LOS FGC ESTÁN DE MODA

Todavía recuerdo cuando al llegar a la estación de Muntaner, con las paredes recubiertas de azulejos grises, largos bancos de madera marrón y una oscura garita junto al andén, el revisor que había al final de la escalera mecánica me entregaba una pila de billetes de cartón marrón, y con una gran sonrisa me decía: “¡Toma, guapa, para que juegues a trenes!”. Yo le preguntaba a mi madre, algo extrañada: ¿Cómo es que a mí me los da, y a los demás se los quita? Es que ese señor había sido compañero de trabajo de tu padre –me contestaba-. Así fue como descubrí que soy hija de un antiguo trabajador de los Ferrocarriles de Sarrià…

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Convoy de los FGC en la estación de Sant Gervasi

40 AÑOS DE FGC

Este mes de septiembre se han cumplido 40 años del nacimiento de la compañía FGC Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya, acontecimiento que se ha rememorado a través de diferentes eventos y actuaciones, algunos de los cuales he querido recopilar en el post de hoy.

Pero antes de llegar a ello, quiero remitirme a una celebración anterior, concretamente la del 150º aniversario de la inauguración del elemento que dio origen a todo ello: el Tren de Sarrià.

En el año 2013, con motivo de dicho aniversario, la compañía FGC organizó una exposición que recorría la historia de un tren, que me es de lo más familiar, a través de una recopilación de imágenes y textos, que me llevaron a preparar un post que todavía guardo en borradores, y que ha llegado la hora de recuperar y completar dado que, sin lugar a dudas, «los FGC están de moda».

La exposición llevaba por título «1863-2013 150 Anys del Tren de Sarrià», y coincidió con la publicación del libro  «Història gràfica d’un viatge», que a más de un apasionado de la historia del ferrocarril le pueda interesar tener.

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Entrada a la estación de Plaça Catalunya, con el cartel de la exposición del 150º aniversario

Visitar la exposición supuso recuperar recuerdos y revivir emociones que entrelazaban una infancia y una juventud en la que el Tren de Sarrià fue mi medio de transporte suburbano habitual, dada la inexistencia de línea de metro entre Barcelona y los barrios de Gràcia, Sant Gervasi Sarrià. Y utilizo el término «Barcelona» en lugar del de «plaça Catalunya«, ya que por aquel entonces en esa estación todavía se podía leer en los letreros de la estación: “Barcelona (Plaza Cataluña)”… Aunque ya hablo de unos cuantos años atrás.

En la actualidad, desde ya hace unos años, mis estaciones de partida y de llegada son las de Mira-sol y la de la Valldoreix (por razones de logística), pero durante más de treinta y cinco lo fueron la de Muntaner (por lugar de residencia), las de Sant Gervasi y de Provença (por lugar de estudios) y las de Sarrià y de Reina Elisenda (por lugar de trabajo), por lo que me puedo considerarme como una habitual de los FGC.

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Estación de Muntaner

Volviendo a la exposición del 2013, tengo que destacar que la visita me trajo dos sorpresas.

La primera, poder volver a entrar en el espacio que había ocupado el emblemático cine Avenida de la Luz, y que estaba cerrado desde su cierre. ¿Quién no recuerda la imagen de los acomodadores frente a la puerta de entrada esperando para acompañarte, linterna en mano, al asiento que se te había asignado?

Para hacer más real el recuerdo, colocaron una inmensa fotografía sobre lo que fue el acceso principal, que nos hacía viajar visualmente de nuevo al pasado. Si te fijas, desde entonces se mantiene un pequeño cartel con esa imagen y una breve explicación junto a un código QR.

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Fotografía rememorando el cine Avenida de la Luz en la estación de Plaça Catalunya, hacia la salida de la calle Bergara

La segunda sorpresa me la llevé con algunas fotografías expuestas, como la de la antigua estación de Sarrià, todavía descubierta, en la que solía apearme junto a mi hermana may0r para ir a pasar el día a las piscinas de Can Caralleu, allá por los años 70.

