BARCELONA Y NUEVA ORLEANS TIENEN ALGO EN COMÚN

Para los nostálgicos de aquellos lugares de la Barcelona que fue y que ya no es siempre es interesante darse una vuelta por internet, ya que existen infinidad de páginas web y blogs que se encargan de recopilar recuerdos y compartirlos, y siempre puede darse la casualidad de descubrir alguna que otra historia que te dé una idea para escribir un post. La historia de hoy está relacionada con el recordado Parque de Atracciones de Montjuïc, o mejor dicho con una de sus atracciones más emblemáticas: el famoso Boomerang, que allá por 1990 se llegó a convertir en una pieza inevitable del skyline de la montaña de Montjuïc. Justamente fue la última gran atracción que se inauguró antes de su cierre definitivo, lo que además se hizo a bombo y platillo, ya que se convirtió en la montaña rusa más alta de Europa de entonces; no apta para cardíacos.

Vista panorámica del Boomerang de Montjuïc (Foto: Internet)

Vista panorámica del Boomerang de Montjuïc (Foto: Internet)

El Parque de Atracciones de Montjuïc, que se inauguró el 24 de junio de 1966 tal y como podemos leer en una crónica de La Vanguardia que no tiene desperdicio, fue el último parque de este tipo que se construyó en la ciudad de Barcelona. Fue el noveno que tuvo la ciudad desde mediados del siglo XIX, y debido a que cohabitó con el del Tibidabo siempre fue visto como su gran competidor. El proyecto tuvo como objetivo principal acabar con un núcleo de barracas que ocupaban el lugar y regenerar la zona. En el mismo lugar ya había habido un parque anterior, el Maricel Park, que nació a raíz de la Exposición Internacional de 1929, y que a pesar de convertirse en un lugar de moda, el estallido de la Guerra Civil truncó su éxito y acabó abandonado.

Fue un experimentado empresario venezolano en el sector de los parques de atracciones (Coney Island de Caracas), José Antonio Borges Villegas, el que se encargó de su construcción, y a cambio recibió la concesión de su explotación por un periodo de 30 años, que acabó en 1998 cuando el parque había empezado su declive, debido al auge de los parques temáticos como el de Port Aventura. Tras su cierre se procedió a desmantelarlo, y ahí es donde nace nuestra historia de hoy.

 

Según el artículo de Marta Ricart, Lágimas de cocodrilo, publicado en La Vanguardia del 31 de octubre de 1998, el cierre del parque comportó que algunas de sus atracciones se desmontasen y se recuperasen para otros parques de atracciones, repartiéndolas por diferentes partes del mundo; aunque curiosamente ninguna se quedó en el Tibidabo. Según parece, el Vikingo es el actual Ramses del Parque de Atracciones de Zaragoza, el Ciclón -que mantuvo el nombre- lo encontramos en el PP’S Park de Patja d’Aro, y el Boomerang viajó en barco hasta Nueva Orleans, donde lo transformaron en el Zydeco Scream del Six Flags New Orleans. Respecto al resto de atracciones se habla de que la Noria podría haber ido a parar al Tivoli World de Benalmádena, pero que no he podido contrastar.

Nueva Orleans es la ciudad más grande del estado de Louisiana y su principal característica es su naturaleza multicultural y el haber sido la cuna del Jazz. La fundó en 1717 Jean-Baptiste Le Moyne, Sieur de Bienville, y le puso el nombre de La Nouvelle-Orléans en honor de Felipe II, duque de Orleans y regente de Francia durante la minoría de edad de Luis XV. La mayor parte de la ciudad se encuentra bajo el nivel del mar, rodeada de diques, y flanqueada por el Lago Pontchartrain y el Río Misisipi. A finales de agosto de 2005, el Huracán Katrina arrasó la parte este de la ciudad, dañó su infraestructura e hizo que una sección de los diques cediesen a la fuerza del viento y que se vertiesen las aguas del lago sobre la ciudad. Nueva Orleans quedó prácticamente sumergida bajo el agua y entre los lugares arrasados estuvo el Six Flags New Orleans y sus atracciones, entre las que se encontraba la que había viajado desde Barcelona.

Six Flags New Orleans tras el Katrina (Foto Bob McMillan/FEMA)

Six Flags New Orleans tras el Katrina (Foto Bob McMillan/FEMA)

 

Los destrozos dejaron las atracciones inservibles por lo que, tras el inevitable cierre del parque, fue imposible poderlas volver a vender. De ahí que acabase convirtiéndose en un parque fantasma, con todas las atracciones en proceso de degradación, y en un lugar de exploración urbana (urbex o UE), una tendencia de ocio en alza que persigue visitar de manera alegal lugares no habitados y en decadencia. Desde 2011 también ha sido utilizado como plató de cine, donde se han rodado escenas de películas tan conocidas como “El amanecer del Planeta de los Simios” (Dawn of the Planet of the Apes) o “Mundo Jurásico” (Jurassic World), todavía pendiente de estreno.

De regreso al lugar que ocupó el Parque de Atracciones de Montjuic, podemos ver que ya no queda prácticamente nada del mismo. Además del Monumento a la Sardana que estaba situado frente a la entrada principal del parque, se conservan las esculturas de Carmen Amaya, Joaquim Blume, Charlie Rivel y Charlot –distribuídas por diferentes puntos de los actuales Jardins de Joan Brossa-, el antiguo Quiosco Damm -reconvertido en el espacio para eventos Esferic Bcn– y el parasol, que se diseñó como cubierta del Bar Fanta. Según parece, en el interior de la montaña todavía se conversan algunos restos del Tren Fantasma, cuya construcción se realizó aprovechando el polvorín de una antigua batería antiaérea de la montaña (Polvorín Alvarez de Castro) y que, al igual que ocurre con el Six Flags New Orleans, también se ha convertido en un lugar urbex.

Para finalizar, después de estrujarme mucho la memoria, he recordado el restaurante de comida Indonesia que había junto al parque y al que se accedía desde la actual plaza de Dante Aligheri. La verdad es que no he encontrado ninguna información sobre el mismo, salvo un anuncio publicitario en una edición de La Vanguardia de 1972. Recuerdo haber ido a cenar allí en una ocasión, y que mientras degustábamos los diferentes platos del Rijstaffel (mesa indonesia de arroz) el propietario nos deleitó con una proyección de imágenes balinesas y nos regaló diferentes canciones, entre las que había alguna de ¡Julio Iglesias! ¿Alguien tiene más información sobre el Restaurante Bali?

Antiguo anuncio publicitario del restaurante Bali publicado en La Vanguardia

Antiguo anuncio publicitario del restaurante Bali, publicado en La Vanguardia

Y volviendo a viajar a Nueva Orleans, pero sin salir de Barcelona: ¿Sabes que en Barcelona tenemos una heladería cuyo ambiente te traslada allá? Es The New Orleans Coffee & Tea Company que recrea el ambiente de esa ciudad estadounidense, que tengo pendiente de ir a visitar. También en New Orleans he visto que hay un restaurante que lleva el nombre de Barcelona, el Barcelona Tapas, aunque por lo que he podido comprobar la decoración y la carta distan bastante de devolverte al entorno de la Ciudad Condal.

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Para saber más:

La Vanguardia. Un siglo y medio de parques de atracciones en Barcelona
Barcelofília. Parc d’Atraccions La Foixarda. Montjuïc.
La Vanguardia. El Parque de Atracciones de Montjuic será inaugurado la próxima primavera
The Güais for Rafa. El Parque de Atracciones de Montjuïc
Homenaje al Parque de Atracciones de Montjuïc

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