UN VIERNES SANTO DE PROCESIÓN, TAMBIÉN EN BARCELONA

De acuerdo con el diccionario, una procesión es “un desfile religioso organizado de personas que realizan un recorrido, de un lugar a otro, o bien partiendo de un lugar y volviendo a él”. Existen en la mayoría de las grandes religiones, y su práctica se remonta ya a la época de la Atenas clásica. Dentro del Cristianismo, este tipo de manifestaciones religiosas se consideran una muestra del culto que se celebra fuera de los templos y datan de la Edad Media, cuando empezaron a aparecer las órdenes mendicantes y cambió la manera de vivir la Fe por parte de los fieles. Era una manera de acercar lo sagrado al pueblo y de enseñar los misterios de la Fe, lo que derivó en el auge de las imágenes religiosas y en la aparición de los autos sacramentales. Existe la sospecha de que pudiesen haber estado inspiradas en los desfiles militares típicos de la antigüedad, aunque bajo un manto piadoso.

El gran impulsor de las procesiones fue el Concilio de Trento, que vio este tipo de manifestaciones como un medio muy adecuado para la evangelización, ya que mezclando lo profano con lo sagrado, permitían hacer llegar fácilmente los mensajes religiosos a un pueblo con un alto grado de analfabetismo.

Y que mejor momento para llevar a cabo esta actividad formativa que durante la Semana Santa, el momento más importante de las festividades del calendario litúrgico cristiano. De ahí la tradición que ha llegado hasta nuestros días. Es el momento en que diferentes colectivos (integrados por cofradías y hermandades religiosas), vestidos con sus respectivas túnicas y capirotes corporativos, salen a la calle acompañando un paso de Cristo o de la Virgen, recordando algún pasaje de la Pasión.

En Barcelona, como en otros lugares de la comunidad catalana, la manera de celebrar la Semana Santa comparte tradiciones culturales propias, con otras foráneas características del sur de la Península, que se incorporaron a partir de los años 70 del pasado siglo, dada la llegada de diferentes comunidades de esa zona.

A las dos procesiones que habitualmente han salido a las calles de Barcelona el Viernes Santo, durante los últimos años, este año se les va a sumar una tercera, que recupera una de las más antiguas de la ciudad. Se trata de la procesión del «Crist de la Bona Mort» (El Cristo de la Buena Muerte). Por si alguien está interesado en ir a verlas, aquí os dejo una información que os puede ser de utilidad.

Procesión de la Pontificia y Real Hermandad del Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena

Viernes Santo

Capilla en la Iglesia de Sant Agustí del Raval

Tiene su sede en la Parroquia de Sant Agustí ubicada en el barrio del Raval, en la plaça de Sant Agustí. En la procesión llevan dos pasos: el de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y el de María Santísima de la Esperanza Macarena.

Viernes Santo

Nuestro Padre Jesús del Gran Poder

Viernes Santo

María Santísima de la Esperanza Macarena

Con salida prevista a las 17 horas, y entrada sobre las 22.30 horas, recorrerá el siguiente itinerario: Plaça Sant Agustí, La Rambla, Santa Ana, Portal de l’Àngel, Arcs, Plaça Nova, Avinguda de la Catedral, Boters, Pi, Plaça del Pi, Cardenal Casañas, Boqueria, Hospital y Plaça de Sant Agustí.

Procesión de la Hermandad y Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias

Viernes Santo

Iglesia de Sant Jaume

Tiene su sede en la Parroquia de Sant Jaume, ubicada en el carrer de Ferran, 28. En la procesión llevan el paso de Nuestra Señora de las Angustias.

Viernes Santo

Nuestra Señora de las Angustias

Con salida prevista a las 18.45 horas y entrada hacia las 22.30 horas, recorrerá el siguiente itinerario: Parroquia de Sant Jaume, Ferran, Plaça Sant Jaume, Bisbe, Avinguda de la Catedral, Boters, Pi, Plaça del Pi, Cardenal Casañas, Boquería, Ramblas y Ferran.

