MÉXICO, MARRUECOS Y BARCELONA EN LA CASA MULEY AFID

Este sugestivo y variado título lo he elegido para hablaros de un edificio modernista de Barcelona, no excesivamente conocido, pero cuya historia está ligada a esos dos países y, por supuesto, a la ciudad de Barcelona por ser -y usando términos de lenguaje diplomático- la ciudad/sede de un espacio consular. Se trata de la casa del Sultán Muley Afid, actual sede del consulado de los Estados Unidos Mexicanos. De ahí el título de este post. Una bonita casa estilo Hansel y Gretel, que además dicen que está encantada.

El Muley Afid

Para empezar, os contaré quien fue el Muley Afid. Su nombre completo era Abdelhafid o Abd-al-Hafidh, y fue un sultán marroquí que nació en 1873 y murió en 1937. Debido a los problemas de inestabilidad política interna que tuvo que afrontar durante su reinado decidió solicitar ayuda al ejército francés, lo que propició el inicio del protectorado francés en Marruecos y su propia abdicación en 1912. Tras negociar hábilmente su futuro y el de su familia, inició un exilio dorado que lo llevaría a recorrer diferentes lugares, entre ellos Barcelona.

Muley Afid

Retrato del Sultán Moulay Abdel Hafid

Muley Afid

Llegada a Europa tras su abdicación

A su llegada se instaló en el lujoso Hotel Oriente de la Rambla, el más antiguo de la ciudad y una de las joyas hoteleras de la época, que se había inaugurado en 1842 sobre el solar del antiguo convento del siglo XVII y que conservó el claustro, el refectorio, las aulas de estudio, así como parte de los cimientos, estancias que todavía hoy en día son visibles.

Muley Afid

Fachada actual del Hotel Oriente

Durante los años que estuvo viviendo en la ciudad llevó a cabo una intensa vida social. Es especialmente recordado por la relación sentimental que mantuvo con la cupletista Carmen Flores, una de las artistas más famosas de la época y que, entre sus méritos artísticos, está el estreno en Barcelona del cuplé La Violetera, que posteriormente popularizaría mundialmente Raquel Meller. También es recordado por la elefante Julia que regaló al Zoo de la ciudad en 1915 y que murió de hambre durante la guerra civil. El cuerpo del animal fue disecado y estuvo expuesto muchos años en la entrada del Museo de Zoología. La popularidad que alcanzó hizo que Àngel Guimerà le escribiera un himno, musicalizado por Amadeu Vives.

La casa modernista de Barcelona

Una vez dibujada una breve pincelada de la vida del sultán, vayamos a visitar su casa. Está situada en el número 55 del passeig de la Bonanova, y la construyó el arquitecto modernista Josep Puig i Cadafalch a petición del gobierno de París, con la finalidad de buscarle al sultán un lugar donde residir durante su exilio. Se edificó entre 1911 y 1914, pero el insigne inquilino solo la habitó durante dos años.

Muley Afid

Fachada principal desde el paseo de la Bonanova

Muley Afid

Fachada posterior y puerta de acceso

La casa se caracteriza por su sobriedad, tanto interior como exterior. Las paredes están pintadas de color claro y sobre ellas destacan plafones esgrafiados, barandas y columnas de ladrillo, tejas y bajantes de cerámica y algunos detalles de forja. Las fachadas combinan terrazas y miradores, y la casa está coronada por una torre con pináculo. Todas las contraventanas y las tejas son de color verde, que se interpreta como una mención subliminal al color del Islam, religión que profesaba el sultán.

El interior ha sufrido muchos cambios desde que el sultán dejó la casa. Ha pasado de ser una casa abandonada, a orfanato, prisión y a casa habitada por gatos callejeros. Debido a las grandes dimensiones que tenía el jardín, en 2002 se decidió destinar una parte a la construcción de un edificio de viviendas, que se pusieron a la venta, y el dinero obtenido se empleó en restaurar la casa en lugar de tirarla al suelo, tal y como ocurrió con muchas otras de la zona.

El consulado y el reloj de pared

Desde su restauración, ha sido la sede del Consulado General de los Estados Unidos Mexicanos en Barcelona, que ha optado por una decoración interior austera y funcional.

Muley Afid

Escudo oficial de México en la reja de entrada

Lo más interesante del mobiliario, por la emotiva historia que esconde, es el reloj que cuelga en una de las paredes del salón de recepciones. Cuando el 1939, ya casi al final de la Guerra Civil, las tropas franquistas entraron en la ciudad de Barcelona, la delegación diplomática mexicana tuvo que abandonar precipitadamente la sede que ocupaba en la Rambla Catalunya. El conserje del edificio, diligente en sus obligaciones, decidió recoger y guardar algunas de las pertenencias con la finalidad de evitar su saqueo, y devolvérselas a sus propietarios a su regreso. No obstante, México rompió relaciones diplomáticas con la nueva dictadura, y no las reanudaron hasta la recuperación de la democracia en 1978, cuarenta años después. Fue entonces cuando las personas que lo habían custodiado, lo devolvieron a los nuevos diplomáticos mexicanos que llegaron a la ciudad. Por ese motivo, nos explicaron, es que luce en un lugar tan destacado. Lo curioso es que continua marcando la hora en que aquel día de 1939, el conserge lo paró para guardarlo.

Muley Afid

La joya del consulado: el reloj de pared

En la tercera planta del edificio, donde originalmente había una sala de juegos para niños y actualmente está el despacho del cónsul, se puede contemplar un friso de la época en que el sultán habitó la casa, y que explica la evolución de la vida de una persona (desde el nacimiento hasta la vejez), a través de diferentes grabados sobre actividades lúdicas.

Muley Afid

Parte del friso decorativo con jugadores de fútbol luciendo los colores blaugrana

Como la mayoría de las grandes casas que han estado abandonadas, también ésta está envuelta por diferentes historias lúgubres que hablan de asesinatos y existencia de fantasmas. El miembro del consulado que nos acompañó por el interior nos explicó que se suelen oír ruidos muy extraños, que aparentemente no tienen ninguna explicación racional.

La ruta de los altares. Día de muertos

Y dado que este post lleva fecha de principios de noviembre, no voy a dejar la oportunidad de acabarlo mencionando una de las tradiciones de la cultura mexicana que, de un tiempo para acá, se está imponiendo en establecimientos y lugares de Barcelona relacionados con ese país. Se trata de la instalación de altares dedicados a los fallecidos, elemento fundamental de las celebraciones del Día de Muertos, con los que se honoran a los muertes mediante la ofrenda de alimentos, velas, flores, entre otros. Una costumbre que mezcla la cultura prehispánica con las creencias religiosas que llegaron al país como consecuencia de la colonización.

Aquí os dejo algunos ejemplos, y me tomo la libertad de preguntaros, utilizando una expresión mexicana que me entusiasma: ¿No creen que están «padrísimos»?

Muley Afid

“Amores y rumores”. Dedicado a Chavela Vargas y a Frida Kahlo. Ameyal Artesanías, calle Carders, 9

Muley Afid

“Altar a lo que se fue”. Restaurante Margarita Blue, calle Josep Anselm Clavé, 6.

¡Un saludo desde Barcelona a todos aquellos seguidores que nos lean desde México!

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