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YO FUI AL COLEGIO NACIONAL REPÚBLICA ARGENTINA

En el República Argentina | “Entonces Toni le entregó la cometa. -¡Qué bonito!, dijo la niña. ¿Qué es? –Es una cometa, dijo Mina. La niña marciana repitió el nombre. –Cometa. ¿Para qué sirven las cometas? ¿Para comer? –No. Las cometas sirven para jugar. Cuando hace viento, vuelan muy altas. Toni dijo: -Es muy bonito ver cómo se mueven las cintas de colores. La niña marciana dijo: -¡Qué bien! En Marte muchas veces sopla un viento muy fuerte…” Fernando Alonso. Senda 1. EGB Educación Santilla. Madrid, 1971.

Imagen del libro de Fernando Alonso. Senda 1. EGB Educación Santilla. Madrid, 1971

Este fin de semana he vuelto a pisar el colegio por primera vez desde junio de 1979, cuando acabé 8º de EGB. Ha sido una sensación extraña ya que todo está muy cambiado, pero lo que me ha hecho regresar al pasado ha sido elevar la vista por el hueco de la escalera y volver a ver el acceso al mítico e inaccesible torreón…

Hace tiempo que venía dándole vueltas a escribir este post, pero la falta de información objetiva y de fotografías interesantes han hecho que tarde bastante en decidirme. Pero finalmente, aquí está.

Fachada principal de la antigua casa de veraneo de los marqueses de Julià

Yo también fui a EGB

Yo también fui una de aquellas niñas de los setenta que fue a EGB, y digo niñas, porque en aquella época los colegios estaban segregados por sexos, algo así como la “escuela diferenciada” de hoy en día.

Concretamente asistía a un colegio que (en nuestra imaginación) había sido un castillo de fantasmas -de los de sábana blanca- para las más aventureras, o un castillo de princesas para las más cursis.

Todavía recuerdo la cara que pusimos cuando unas compañeras nos explicaron que habían subido al torreón, sin que lo supiesen las profesoras, y habían descubierto un baúl lleno de vestidos de baile con tules y brillantes.

Yo era de las segundas, de las que imaginaban princesas luciendo amplios vestidos tipo Sissi mientras se paseaban por las diferentes estancias. Aunque también tengo que confesar el pavor que sentía ante una puerta enrejada que había en el sótano (que nunca supimos a dónde conducía), junto a la que pasaba “pies para que os quiero”, tanto a la salida como al regreso del recreo.

De septiembre de 1970 hasta junio de 1979

Pasé allí toda la década de los 70. De septiembre de 1970 hasta junio de 1979, en horario partido de mañana y tarde, ya que por aquel entones no era normal quedarse a comer en el colegio si vivías a un tiro de piedra de él.

La inexistencia de teléfonos móviles, tabletas u otros artilugios electrónicos hace que guarde muy pocas imágenes de aquellos años, y como se trataba de una escuela pública de barrio, tampoco dispongo de las típicas fotografías de grupo que acostumbraban a tomarse de las alumnas junto a su “señorita”, al comienzo de cada nuevo curso escolar.

Eso sí, en el álbum familiar todavía conservo dos (repito: únicamente dos) fotografías que me realizaron en dos cursos diferentes, y que según he podido comprobar también tienen la mayoría de mis antiguas compañeras. Una de ellas, junto a una planta que decoraba la “sala noble” multifunción, que conectaba la entrada con la escalera de acceso a los pisos, y donde se realizaban las sesiones fotográficas y se impartían las clases de música.

Fotografía “oficial” de curso de la autora del blog con 5 años

La casa de veraneo de los marqueses de Sant Julià

Situado en el número 298 de la calle Balmes, el edificio es anterior a que comenzase el proceso de edificación de la zona una vez acabada la prolongación de la calle a principios de los años 30, entre la avenida Diagonal y la avenida del Tibidabo.

La calle Balmes antes de su urbanización (Foto: autor desconocido)
La calle Balmes antes de su urbanización. Foto: Autor desconocido

La construcción del edificio-castillo, de estilo eclíptico-modernista, está datada en 1898, y parece que se encargó a Antoni Serra Pujals (autor, entre otros, del Palau Casades).