Procesión de la Congregació del Santíssim Crist de la Bona Mort

Viernes Santo

Parroquia de Santa Anna

Tiene la sede en la Parroquia Major de Santa Anna, en el carrer Santa Anna junto al portal de l’Àngel. En la procesión llevarán el paso del Santísimo Cristo de la Buena Muerte.

Viernes Santo

La Vanguardia, 24 de marzo de 1951

Transcripción del artículo publicado en La Vanguardia:

En la Plaza de Cataluña. A las seis de la tarde salió de la iglesia parroquial de Santa Ana, la ya tradicional procesión de la Buena Muerte o del Viernes Santo.

Desde mucho antes, millares y millares de personas se habían congregado a todo lo largo del prolongado recorrido para presenciar el paso del religioso cortejo. La Plaza de Cataluña, desde la calle Rivadeneyra hasta la entrada de las Ramblas y esta popular avenida rebosaban de público sentado en las sillas instaladas al efecto, arracimado en las aceras y bocacalles y llenando balcones, ventanas y azoteas. Todas las demás calles por las que discurrió la procesión ofrecían idéntico, siendo la multitud de fieles congregada muy superior a la de los años anteriores, ya de sí muy crecida. Destacaban en diversos lugares céntricos, niños y niñas de los establecimientos benéficos, y de colegios oficiales y privados. Asimismo figuraba un importante número de personas llegadas de los pueblos circundantes utilizando los trenes, autobuses de línea y en vehículos particulares.

Abrían la marcha batidores de la Guardia Urbana, de gran gala a caballo, siguiendo la Cruz de la Pasión de la parroquia de San Miguel de los Santos, e infinidad de señores de la Congregación de la Buena Muerte, en doble hilera. En el centro de la misma marchaban las señoras penitentes, en número de más de ciento treinta, en su mayoría descalzas y arrastrando pesadas cadenas; cubiertas con velo negro largo o con capuz; llevando algunas pesados maderos a cuestas, y otras, en las manos, Crucifijos, rosarios, cirios encendidos y pequeñas imágenes; todas en cumplimiento de sus promesas hechas al Divino Crucificado.

Venían después niños del Real Asilo de San José de la Montaña, con veste y capuz, la Congregación de Nazarenos de la parroquia de San Jaime Apóstol y el “paso” de Jesús Nazareno de la propia parroquia; miembros de la Asamblea Local de la Cruz Roja Española con la banda de cornetas y tambores de la benemérita institución, y la banda de música sansense; soldados romanos, ex combatientes del Tercio de Montserrat, grupos de Acción Católica, con veste de color crema y capuz morado, con el “paso” de la Verónica, cuerpo de portantes con hachones y la banda de música de la Salud. A continuación seguía la Cofradía de la Amargura de los RR.PP. Carmelitas Descalzos, cuyos cofrades, con vestes y capuz, igualmente portaban la Cruz y el “paso” de la Amargura.

La representación del Ayuntamiento. La representación del Excelentísimo Ayuntamiento de la ciudad, que tiene confiada la bandera presidencial de la Congregación de la Buena Muerte, desfiló acto seguido precediendo la banda de cornetas y tambores de la Guardia Urbana y la bandera. Actuó de pendonista el teniente de alcalde delegado de Cementerios, don Pedro Roma, y de cordonistas los tenientes de alcalde, señores Ribera Barnola y barón de Vilagayá. Seguían el concejal, don José Tous, el secretario accidental de la Corporación, señor Serrallonga, el delegado de la Alcaldía, don Manuel Ribé, y el jefe de Ceremonial, señor Gómez del Castillo, con escolta de alguaciles, serenos y vigilantes de gran gala, Guardia Municipal, y la sección de viento de la Orquesta Municipal, dirigida por el maestro Bonell Chanut.

