MONTBLANC, ENTRE CABALLEROS Y PRINCESAS REALES O FICTICIAS

Para los apasionados de la cultura y las tradiciones populares, la Setmana Medieval de Montblanc es un imprescindible del patrimonio inmaterial catalán, sin necesidad de que nos lo diga la Unesco.

Cada año, y desde ya hace cuarenta, Montblanc también se ha sumado a la celebración de fiestas históricas tematizadas como elemento diferenciador, que le añaden ese plus de atractivo que incentiva a curiosos y foráneos a acercarse a recorrer este encantador municipio, capital de la Conca de Barberà. Una apuesta por recuperar historia y tradición, que ya la ha situado entre una de las fiestas más populares de toda Cataluña.

A ese éxito también contribuye, sin lugar a dudas, la propia configuración del núcleo antiguo de Montblanc, donde la magnífica muralla que recorre la totalidad de su perímetro, lo convierte en un escenario ideal para viajar en el tiempo hasta la Baja Edad Media y revivir las luchas entre caballeros, los pasacalles de las comitivas reales o continuar con la simbólica “explotación” del antiguo privilegio real que le reconocía el derecho a organizar mercado.

Montblanc

Las murallas constituyen, sin lugar a dudas, el elemento más distintivo de Montblanc

De Montis Albis a Montblanc

El origen del nombre de la población, Montblanc, procede del nombre latino Montis Albis, tal y como se denominaba el lugar donde se ubicaron los primeros pobladores de la zona, y que hoy en día se corresponde con la parte más alta del núcleo antiguo, el Pla de Santa Bàrbara. Según parece era un lugar en donde cultivar la tierra era trabajo inútil dado los escasos frutos que se obtenían. Un tipo de terreno que en catalán antiguo se denominaba albis (blanca), en concepto de estéril.

Aunque existen evidencias de la existencia de un poblado ibérico y el paso de los romanos, no hay indicios de presencia visigoda o sarraceda y, debido a su condición de tierra de frontera, la zona estuvo deshabitada durante un largo periodo de tiempo tras la invasión musulmana y la posterior reconquista.

Montblanc

El Pla de Santa Bàrbara visto desde la muralla

El inicio de la repoblación se gestó en una zona situada entre los ríos Anguera y Francolí, llamada Duesaigües, a la que se le otorgó carta de excepción de impuestos para incentivar la llegada de nuevos habitantes y esa condición de “villa salvada de impuestos” hizo que empezasen a llamarla Vilasalva.

La necesidad de crear una plaza fortificada en medio del camino entre Tarragona y Lleida, así como las continuas inundaciones del terreno, llevó a los habitantes de la zona a obtener del conde de Barcelona una carta de población para trasladarse a la parte más alta de la colina. Esa reubicación dio lugar al nacimiento de Moltblanc en febrero de 1163.

Herencia medieval y otras curiosidades

Montblanc, junto a Barcelona, Girona, Lleida y Cervera, tiene uno de los primeros escudos de armas cívicos catalanes. Aunque está datado en 1287, en la actualidad continua pendiente de obtener la oficialidad que otorga la Generalitat de Catalunya.

Su importancia como lugar estratégico y de cruce de caminos llevaron a Montblanc a ser la sede de les Corts Catalanes en diferentes ocasiones, entre los siglos XIV y XVII.

Uno de los episodios más trágicos de la historia de Montblanc ocurrió durante la Guerra dels Segadors. Se conoce con el nombre de la General Crema, en la que las tropas castellanas arrasaron la ciudad y conllevó la total pérdida de poder político y económico.

En la actualidad está hermanada con la población occitana del mismo nombre, Montblanc, situada en el Departament de l’Erau.

Reconocimientos históricos y patrimoniales

El pueblo tiene el título de Vila Ducal desde 1387, cuando el Rey decidió otorgar a su hermano un título nobiliario con precedencia por delante del resto de nobles. De ahí la creación del Ducat de Montblanc, que a lo largo de la historia acabó quedando ligado a los títulos nobiliarios que ostentan los herederos a la Corona de España.