Se construyó como torre de veraneo (Torre Julià) del matrimonio formado por Camilo Julià i Vilasendra y Josefa Vilar i Juera (hija de Dominga Juera i Patxot). [Tal y como nos podemos leer en una de la notas del artículo de Pep Arisa, ambos miembros del matrimonio Julià Vilar procedían de dos familias de la burguesía catalana (comerciantes textiles, una, y “americanos” enriquecidos en Cuba, la otra).]

De la nueva investigación bibliográfica realizada se desprende que la familia Julià era la propietaria de la Casa Julià de Passeig de Gràcia, la cual mencionamos en nuestro artículo “Guastavino, de Barcelona a Nueva York”, así como la del carrer Mallorca, 264 esquina Passatge dels Camps Elisis, construida por Enric Sagnier en 1911, y conocida con el nombre de Casa del Marqués de Julià.

Marques de Julià
Imagen enlazada con la publicada en la página web de la Real Academia de la Historia

El marquesado de Julià es un título nobiliario pontificio que el papa Leo XIII otorgó a Camilo Julià y Vilasendra, el 27 de marzo de 1901, por “sus obras benéficas en favor de la iglesia católica”, tal y como indican en su biografía. También se le concedería la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica.Hasta la fecha actual, este título nobiliario pontificio se ha ido heredando de padres a hijos, además de unirse por matrimonio a otros títulos nobiliarios, como el del marquesado de Someruelos o el del condado de Almodóvar

Los orígenes del colegio

Respecto a los orígenes del colegio, debemos remontarnos al 20 de diciembre de 1939, cuando el Ayuntamiento alquiló el edificio con la intención de destinarlo a equipamientos municipales de carácter escolar, que daría lugar a la inauguración del Colegio Nacional República Argentina el 12 de octubre de 1941.

Tampoco he encontrado ningún argumento sobre el porqué del nombre, pero si partimos de la base en que la República Argentina fue uno de los diez países latinoamericanos que reconoció la legitimidad del gobierno franquista antes del final de la Guerra Civil, el 26 de febrero de 1939, creo que podemos suponer una respuesta.

[Nota: El colegio público para niños del barrio se llamaba Colegio Nacional Uruguay, país que también reconoció al nuevo régimen el 17 de febrero del 1939, antes incluso que lo hiciese Argentina].

En una ocasión -como me explica una de las compañeras de clase que conserva muy viva la memoria de aquellos años-, vino a visitarnos el cónsul de la Argentina para participar en una conferencia sobre el General San Martín, y nos regalaron una bolsa de chocolatinas con arroz inflado (algo muy innovador para la época) a cada una de las alumnas, para celebrarlo.

Con el paso de los años, aunque el nivel de la enseñanza y el colegio en sí “no era nada del otro jueves”, acabó convirtiéndose en la escuela pública femenina de referencia de la zona, ya que disponía de casi el 75% del total de plazas escolares con que contaba el barri del Farró.

Eso daría pie a que en 1976, tanto la escuela como su entorno fuesen noticia en la prensa barcelonesa debido a un conflicto reivindicativo, que ahora os explicaré de manera resumida.

Activismo reivindicativo

Sin que padres ni alumnos hubiesen tenido comunicación previa por parte de la dirección del centro, tras un largo litigo entre el Ayuntamiento y los propietarios del edificio (por aquel entonces Camilo Julià de Bacardí y Ribas -3er marqués de Julià-, Mª del Carmen Julià de Bacardí y Ribas -duquesa consorte de la Victoria-, Isabel Julià de Bacardí y Ribas y los herederos de Mª de las Mercedes Fuxà), en febrero de 1976 llegó una orden de desahucio que obligaba a cerrar el colegio de manera inmediata, dejando a todas las escolares en la calle.