Pero la que, sin lugar a dudas, me impactó más fue la de una irreconocible Vía Augusta, en el tramo que va de la calle Muntaner a la calle Santaló, donde se distingue claramente el edificio en el que viví durante veinticinco años. Una imagen del año 1955, tomada cuando se acababa de soterrar completamente la estación -que hasta entonces había sido exterior-, y que ya definía perfectamente el aspecto que el lugar tiene hoy en día.

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Fotografía de 1955, ubicada en la Vía Augusta entre Muntaner y Santaló

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Fotografía actual del tramo de la Via Augusta, entre Muntaner y Santaló

El Tren de Sarrià. Algunas pinceladas de su historia.

Un 25 de junio de 1863, y en base a un proyecto que se había gestado diez años antes, se inauguró oficialmente una nueva línea férrea entre Barcelona y el pueblo de Sarrià. Una línea que se convertiría en el primer ferrocarril urbano del estado y el segundo del mundo, después que el metro de Londres hubiese entrado en servicio tan solo seis meses antes.

Aunque inicialmente se concibió como un tren de cercanías, la absorción por Barcelona de los pueblos de Gràcia, Sarrià y Sant Gervasi cambió su naturaleza inicial por la de tren urbano.

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Estación de Baixador de Vallvidrera

Unos inicios difíciles

A pesar de las grandes ventajas que aportó a la mejora de las comunicaciones en la ciudad, su trazado tuvo que sortear algún que otro inconveniente.

Uno de los principales problemas fue que el trazado de la línea discurría a nivel de la calle, de la que solo la separaba una valla de madera, y en cada bocacalle había un guardabarrera que colocaba manualmente una cadena al paso de cada tren. Inevitablemente, este rudimentario sistema de control no podía evitar que los atropellamientos estuviesen a la orden del día, por lo que, en protesta, tuvo que soportar muchos sabotajes.

El soterramiento

En 1912, cuando las locomotoras de vapor ya se habían electrificado, la famosa empresa La Canadenca, (empresa de Frederick Stark Pearson), tomó el control del Tren de Sarrià y empezó su proceso de modernización.

No solo introdujeron nuevos modelos de convoyes utilizados en América del Norte, sino que se puso como prioridad el soterramiento de las líneas en un breve plazo de tiempo, exponiendo como excusa la celebración de la  Exposición Internacional de 1929.

La expansión al Vallès

Otro de los objetivos prioritarios de esa época fue hacer llegar el tren a Collserola, una zona de ocio -por aquel entonces de carácter metropolitano- al que solían acudir «los domingueros barceloneses» a principios del siglo XX, y que supondría el germen de su extensión hacia el Vallès Occidental, para poner en práctica el modelo de expansión territorial.

Esa expansión supuso para muchos barceloneses y barcelonesas -en una época en que el uso del vehículo privado era inexistente y poco habitual-, poder llegar hasta la estación del Baixador de Vallvidrera, apearse e ir paseando hasta el Pantà de Vallvidrera, o llegar hasta la estación de Les Planes y organizar un picnic al aire libre en alguno de sus populares merenderos.

Con el paso de los años, ese tren territorial se acabó convirtiendo en una de las conexiones más importantes de esa zona de la provincia de Barcelona con su capital. Un servicio de tren, rápido y cómodo, que hoy en día se conoce como Metro del Vallès.

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Estación de Les Planes

Sant Cugat del Vallès

Sant Cugat del Vallès se merece una mención especial en este post sobre los FGC. Su ubicación fue fundamental en la extensión del tren hacia las dos capitales del Vallés Occidental -Sabadell y Terrassa- y sigue siendo la población donde se bifurcan las líneas que llegan hacia allá. De todos es conocido que para llegar a Sant Cugat de Vallès desde Barcelona «puedes subirte a cualquiera de las líneas del Metro del Vallès».