Es evidente que entre todos los reconocimientos de la población, protocolariamente hablando, el de Vila Ducal es el más honorífico, y que va aparejado al título nobiliario de Duc o Duquessa de Montblanc.

Como hemos dicho, el reconocimiento va ligado a la creación del título nobiliario correspondiente desde el siglo XIV, a título vitalicio y no hereditario, que debía revertir en la corona a la muerte del poseedor, y que solo el rey ostentaba la potestad de otorgarlo de nuevo.

Así fue ocurriendo a lo largo de los años, hasta que a mediados del siglo XV quien ostentaba el título del ducado se convirtió en heredero a la corona de Aragón como príncep de Girona y unió irreversiblemente ambos título a la condición de heredero a la corona real. De ahí pasó a la dinastía de los Austrias y posteriormente a la de los Borbones, a través del Decret de Nova Planta.

Dado que se ha puesto en duda la legitimidad y validez de que Felipe V asumiese el título ducal tras el final de la Guerra de Sucesión, l’Ajuntament de Montblanc tiene aprobada una moción que establece la retirada de ese honor a la Casa Real Española, decisión que comunicó en su momento a la Corona, pero de la que todavía está esperando una respuesta oficial.

Otro reconocimiento curioso es el que ostenta el rector de la Iglesia de Santa Maria de Montblanc. Desde la Edad Media tiene la dignidad de Plebà, título eclesíastico que se otorgaba a los rectores de las parroquias más importantes del reino, y que solo llegaron a tener otros dos rectores.

Con relación a su patrimonio artístico y monumental, el núcleo antiguo de Montblanc fue declarado Conjunto Monumental y Artístico en 1947. Y desde 1998, los once conjuntos de pinturas y grabados rupestres que hay dentro de su término municipal, forman parte del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, como yacimientos del arte rupestre del arco mediterráneo de la Península Ibérica.

Apuesta por la cultura popular

Si te das una vuelta por Montblanc te quedará claro que es uno de esos lugares que apuestan por el mantenimiento y promoción de las tradiciones y de la cultura popular.

A lo largo y ancho de toda la población irás encontrando diferentes esculturas y placas conmemorativas dedicadas a sus agrupaciones culturales populares o a eventos celebrados allí. Gegants, nans, dimonis, bastoners, grallers, macers i abanderats (1693), timbalers, armats, castellers (Torraires de Montblanc), cucafera (1381), mulassa, àliga (1579) o drac (1586), forman parte de la larga lista de entidades y bestiari que conforman el protocolo festivo de la localidad.

En 1904, el folklorista Joan Amades recuperó la antigua leyenda del Cavaller Sant Jordi i el drac y la incluyó en su Costumari Català, indicando que la tradición indicaba que se había desarrollado en Montblanc. En aquel momento seguro que ni se pudo llegar a imaginar el favor que le acabada de hacer al pueblo.

Ese nexo de unión que se estableció entre Sant Jordi, Montblanc y su magnífico patrimonio medieval, junto a la indiscutible vocación de sus habitantes hacia la conservación y divulgación de su patrimonio cultural, es un importante activo que ha llevado a la capital de la Conca de Barberà a convertirse en un destino cultural y turístico de primera cuando se acerca el día 23 de abril.

Montblanc

Vidriera sobre la leyenda de Sant Jordi en la iglesia de Santa Maria

La Setmana Medieval, ¿una fiesta turística o fiesta histórica?

La verdad es que es ambas cosas. Es una fiesta turística porque intenta atraer el mayor número posible de visitantes, a modo de fiesta mayor, incluyendo eventos específicos y gastronomía. Y es una fiesta histórica porque aprovecha para mostrar su patrimonio material y divulgar su pasado histórico más emblemático.