Fue entonces cuando se supo que el conflicto había comenzado en 1973 –aunque se había intentado mantener en secreto- cuando los propietarios, alegando que el arrendatario había realizado obras sin su permiso, intentaron recuperar el edificio judicialmente con la finalidad de demolerlo y vender los terrenos a una inmobiliaria para la construcción de pisos de lujo.

Vale la pena recordar que en aquella época gobernaba la ciudad “el alcalde más impopular desde los tiempos de la República”, es decir Joaquín Viola Sauret cuyo mandato se caracterizó por ser uno de los más breves (nombrado el 18 de septiembre de 1975 y destituido en diciembre de 1976) y convulsos de la historia de Barcelona, debido al continuo pulso que mantuvo con las asociaciones vecinales.

Ante tal panorama, en el mes de junio, los padres y la asociación de vecinos iniciaron un encierro en el centro para conseguir que el Ayuntamiento diese una solución al problema, cosa que no había hecho hasta el momento.

Una reivindicación firme, pero pacífica

Una reivindicación firme pero pacífica, que llegaría a ser muy mediática y que, finalmente, daría sus frutos el 6 de agosto de 1976 cuando se consiguió que el Ministerio de Educación dictase una orden de expropiación forzosa, lo que consiguió salvar el edificio y el colegio que albergaba.

Fueron días de reivindicación y tensión, pero que para la mayoría de nosotras han quedado grabados entre los buenos recuerdos de infancia ya que, a pesar de lo dramático de la situación, las niñas lo vivimos como una especie de aventura que nos permitía jugar en el patio de la escuela fuera del horario lectivo, y a dormir las noches de los fines de semana en las colchonetas del gimnasio que habían colocado en las dependencias de la planta baja.

El colegio durante el encierro vecinal. (Foto de Manel Armengol, quien se encargó de documentar gráficamente el acto reivindicativo vecinal).
Folletos editados durante el encierro
Imagen durante el encierro vecinal. (Foto de Esther Montgat, antigua alumna).

Aunque, como he comentado, no existen demasiadas imágenes de aquella época, sí que conservamos diferentes recortes de prensa y octavillas que se imprimieron, y que hoy en día ya son casi piezas de museo.

Un punto de inflexión

Fue un punto de inflexión en la historia de un colegio de Barcelona, que aunque no formaba parte de la élite de los centros educativos de la ciudad, tuvo el enorme privilegio de entrar a formar parte de su historia reivindicativa, por lo que siempre me sentiré orgullosa de haber formado parte de él, y de que todavía se mantenga en pie como recuerdo al esfuerzo que llevó a cabo un grupo de barceloneses en aquellos años de transición.

Por cierto, durante mi visita a la escuela, pude ver que tienen enmarcada una carta que el pintor Antoni Tàpies, vecino de la zona, envió al colegio solidarizándose con la protesta.

Manuscrito de Antoni Tàpies dirigido al colegio

En la actualidad, el edificio está incluido en el Catàleg de Patrimoni Arquitectònic de Barcelona, como un BIU (Béns d’Interès Urbanístic) de nivel C, lo que garantiza que no puede ser demolido.

Escola Poeta Foix

Si pasáis por la calle Balmes, justo enfrente del cruce con la calle Sant Elies, podréis ver el “castillo” del que os estoy hablando.

Unos años después de que mi generación finalizase la EGB y dejásemos el centro, cerraron el edificio durante un periodo de seis años y las clases se trasladaron a un local de la calle Iradier, hasta que tras finalizar las obras de mejora y ampliación , volvieron a abrirlo en 1987 y la actividad académica regresó a su ubicación original.

De nacional a público

Tras el inicio de la transición democrática el nombre del colegio cambió el término “nacional” por el de “público” y empezó a denominarse Col.legi Públic República Argentina, que actualmente ha transformado en Escola Poeta Foix en homenaje al poeta y escritor de Sarrià.