Otros “pasos”. Desfiló después la Congregación de Nuestra Señora de la Buena Muerte, con infinidad de caballeros penitentes, con veste y capuz, arrastrando cadenas muchos de ellos, descalzos y con los brazos extendidos algunos; Pía Unión de Portantes, con hachones encendidos, acompañando el paso del Santo Cristo de la Buena Muerte, que era escoltado por ex combatientes del Tercio de Lepanto. Seguían, Guardia Municipal de gran gala, el presidente del Colegio de Párrocos y de la Congregación, reverendo doctor don Miguel Pujol, y el consiliario de la misma, canónigo doctor Urpí; caballeros con cirios, representación de la parroquia de San Miguel del Puerto, “paso” de Jesús Yacente, ex cautivos por Dios y por España, con el reverendo padre Yeregui, mercedario, y la banda “La Filarmónica” que dirige el maestro Surroca; Colegio del Arte Mayor de la Seda, con el “paso” de la Santa Espina; órdenes religiosas, seminaristas, la Vera Crus bajo palio. Actuaba de preste el reverendo Galcerán, asistido por los reverendos Viñas y Persiles.

Presidencia oficial. Iban luego las autoridades presididas por el capitán general de la IV Región, teniente general don Juan Bautista Sánchez González, acompañado del gobernador civil, don Felipe Acedo; coronel López Pascual, por el gobernador militar; diputado provincial don Juan Torra-Balari Llavallol, por la Diputación Provincial, don José Gómez Pallete, por la Comandancia Militar de Marina, jefe superior de Policía, teniente coronel Albert Rodríguez, y el delegado provincial de la CNS, señor Sanz Catalán. En una segunda presidencia estaban el jefe de la Delegación de Industria, don Mariano de las Peñas, y secretario de la misma, señor García Martí, subdelegado de Abastecimientos y Transportes, señor Piñana, procurador en Cortes, señor García Ribes, señor Vial y Rivas, por la Cámara Oficial de Comercio y Navegación, y vicesecretario provincial de Ordenación Social, señor Borrell. Cerraba la comitiva una compañía del batallón de Cañones contra Carros número 1, con armas a la funerala.

Final de la procesión. A las 8.45h de la noche llegaba a la calle de Rivadeneyra la cabeza de la procesión, tras recorrer el siguiente itinerario: Calle Rivadeneyra, Plaza de Cataluña, Ramblas (en toda su extensión), calles Anselmo Clavé, Ancha, Fustería, Plaza de Antonio López (calzada de Correos), Vía Layetana, Plaza del Angel, Jaime I, Plaza de San Jaime, calle Obispo Irurita, donde al pasar el cortejo frente al Palacio Episcopal se agregó el señor obispo, doctor Modrego, Plaza Nueva, calle de Archs, Avenida de la Puerta del Angel, Plaza de Cataluña y de nuevo calle de Rivadeneyra, donde se disolvió.

A las nueve y cuarto entraba en la Parroquia Mayor de Santa Ana el prelado y demás autoridades, siguiendo a la Vera Cruz, que fue depositada en el Presbiterio, frente al altar mayor.

En el lado de la Epístola se situaron el capitán general, el señor obispo, el gobernador civil y demás autoridades; y acto seguido, el cura párroco de Santa Ana y presidente del Colegio de Párrocos dirigió desde el púlpito la adoración a las Cinco Llagas de Jesús Crucificado.

Por último, el prelado pronunció un breve parlamento agradeciendo a todos los presentes su colaboración al magno acto religioso, y pidiendo al cielo que derrame sus gracias y bendiciones sobre las autoridades y fieles que en ella participaron. Finalmente, el doctor Modrego impartió a todos su pastoral bendición.

Con salida prevista hacia las 19 horas y entrada hacia las 22.30 horas, recorrerán el siguiente itinerario: Iglesia de Santa Ana, Portal de  l’Àngel, Arcs, Plaça Nova, Avinguda de la Catedral, Boters, Pi, Plaça del Pi, Petritxol, Portaferrissa, Ramblas y Santa Ana.

Está previsto que las tres procesiones se encuentren frente a la Catedral de Barcelona, aproximadamente sobre las 20.30 horas.

Aquí os dejo un enlace a un maravilloso álbum de fotografías sobre el Viernes Santo en Barcelona. ¡De las mejores que he visto!

Para saber más:
La Hermandad del Gran Poder y la Esperanza Macarena
La Hermandad y Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias
El Crist de la Bona Mort

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