Gira entorno a la Leyenda de Sant Jordi, pero con el trasfondo de la propia historia de la población, aprovechando sus edificios singulares y los decorados naturales para la puesta en escena de los hechos que se relatan. Convirtiendo, por unos días, el paisaje urbano del casco antiguo de Montblanc en un gran teatro al aire libre, donde los actores son los propios vecinos, que participan encantados.

Una excelente manera de promocionar indirectamente patrimonio e historia, y que el visitante agradece al poder viajar en el tiempo y poder sumergirse y participar del relato.

La Setmana Medieval de Montblanc nació a principios de los años ochenta, con la voluntad de reivindicar su magnífica historia medieval, recuperar diferentes elementos propios de la cultura catalana y, a la vez, conseguir posicionar la población como referente en el calendario de las fiestas catalanas más importantes de carácter anual. Y ciertamente lo han conseguido.

A través de un programa de actos, que ha ido aumentado a lo largo de los años, ya sigue todo un protocolo festivo perfectamente definido y transversal, y que es ideal especialmente para el público familiar y entusiastas de la Edad Media.

Está declarada fiesta de interés turístico tanto por la Generalitat de Catalunya, como por el Consell Comarcal de la Conca de Barberà y también por el propio estado español.

Se celebra anualmente entre los dos fines de semana que anteceden y preceden la Diada de Sant Jordi (23 de abril) y, aunque el programa se renueva parcialmente en cada edición, incluye una serie de actos troncales inmovibles como son:

El pregón medieval y el desfile de una completa comitiva real.
La entrega de la rosa de Sant Jordi a la princesa.
El Dracum Nocte o espectáculo fantástico en torno a la figura del dragón.
El mercado medieval artesanal, que incluye una muestra de oficios y gastronomía de la zona.
Y, por supuesto, la representación de la Leyenda de Sant Jordi, que fue con el que se creó la fiesta y que se ha convertido en el más emblemático.

Además de todos éstos, con la idea de recuperar escenas de la vida medieval de Montblanc, se incluye diferentes teatralizaciones como la entrega de credenciales de los nobles al Rey, rondallas trovadorescas, la cena real, el torneo medieval y la celebración de las Corts Catalanes de 1414, todas ellas siguiendo un guión escrito con un absoluto rigor histórico.

Puntos de interés e ideas para descubrir Montblanc

Evidentemente la Setmana Medieval de Montblanc puede ser la gran excusa para llegarte hacia allá, pero si no eres persona de multitudes, cualquier otra temporada del año también es buen momento para acercarte a recorrer todos sus rincones.

Antes de viajar hacia allá puedes llevar todo estudiado y preparado el recorrido, pero si lo que quieres es dejarte sorprender te recomiendo que vayas a la Oficina de Turismo y te dejes aconsejar por sus técnicos. Un gran equipo de profesionales, además de lo más agradable, que te informarán sobre qué visitar dentro del núcleo urbano con sus principales lugares de interés, de rutas a pie por los alrededores, o dónde poder degustar algunos de los vinos que se producen en Montblanc y que forman parte de la DO Conca de Barberà.

Montblanc

Mercat de Vins i Caves DO Monsant en la plaça de Santa Maria

Personalmente te recomiendo tres imprescindibles que no debes dejar pasar.

Recorrer las murallas

El conjunto de murallas es la seña de identidad de Montblanc. Tiene 1.500 metros de perímetro, 31 torres y 5 portales. Si vas en fin de semana o durante los meses de verano aprovecha para subir a la zona de las almenas y recorrer la zona que tienen especialmente preparada para los visitantes.

Montblanc

Tramo de muralla junto a una de las torres deshabitadas

Subir a la terraza de Santa Maria la Major

Es la iglesia más importante de Montblanc y una magnífica muestra de estilo gótico ojival, tal y como reza la placa que hay en la fachada principal. Te sorprenderá el contraste entre su recargado exterior y su relativamente sencillo interior, lugar que acogió algunas de las Cortes Generales que he comentado antes.