La escuela en la actualidad

El edificio continúa manteniendo su aspecto de castillo, a pesar de las obras de ampliación que se hicieron y que supusieron que quedase franqueado por dos edificios de cemento, sin ningún tipo de decoración exterior; un estilo de reforma muy de moda en aquellos años pero cuyo resultado, personalmente, nunca me ha llegado a gustar. Conserva la balconada de hierro forjado, los ventanales de medio punto del segundo piso, las dos galerías cubiertas del último piso, los pináculos y el gran torreón central. Del patio y de la pista de baloncesto (cuya construcción dio tantos dolores de cabeza a las familias de las alumnas allá por 1976), no queda ni rastro.

Lo que sí que seguro que todavía se conserva, aunque escondido entre los cimientos de las nuevas edificaciones, es la huella de muchas horas de juegos infantiles de las antiguas alumnas, entre los que no puedo dejar de mencionar: arrancar la cebolla, saltar al cavall fort, batear al pichi, cambiar cromos de Fans, comentar el último episodio de Starsky & Hutch o leer la última historieta de Esther y su mundo en la edición semanal del Lily, mientras nos comíamos un Bony, un Tigretón o un caramelo Kojak.

Dedicatoria

Este post se lo dedico a aquellos padres y madres que en 1976 no dudaron un momento en plantar cara a la especulación de unos pocos, para reivindicar una ciudad donde lo primero fuesen las personas.

Un recuerdo para Doña Carmen (Navarro), la Srta. Conchita, la Srta. Chenti, la Srta. Cati, la Srta. Jovita, la Srta. Roser, la Srta. María, la Srta. Josefina, la Srta. Elena y todas aquellas otras profesoras que formaron parte de esa etapa de nuestra vida, en la que cada mes de mayo íbamos juntas a la capilla “con flores a María“.

Galería fotográfica

Notas finales

Agradecimiento especial a Pep Arisa, quien se puso en contacto con nosotras a raiz de la publicación del artículo del blog, y nos facilitó amablemente un enlace con el artículo que había escrito y publicado en la revista «Coses del Farró» de l’AVV i Comissió de Festes del Barri del Farró i Col·laboradors. Número 2. Tardor 2014, que mencionamos al pie de este post. (Barcelona, 16 de diciembre de 2021).

Artículo revisado y actualizado en diciembre de 2021, gracias a la información aportada por Pep Arisa (ex alumno de párvulos y vecino del Barri del Farró), a través de su artículo «Escola Poeta Foix: La història d’un edifici singular i d’una solidari lluita veïnal», publicado en la revista «Coses del Farró» de l’AVV i Comissió de Festes del Barri del Farró i Col·laboradors. Número 2. Tardor 2014, que nos ha ayudado a ampliar la investigación que hicimos en su momento, y que nos ha puesto «llum a la foscor» de diferentes historias que desconocíamos cuando escribimos el artículo inicialmente.

Para saber más:
Llista de monuments de Sarrià-Sant Gervasi
1981 J. Vicens Foix. Escuela pública de primaria (CEIP)
Yo fui al Colegio Nacional República Argentina
Escola Poeta Foix | Barcelona

16 COMENTARIOS

  1. Hola, me llamo Carlos. Después de tantos años de haber estado en este colegio, quiero compartir las vivencias que yo tuve en este sitio, para que todo el mundo sepa, en honor a la verdad y a la justicia cómo era este centro y qué ocurría allí.

    Estuve desde 1987 a 1997. Recuerdo tres grandes profesoras, muy buenas dando clases, con una paciencia descomunal con los niños, y sobre todo, buenas personas: Carme Hereu, Amelia y la señorita Gloria; las mejores profesoras que tuve en este colegio y que había, desde mi punto de vista en el República Argentina.

    Ahora bien, a parte de ellas tres, el resto de profesores en general, guardo muy mal recuerdo.