En 2017 se cumplió el centenario de la llegada del Tren de Sarrià a Sant Cugat del Vallès, y para celebrarlo la ciudad se vistió de gala y celebraron diferentes eventos, entre los que destacó la exposición “Al Tren! Cent anys de ferrocarril a Sant Cugat», que estuvo abierta durante unos cuantos meses en el museu del Monestir.

Si paseas por Sant Cugat verás que todavía se conserva un mural que se pintó en la pared lateral de una de las casas que hay en el carrer del Torrent de la Bomba, rememorando ese acontecimiento.

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Mural que conmemora el 100º aniversario de la llegada de los FGC a Sant Cugat

El club de golf de Sant Cugat

Una curiosidad derivada de la prolongación de la red de trenes hacia el Vallès (y que no todo el mundo conoce), fue la construcción del Club de Golf de Sant Cugat para uso y disfrute de los técnicos ingleses que vinieron a trabajar en ella. De ahí que se le conociese como «el club dels anglesos».

Lo diseñó el arquitecto Harry Shaplan Colt, y se abrió en 1914 (tal y como consta en su escudo), lo que lo ha convertido en el campo de golf más antiguo del país.

Su magnífica extensión de césped es uno de los primeros lugares que ves cuando llegas desde Barcelona en FGC.

Los trenes

Tanto al principio como durante los últimos 40 años, ya como FGC, el Tren de Sarrià se ha caracterizado por irse adaptando a los tiempos y por la mejora continuada del servicio, así como el cuidado de su imagen corporativa y señas de identidad.

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Placa romboidal, característica de las estaciones de FGC

De las locomotoras de vapor pasó a los trenes electrificados y de vía internacional, una característica que tenemos que agradecer en la actualidad, y os explicaré porqué. No ser una línea de ancho ibérico evitó que en 1941 cayese en manos de RENFE, cosa que ha evitado que se acabase convirtiendo en una de esas nefastas líneas de «Rodalíes» que sufren diariamente los usuarios de una buena parte de la provincia de Barcelona. Porque si de algo pueden presumir en los FGC, es de la puntualidad en el servicio.

Del color marrón de la carrocería de madera de los trenes Brill, pasó al verde de los vagones series 400, 500 ó 600, conocidos con el apodo de “Tren rana”, y de éste al naranja actual, color que predomina sobre el blanco en los vagones de la serie 111, que entraron en funcionamiento en 1983, acontecimiento del que todavía conservo el billete que emitieron para conmemorarlo.

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Estación de Gràcia

Del Tren de Sarrià a FGC

La evolución del Tren de Sarrià ha ido paralela a la configuración de Barcelona. Dicen que una calle tan emblemática como es la calle Balmes debe su existencia a dos hechos históricos relevantes de la ciudad. El primero la proyección del Eixample de Cerdà, y el segundo, el trazado del Tren de Sarrià.

El primer tramo de la calle, que transcurre desde el centro de la ciudad hasta la av. Diagonal, es completamente rectilíneo y está perfectamente ajustado a la alineación de la cuadrícula del Eixample. El tramo siguiente es, al contrario, muy irregular, debido a que se trazó sobre la línea de la antigua riera de Sant Gervasi, especialmente a partir de la plaça de Nuñez de Arce.

Durante la Guerra Civil, la última parte del tramo de la línea el Tibidabo se usó como almacén de materiales militares y quedó inutilizada, y algunas de sus estaciones se usaron como refugio antiaéreo, tal y como han reproducido algunas películas o series de televisión. Un claro ejemplo es la escena de La Plaça del Diamant en la que la protagonista, la Colometa junto a su marido y a sus hijos, se protege durante un bombardeo en la supuesta estación de Gràcia, que en verdad corresponde a la estación de Provença, una escena que me llamó mucho la atención cuando la vi por primera vez, ya que por aquel entonces era una usuaria muy habitual de esa estación.

