CORPUS CHRISTI: «OUS», «ENRAMATS», PATUM I MARKETING

¡Feliz Día de Corpus! Y aunque suene algo demodé, según el dicho popular: «Hay tres días en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el Día de la Ascensión«.

Para entender el origen de una fiesta repleta de simbolismos y tradiciones, tenemos que trasladarnos a la Europa de la Baja Edad Media, cuando las corrientes heréticas y paganas estaban cogiendo fuerza, y la Iglesia decidió que se tenía que buscar una excusa para recogerlas, cristianizarlas y festejarlas alrededor de un hecho que fortaleciese la Fe. ¿Qué mejor manera para promocionar la base de la religión mediante la pedagogía festiva, y utilizando los elementos más arraigados en las tradiciones populares? ¡Dicho y hecho! La excusa la encontraron en Bélgica. En 1208, la religiosa Julienne de Cornillon (también conocida como Julienne de Retinee, población en la que había nacido), explicó que tuvo una serie de visiones místicas en las que se promovía la idea de celebrar una festividad en honor al cuerpo y la sangre de Cristo, presentes en la Eucaristía. La Orden de los Dominicos, que destacaban en el campo de la teología y la doctrina, fue una de sus grandes impulsoras a través de uno de sus miembros más destacados, Santo Tomás de Aquino, que recibió el encargo de preparar los textos y los himnos para la celebración de la Eucaristia durante esa festividad, y en 1246 se celebró por primera vez en la Diócesis de Lieja. En 1263, un milagro que ocurrió en la ciudad italiana de Bolsena durante la celebración de la Eucaristia, en la que brotó sangre de la Hostia Consagrada al partirla, le dio el impulso defintivo. Y en 1264, se instituyó oficialmente como fiesta litúrgica mediante una bula del Papa Urbano IV.

Sainte Julienne de Cornillon

Sainte Julienne de Cornillon

Se dice que Barcelona fue la segunda ciudad del mundo en celebrar esta festividad, y existe documentación que acredita una primera procesión en el año 1320.

Hasta ese momento, el día dedicado a exaltar la Eucaristica había sido el Jueves Santo, festividad envuelta en la sobriedad de la Semana Santa y vinculada a la Pasión, por lo que se impuso la necesidad de buscar un momento del año más alegre, que permitiese incentivar el interés por la fiesta. Se eligió el periodo que iba de la Pascua Granada o de Pentecostés al inicio del solsticio de verano, una época del año especialmente relacionada con el renacimiento de la naturaleza (granación y fructificación de los cereales), el inicio de las cosechas y la llegada del buen tiempo; por lo que es una festividad directamente relacionada con el calendario agrícola y el calendario lunar. El Corpus Christi se celebra el jueves que sigue al noveno domingo después de la primera luna llena de primanera, y sesenta días después del Domingo de Resurección.

La fiesta se planteó en base a una enorme procesión en la que participaban todos los estamentos de la sociedad y poderes de la ciudad (iglesia, autoridades y soldados), además de los gremios y demás órdenes religiosas, en la que se lucían banderas, distintivos y uniformes. Se iniciaba un jueves y duraba toda una octava (una semana), durante la que se iban celebrando consecutivamente las procesiones de los diferentes barrios y parroquias de la ciudad, que competían entre ellas en espectacularidad e ingenio. La tradición de las ruas tomó como ejemplo las que se solían organizar para honrar a reyes o visitantes ilustres que llegaban a la ciudad, aunque en este caso el honor se le rendía a la Eucaristía.

Como la principal finalidad de la festividad era difundir el conocimiento de las Sagradas Escrituras, de manera lúdica y sutil, se incorporaron toda una serie de imágenes y bestiarios festivos que procedían de la mitología popular, y que estaban totalmente arraigados entre la población, pero una vez cristianizados. El gigante mitológico padre de la comunidad se transformó en Goliat, que era vencido por David. El dragón pasó a ser domesticado y sometido por Santa Margarita. En definitiva, una clase de pedagogía de como el bien triunfaba sobre el mal.

Bestiario festivo: Mulassa. Patio Ajuntament de Barcelona

Bestiario festivo. La Mulassa expuesta en el Patio de l’Ajuntament de Barcelona

Otro elemento importante en una fiesta es la decoración y el engalanamiento de las calles, que en la época medieval era de obligado cumplimiento ante la suciedad y los malos olores que primaban en las poblaciones. Para ello se eligió aquello que tenían más a mano, que no era otra cosa que el uso de enramadas y decoraciones florares propias de la primavera, y relacionadas con el árbol de la vida y la fertilidad de la tierra.

Otro elemento ritual heredado dentro de las tradiciones del Corpus es la famosa puesta en escena de l’Ou com balla, con la que se simboliza la vida (el huevo es la célula viva más grande que existe) y la exaltación de la fertilidad mediante el giro continuado de un huevo dentro de un chorro vertical de agua, que provoca la sensación de dibujar una circunferencia blanca, que recuerda a la Hostia Consagrada. Una de las tradiciones de Corpus más arraigadas en la ciudad de Barcelona.

L'ou com balla en el patio interior de la Casa de l'Ardiaca

Representación de «l’ou com balla» en el patio interior de la Casa de l’Ardiaca

En definitiva, todo un conjunto de elementos festivos de los que han derivado la mayoría de los protocolos festivos que hoy en día celebramos como: las ruas y los pasacalles de la Fiesta Mayor (procesiones), las representaciones teatrales callejeras (entremeses y pasos), bestiario festivo (gigantes, dagrones, cabezudos…) las alfombras de flores (enramados), entre otras que seguro que me dejo por nombrar.

Pero, sin lugar a dudas, la fiesta por excelencia y más emblemática es La Patum de Berga, una representación sacro-histórico-popular, cuyo origen hay que buscarlo en los antiguos entremeses que desfilaban en las procesiones de Corpus y que, como he dicho, estaban destinados a educar y moralizar al pueblo para que profundizase en el conocimiento de las Sagradas Escrituras. El espectáculo más grande de la fiesta es el Salt de Plens, donde en medio de la oscuridad de la noche, explota la luz del fuego purificador. Dicen que la Patum es una fiesta que no se puede explicar, porque se tiene que ver y vivir, ya que es la fiesta de los sentidos y de los sentimientos.

En definitiva, visto lo visto, podemos resumir que el Corpus es un compendio de actos y representaciones que formaron parte de una excelente campaña de márketing medieval, que tuvo tan buen planteamiento y diseño, que ha superado modas y tendencias hasta llegar a nuestros tiempos. ¡Será cuestión que algunos directores de márketing de empresas en situación crítica vayan buscando ese manual de procedimientos!

Para saber más:
Festes.org l’espai on comença la festa (en catalán)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.