    En primer lugar, el profesor de gimnasia, Màrius, que luego fue director del centro en la década de los 2000’s…Para empezar, tengo que decir que este “señor” se burlaba de los niños que no sabían jugar a fútbol, el único deporte que nos hacía hacer por cierto, en “sus clases” de gimnasia. Yo detestaba el fútbol y las clases de este individuo. No te enseñaba a jugar, tenías que venir aprendido de casa. Más tarde, tuve un uñero en el año 1995-1996. Él me pidió un certificado médico que demostrara que yo tenía esa molestia que me impedía hacer sus clases. Por su innecesaria petición y su suspicaz mirada capté rápidamente que no se creía que yo tenía esa dolencia y se pensaba que me lo inventaba para no hacer sus clases. Hasta que no le enseñé el documento del podólogo, no me creyó. Tengo muy mal recuerdo de este individuo. No solo por su falta de empatía y de pedagogía con quien no jugaba bien, sino por hacer distinciones a quien él no le gustaba. Luego no entendí como un señor que era titulado en ciencias del deporte, supuestamente, pudiese dirigir un colegio, cuando las aptitudes para dirigir un centro educativo van más allá de la anatomía humana y la técnica deportiva….

    En segundo lugar, la profesora Carmina Malillos Casquero, “profesora” de matemáticas y plástica en los cursos 1995-1997. Esta mujer se limitaba a leer el libro académico de clases para acto seguido mandarnos hacer allí los ejercicios relativos a ese temario; entretanto ella se ponía a hacer costura con toda la mesa abarrotada de material plástico. El libro de matemáticas poseía un lenguaje, la mayoría de las ocasiones muy abstracto y nada comprensible para el lector y menos para un niñ@ de 12 años. Recuerdo perfectamente como si fuese ahora, una vez, un alumno (que luego fue jugador de varios clubes de fútbol conocidos y era compañero mío de clases) se levantó del pupitre y fue hacia la mesa. Le preguntó algo de los ejercicios que no entendía. La respuesta de aquella mujer fue lapidaria. La recuerdo como si la oyera ahora, textual: “No te lo explico porque sinó no aprenderás”…El grado de cinismo de aquella mujer no conocía límites. Un profesor/a está para enseñar, orientar, aclarar dudas, y por encima de todo poseer conocimientos de aquello que le están enseñando o de aquella materia que le han asignado impartir. Aquella mujer no tenía ni idea de matemáticas; se quitó de encima a aquel alumno de la forma más descarada y sinvergüenza posible. En paralelo a “enseñarnos” matemáticas, impartía además plástica. Allí, adoctrinaba a cada alumno cómo debía quedar un dibujo, una máscara de barro, un mural, una costura, un objeto de arcilla; es decir no se daba libertad para despertar la creatividad individual de cada alumno, lo cual hubiese sido lo lógico y pedagógico, sino que todos los alumnos teníamos que hacer el boceto o esquema plástico tal cual, exacto, como ella lo hacía; cuando esta mujer no era titulada en dibujo ni artes plásticas, sino en magisterio. Aunque viendo cómo se portaba con los niñ@s dudo que hubiese aprendido algo de magisterio y de psicología infantil. Aquello no era plástica, era autoritarismo. Luego, me enteré que años antes le quitó el puesto de Jefa de estudios a la profesora de Historia, María de La Hoz, con muy malas artes. Una pésima profesora, y peor persona. Como nota ilustrativa que sirve para entender el grado de animadversión que despertaba en el colegio durante distintos años y cursos, el talante autoritario, vil e ineficaz de esta mujer: toda la pared del patio de abajo estaba llena de grafitis con críticas de distintas épocas hacia su persona. Cuando el río suena, es por algo. Una joya de mujer…

    Tercero, la profesora Benita Avenoza Fallada, fue mi profesora de matemáticas de 3º y 4º en los años 1993-1995. En más de una ocasión esta mujer mostró una mentalidad homófoba en clase diciendo que los niños no se pintan las uñas. ¿Quién era esta mujer para determinar cómo debía sentirse un niño o niña respecto su orientación o identidad sexual? No era nadie. Extralimitaba su papel de “profesora” adoctrinando un pensamiento rancio, ultraconservador y cómplice de la homofobia inculcándola en clase. Una vez, cuando nos hacía hacer los ejercicios de matemáticas, luego teníamos que levantarnos y dirigirnos uno a uno a su mesa, para que allí nos supervisara los ejercicios. Un día me dijo un lacónico: “Está mal” Sin tan siquiera decirme CÓMO tenía que hacerse aquel ejercicio. La pauta básica de pedagogía para decirle a un alumno cómo hacer algo, no es criticarle sin más que algo está mal, sino enseñarle cómo se hace.