La estación de Provença como plató de cine: Corte del minuto 1:38 al minuto 3:40

Dos acontecimientos de la historia del Tren de Sarrià, que recuerdo personalmente sin necesidad de recurrir a la hemeroteca, es la inauguración de la estación de Reina Elisenda y del último tramo con el que finalizó el trazado de la línea en esa dirección en 1976 , y que estaba previsto alargar hasta Esplugues de Llobregat según los planos, tal y como me explicó una de las personas con las que coincidí en la exposición del 150º aniversario, que los había visto personalmente.

Otra es el inicio de la remodelación de sus estaciones, empezando por la de Muntaner en 1981, que se ampliaría a principios de los 90 con la reapertura del acceso por Via Augusta-Santaló, cuyas escaleras exteriores había visto tapiadas a lo largo de mi infancia y juventud.

La remodelación de la estación de Muntaner merece un destacado por diferentes razones. En primer lugar por ser la primera que transformó y modernizó su imagen, pasando de la oscuridad del color gris de los azulejos que cubrían las paredes y el marrón de sus antiguos bancos de madera, a la claridad del color crema y la frescura de la piedra. Y en segundo lugar, porque esa transformación, proyecto de los arquitectos Gabriel Mora y Jaume Bach, fue galardonado con el premio FAD de arquitectura, diseño e interiorismo, y se convirtió en toda una referencia del diseño de la época.

Le siguieron la de las estaciones de La Bonanova y la de las Tres Torres dentro del mismo estilo, pero con la elección de dos colores de mosaicos menos acertados, como son el verde y el azul, de los que actualmente solo se conserva el verde de La Bonanova, mientras que el azul de las Tres Torres se acabó cambiando por mosaicos de color crema, como los de Muntaner.

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Estación de Muntaner. [«Luz de Neón». Barcelona, 1984. (Foto: José Manuel Ferrater).]

40 años de FGC

Como ya he comentado, con motivo de la conmemoración del 40º aniversario de la creación de FGC se han llevado a cabo diferentes eventos y acciones, de los que quiero destacar tres.

Del naranja al verde

En unos tiempos en los que la ecología y la apuesta por trabajar por la sostenibilidad del medioambiente, una de las acciones que se han llevado a cabo ha sido cambiar el color naranja que había llevado el logotipo de FGC hasta el momento, por el color verde, en linea con los valores ambientales. Un color que simboliza la sostenibilidad, el medio ambiente, la energía verde, un estilo de vida saludable, a la vez que también simboliza la tecnología y la experiencia.

Además del color, también se ha optado por introducir formas más redondeadas en el logotipo, que quieren mostrar la transformación de una empresa ferroviaria en una empresa servidora de la movilidad, donde coge protagonismo la apuesta turística y de montaña que están llevando a la práctica de un tiempo hacia acá, tal y como se puede consultar en su manual de imagen corporativa 

Campaña turística

Otra de las acciones a destacar ha sido una preciosa campaña publicitaria con la que, junto a las estaciones de esquí de Espot y Port Ainé, se ha querido poner en valor el turismo de proximidad, comparando imágenes de lugares emblemáticos de diferentes países del mundo con otras imágenes -muy similares- obtenidas en el entorno de las montañas y los lagos del Pallars.

La finalidad es sensibilizar sobre las emisiones de CO2 que se emiten durante los grandes vuelos, y animar a los viajeros a que busquen rincones idílicos al lado de casa, a los que se puede llegar sin necesidad de subir a un avión.

Pròxima estació

Y para finalizar, los que quieran escuchar muchas anécdotas, historias y curiosidades sobre los FGC, os invito a recuperar la serie emitida por TV3 dentro de su programación estival, donde los trabajadores de los FGC han sido los principales protagonistas.

Una serie que ha ido mezclando vivencias personales de trabajadores y usuarios con curiosos detalles técnicos e institucionales, que no solemos ver los que viajamos habitualmente en ellos. Aquí os dejo el enlace: Pròxima estació.

 

Para saber más:
FGC – Ferrocarrils Generalitat de Catalunya
Espai Provença

#FGC #serveiFGC #Ferros #PròximaEstacióTV3

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