todavía, hubiese sido un destino obligado para los participantes del Primer Congress for Curious People, que se celebró en Barcelona y del que ya hablamos en su momento en el blog.

Arco correspondiente al desaparecido Museo Roca

Arco correspondiente al desaparecido Museo Roca

Ya casi llegando a la Rambla, todavía queda pasar junto a la Casa del Avemaría, situada en el número 9 (muy cerca del Palau Güell), y donde a principios del siglo XX se produjeron una serie de fenómenos paranormales que requirieron muchos rezos y oraciones para acabar con ellos, y que Sylvia Lagarda-Mata nos explica en su libro “Fantasmas de Barcelona”.

Para recordar la figura de Pablo Picasso y su paso por Conde del Asalto, nos mostraron el garaje en el que se convirtió el desaparecido Music Hall Edén Concert, y que inspiró al artista malagueño el cuadro “Dama en Edén Concert”, y el Hotel Gaudí que ocupa el edificio en donde estuvo ubicado uno de los prostíbulos más emblemáticos de la zona, la Casa Emilia, y del que dicen que Picasso fue cliente habitual, ya que vivía en el número 10 de la calle, justo al lado.

"Dama en Edén Concert" de Pablo Picasso

«Dama en Edén Concert» de Pablo Picasso

A punto ya de acabar la ruta, y antes de ir al local de la asociación a hacernos una fotografía de grupo y recoger el detalle que nos entregaron a todos los participantes, todavía hubo tiempo para recordar la línea del tranvía que circulaba por la calle camino de Can Tunis, de la que todavía se conservan algunas piezas del cableado en las fachadas de los edicios. Además, a vueltas con el tema de los transportes, nos hablaron de la existencia de un túnel subterráneo, actualmente cegado, que se construyó a lo largo de la calle con la finalidad de proceder al soterramiento del tranvía, cosa que finalmente no se llegó a llevar a cabo.

Y como último apunte, recomendaros una visita al Hotel Onix Liceo, donde hicimos un pequeño receso a media ruta. Un hotel boutique de 4 estrellas, que ocupa un edificio clasificado del siglo XIX, donde podreis descubrir diferentes decoraciones de estilo mozárabe, combinadas con mobiliario minimalista y detalles neoclásicos del edificio original. ¡Seguro que os va a entusiasmar!

Postal con imágenes del Hotel Onix Liceo

Postal con imágenes del Hotel Onix Liceo

Para saber más:
Raval Cultural. 225 anys de Nou de la Rambla: Visites guiades
El País. La calle que no dormía nunca

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