    Cuarto, el profesor, Joan, de inglés. Un tirano que enseñaba a base de gritos. El primer día de curso (septiembre 1995), nos dio los tiempos verbales del verbo: “To be”. Nos dijo que al día siguiente teníamos que tenerlo todo aprendido. Nos dio muy poco espacio de tiempo para aprender un idioma extranjero, totalmente nuevo para el oído y el habla de niñ@s de 12 años. Al día siguiente, cada alumno desde su mesa tenía que recitar en voz alta todo el tiempo verbal del verbo “to be”. La mayoría de alumnos se equivocaban en la pronunciación o bien no habían tenido tiempo para saberlo de memoria, en menos de veinticuatro horas, como era normal. ¿La respuesta de este profesor? Gritos a cada alumno que se equivocaba, con un literal y déspota con tono agrio: “¡¡¡Estudia ya!! Aquello no era un profesor, era un dictador con tintes de sadismo exacerbado.

    Quinto, la profesora Trini, una mujer áspera y autoritaria, que tanto te explicaba castellano como matemáticas sin ahondar en el temario ni explicar bien lo que los alumn@s no entendían.

    Sexto, la profesora Asunción Recio Orduña, gran profesora de lengua castellana; eso sí. La mejor, sin duda. Sin embargo, una vez entrabas en el comedor del colegio para comer, ni ella ni ninguna otra maestra te dejaban salir del comedor hasta que hubieses acabado todo, con la bandeja vacía. Los niños nos colocábamos en fila india y ella con el dedo índice iba señalando quien podía salir y quien debía volver a acabarse por la fuerza la comida. Ágape por cierto de dudosa calidad, donde todo eran fritos y salsas nada digestivas; las verduras brillaban por su ausencia. Ergo la calidad y variedad alimenticia de aquel colegio no existía. Aquella práctica habitual de impedir que los niños abandonasen el comedor sin el palto vacío era más propia de un cuartel de una dictadura totalitaria que de un colegio público, de época democrática.

    A mi padre que luego me comentó estando él en la mili en 1967 y en época franquista jamás le impidieron salir del comedor si el plato estaba lleno como tampoco se obligaba a los soldados a asistir al comedor si no querían. En cambio, para más paradoja los alumnos de los años 80’s y 90’s no podíamos salir del comedor hasta que la bandeja estuviera vacía de un colegio público ¿Me pregunto si esto que hacían los profesores lo sabía el AMPA de aquella época? Lo dudo. Todas estas prácticas las ejercían los profesores a espaldas del conocimiento de los padres, en una época que no existían móviles sin cámaras, y que nadie podía grabarlo, por supuesto.

    En conclusión, excepto las tres profesoras que he mencionado al principio, el resto de profesores me parecían auténticos déspotas, autoritarios, homófobos algunos de ellos, y pésimos docentes, con un ápice de maltrato verbal y de desprecio absoluto hacia los niñ@s pequeños, del todo inaceptable, denunciable e inmoral, ejercido de espaldas a los padres e impensable en un centro público y en una era ya democrática.

    Celebro que alguien tenga un buen recuerdo de este centro, a tenor de los comentarios posteados por otros exalumn@s de épocas anteriores.
    Ahora bien, mi experiencia no fue así, de ahí que he querido compartirla con todo el mundo para hacer justicia y que se sepa que ocurrió aquí y cómo era la inexistente calidad humana y docente de estos profesores para que lo que yo sufrí no vuelva a pasar más ni nadie tenga que vivirlo otra vez.

    Un cordial saludo,
    Carlos

    • Hola, Carlos. Gracias por tu aportación.

      El colegio ha pasado por diferentes etapas, y este post está enfocado a la generación que vivimos la etapa de los años 70, en la que destaca el evento relacionado con la inesperada voluntad de venderlo para construir viviendas. Supongo que ello influye en que los recuerdos no sean tan malos.