Si eres un fan de las vistas panorámicas, no dejes de subir a la terraza superior. Desde allí podrás disfrutar de unas espectaculares vistas sobre Montblanc y su entorno, además de ver de cerca las cuatro campanas, los diferentes ventanales, las gárgolas y optar por observar, previo pago, el funcionamiento de un antiguo reloj gigante expuesto allí.

De regreso hacia la planta baja, a media altura podrás divisar desde un altillo, situado tras el altar mayor, una panorámica del interior de la nave principal.

Visitar una de las torres-casa de las murallas

Una de las curiosidades de Montblanc es que muchas de las torres de la muralla están reconvertidas en viviendas, algo que te llamará poderosamente la atención.

Muchos años atrás, debido a una falta de regulación y a una ley de protección del patrimonio, tanto las murallas con sus torres se convirtieron en lugares de especulación urbanística. De ahí que las propias torres fuesen puestas a la venta y pasasen a manos privadas, que empezaron a convertirlas en viviendas particulares, sin agua ni electricidad.

Montblanc

Una de las torres-casa vista desde la terraza superior de la iglesia de Santa Maria

En la actualidad, esas antiguas viviendas se han convertido en magníficos y modernos dúplex o tríplex con todas las comodidades, que viéndolas te hacen sentir la curiosidad de preguntarte lo que se debe sentir al tener el privilegio de vivir en un lugar tan especial.

Una de ellas es propiedad de Vins de Pedra, bodega de Montblanc que está abierta al público para poder acceder a verla y conocer su oferta de vinos DO Conca de Barberà.

Rutas a pie por los alrededores

Y para los amantes de paseos tranquilos disfrutando del entorno y de la naturaleza, otras tres recomendaciones.

Montblanc

Vista panorámica de parte del recinto amurallado desde las afueras

Visita a la Font de la Ceba

El paseo parte del Baluard de Santa Anna y te lleva hasta la Font de la Ceba, un espacio natural y tranquilo junto al río Francolí. Se puede realizar a pie o en bicicleta, y desde el camino puedes disfrutar de unas magníficas vistas de Montblanc.

Paseo hasta la Ermita de Sant Josep

La ruta te lleva hasta la ermita de Sant Josep y la Cascada de la Vall. El camino es ancho y sin desnivel, y pasa por una zona de cultivos de vid y olivos. También puedes incluir una visita a Mas Foraster, otra bodega de Montblanc también dedicada a la producción de vinos DO Conca de Barberà y al enoturismo.

El camí de Sant Jaume

Evidentemente solo es un tramo del recorrido, pero te llamarán la atención las estrellas amarillas que irás encontrando por diferentes puntos de la población, típicas señales que indican que el camino de Santiago cruza por Montblanc, en su recorrido de Tarragona a Lleida.

El camino llega a Montblanc desde Barberà de la Conca, recorriendo una parte del GR175 de la Ruta del Cister. Tras cruzar el río Francolí y el Pont Vell accede al núcleo antiguo por el Portal de Sant Antoni.

Tras cruzar el carrer Major (antiguo tramo de la vía Aurèlia que iba de Tàrraco a Ilerda). sale de la zona amurallada por el portal de Castlà y discurre paralelo a la muralla de Sant Jordi hasta tomar dirección hacia l’Espluga de Francolí por el GR-171.

Montblanc

Indicación del camino de Santiago a su paso por Montblanc

Para saber más:
Oficina de Turisme de Montblanc
Montblanc Medieval
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Recopilatorio de posts sobre Montblanc:
Montblanc, l’escenari oblidat per Joc de Trons
15 bons motivos para ir a Montblanc
Un paseo por Montblanc
Montblanc: Terra d’història i de llegenda, de bon menjar i bon vi
Montblanc (Nota: Destacar su magníficas fotografías).

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