      Deduzco por las fechas de tu paso por el colegio ya se corresponde con otra situación.

      Agradezco realmente tu aportación, y lamento profundamente que en tu caso la experiencia haya sido tan negativa.

      Un saludo,

      Conxita

  2. Hola soy Javier Comas, hijo de la mejor profesora de párvulos del mundo, mu madre la profesora Conchita. Ella disfrutaba mucho con su vocación de profesora de peques. Le encantaban los niños y en casa tenía la paciencia de aguantar a cinco más.
    Alguna vez que estaba medio pachucho y no pude ir al colegio Uruguay, me quedé en sus clases y veía como dibujaba como enseñaba a leer, como corregía ( a mí también) pero con que cariño. Recuerdo también que a ella le pilló de sopetón el tema de la venta del colegio, y en aquella época, ella misma quedó gratamente sorprendia del apoyo que tuvo la reivindicación, a fin de que el edificio se mantuviese intacto y como equipamiento de centro educativo para el barrio de Sant Gervasi.
    Recuerdo a Cati, creo que era de Canarias, a Inocencia, que era la que vigilaba el patio sino recuerdo mal. Lo recuerdo todo, con la distancia que dan los años y la experiencia de la escuela de la vida.
    Finalmente por circunstancias de la vida me case en Argentina, en la ciudad de Salta, y mi madre, y mayor pero siempre con mucho ánimo, se vino a mí boda, la Republica Argentina. Eso amplio si amor, por el centro escolar en que más años ejerció y creo que por azares de la vida, ella y yo estaremos siempre ligados al colegio publico y a la Republica Argentina. Un abrazo grande para todas las alumnas de mi madre. Fco Javier Comas

    • Hola Javier. Un placer leer tu aportación a los recuerdos del República Argentina.

      Creo que fue mi profesora en el segundo año que hice párvulos allí (P5) (año 1971), ya que recuerdo que, al llamarse igual que yo, siempre se ha quedado en un rincón de mi memoria. Por lo que explicas, estoy seguro que debe ser ella.

      Me alegra que este artículo que publiqué ya hace unos años siga corriendo por internet y que vaya llegando a todos aquellos para quienes lo escribí. Todos los que el República Argentina (y el Uruguay) formaron parte de nuestra infancia.

      Un fuerte abrazo para ti.

      Conxita Piñero

  3. Hola, soy Esther Martí, y salgo y sale una de las fotografías que guardo junto a noticias de esos días, y la carta que leí, de parte de toda la clase. Dimos el dinero recaudado con sorteos y venta de pendientes y pulseras a la asociación para poder continuar la lucha. Nunca nos fuimos de viaje de fin de curso. Siempre he pensado que los padres de los años siguientes y actuales nos deben un “Gracias” a toda la clase de octavo de EGB que nos implicamos a tope, nos quedamos a dormir todas las noches en el suelo, y no dejamos de luchar hasta conseguí el colegio.
    Por cierto, orgullosa de ello, porque años después, en el 86, mi hija también fue al mismo colegio.
    Saludos y si alguien que me conoce lee esto, podemos contactar 😉

    • Hola Esther:

      Un honor que esta pequeña oportación a mantener la historia de nuestro recordado colegio siga llegando a más personas. Estoy encantada de que, a pesar de ser un post que ya tiene unos años, siga activo viajando por internet.

      Un abrazo,

      Conxita

  4. Bon dia,
    En aquella època, tenia 18 anys i era membre de la AAVV de Sant Gervasi, teníem la seu al Carrer Bigai i vaig ser un dels que vaig estar tancat al Collegi
    Sempre he volgut recuperar, que no trobat, una filmació que es va fer del tancament, en especial la confecció d’una pancarta (amb llençols cosits) que anava del terrat de la casa oposada al edifici de l’escola fins el pati, era enorme i ocupava 4 pisos. Tambe algun àudio, recordar que tenien musica a tota pastilla que s’escoltava des de Molina. Era època en que el Governador Civil era Salvador Sanchez Teran i recordo l’especial visita de Ramon Trias Fargas.

    • Hola Josep Maria. Tot i que van ser uns mesos de molt neguit, la lluita dels veins va aconseguir mantenir en peu l’escola. Guardo uns recors molt macos d’aquells anys.

      Conxita

  5. Hola! Ayer me pasaron este artículo.
    Yo también transite esa escuela Nacional. También tengo la foto con mi hermana Elvira, en el vestíbulo al lado del jarrón.
    Nacimos en 1967 y teníamos a la Srta Conchita cómo primera professora. Recuerdo casi todo,incluidos los plataneros falsos que dejaban caer unas bolas llenas de pelitos. El foso de material de gimnasia…con el potro.
    La semana de María, las clases llenas exclusivamente de niñas. Los chicos subiéndose a la valla para vernos, que triste..jajjajaja. Los juegos de pichi, churro media manga mangotero y la falta de didàctica y pedagogía de los educadores😁.
    Un abrazo supervivientes de la escuela Nacional! Montse/ Elvira/Núria/Rosa/Anna

    • Hola Montse:

      ¡Creo que te vas a llevar una sorpresa si lees este mensaje! ¿Te acuerdas de la niña que vivía en la portería de Santaló, y que cada día iba al colegio con vosotras desde Muntaner? ¡Pues soy yo! Iba al mismo curso de tu hermana. De hecho estuve muchas veces en tu casa… ¡Y, tanto tu como tu hermana estuvisteis en mi fiesta de comunión! Ya me dirás si estoy en lo cierto.

      Te agradezco muchísimo tu comentario. De hecho, hace años que escribo sobre Barcelona en el blog, y este artículo fue una de mis prioridades desde el principio.

      Recuerdos para la familia.

      Conxita

  6. ¡Hola!
    Qué maravilla de post, me ha encantado (aunque me ha hecho sentir muy mayor). Recuerdo muy bien a la Srta. Conchita y a la Srta. Roser. Soy del 73, y una de las que fue trasladada a la calle Iradier. Solo un apunte, no era “un local” era otro castillo, como el de Balmes. Modernista y también precioso.
    Tengo muchas fotos de Balmes por si te interesan.
    Gracias por publicar parte de nuestra historia.
    Un saludo.

    • Hola Noemí.
      Gracias por tu comentario. Si tienes alguna fotografía antigua de la calle Balmes estaría encantada de poder publicarla en tu nombre. Siempre es interesante recuperar el pasado.
      Un abrazo y feliz año.

  7. Me ha encantado el artículo. Llegué a él casi por casualidad y me ha traído muy buenos recuerdos: yo también fuí una de las niñas que jugaba a pichi en el patio, hacía excursiones a la zona prohibída del torreón y saludaba todas las mañanas a nuestra directora, la Sra Carmen. Por supuesto, también viví el encierro cuando querían demoler el edificio. Para mí fué una época entrañable que guardo con gran cariño,

    • Hola Enri. Yo soy del grupo de las del 65. Buscando por internet nunca encontraba información sobre el colegio, y me pareció muy interesante recopilar algunos datos y compartirlos. Aprovechando que hubo una jornada de puertas abiertas, me fui al colegio para volverlo a recorrer y tomar las imágenes. La verdad es que el corazón del edificio sigue siendo el mismo que recordamos. Gracias por tu comentario y me alegro muchísimo que te haya servido para regresar a los años de niñez. Un saludo.

      • Qué bueno, después de tantos años. Yo soy del 64 así que, fijo, coincidimos en el cole. Hace unos años conoci a dos hermanas que debían ir a tu clase, te suenan las Escutia????
        Por cierto, a ver si me entero de cuando son las puertas abiertas y me paso.
        Un abrazo

        • ¡Sí, por supuesto! Mónica Escutia iba a mi clase. Si tienes cuenta en facebook, hace un tiempo creé el grupo: “Yo fuí al colegio nacional República Argentina”. Mirátelo que ya somos unos 80 miembros, y seguro que encuentras a alguien conocido. Un abrazo.

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