MEJOR, QUE EL MEJOR PALACIO QUE HAYA EN EL MUNDO

Con esta frase es como la señora Esperanza García describió, en el programa de TV3 Barraques. L’altra ciutat, lo que sintió cuando vio por primera vez el lugar que hoy os invito a visitar. Desde que de pequeña llegó a Barcelona junto a su familia, siempre había vivido en los Cañones de El Carmelo, una zona de barracas desde donde tienes una visión de Barcelona de 360º pero donde -tal y como comenta Esperanza- incluso “Dios estaba en contra de ellos”.

Canyelles

Restos de las barracas de los cañones del Carmelo

La llegada masiva de emigrantes a Barcelona entre los años 1940 y 1960, la falta de pisos habitables y la tendencia a la autoconstrucción, provocó que Barcelona llegase a tener entre 70.000-100.000 barracas repartidas en diferentes zonas de la ciudad. Con la finalidad de erradicar el barraquismo y cambiar la lamentable imagen de la ciudad, el Ayuntamiento optó por promover la construcción de nuevas zonas de viviendas, siguiendo una innovadora tendencia arquitectónica, conocida con el nombre de Polígonos de Viviendas. Es decir, la misma solución que se vivió a principios del siglo XX con las Casas Baratas, pero esta vez siguiendo un nuevo modelo arquitectónico. Y así es como nació, en los últimos años de la etapa predemocrática, el barrio de Canyelles. Se construyeron un total de 2805 viviendas a precios muy asequibles, pero que solo 160 de ellas fueron ocupadas por barraquistas, una buena parte de los cuales (entre 103 o 104 familias) procedían de la zona de los Cañones de El Carmelo, entre las que se encontraba la familia de Esperanza García.

Canyelles

Bloques de viviendas del barrio de Canyelles

Los responsables del proyecto fueron Guillem Giráldez, Pere López-Iñigo y Xavier Subias, tres jóvenes arquitectos de la promoción del 1951, entre cuyas obras más conocidas, además de los polígonos residenciales de Montbau y de Canyelles, se encuentran la Facultat de Dret de la UB en la Diagonal (que ganó el premio FAD en 1958), la Facultat d’Economia de la UB, el Campus de la UAB, el Institut Oncològic de Bellvitge y el Edifici CIC de la Vía Augusta.

A pesar de ese nombre tan industrial, arquitectónicamente hablando los polígonos residenciales son barrios donde se prioriza la altura y el volumen frente a la construcción lineal, con la finalidad de fomentar las zonas verdes y la liberación de espacio, creando zonas peatonales entre los edificios y limitando la circulación rodada al perímetro exterior. La idea original de llevar a la práctica la construcción de este tipo de zonas residenciales se presentó por primera vez en la Exposición Internacional de Berlin de 1957 (Interbau), con la finalidad de aplicarla en la reconstrucción del barrio berlinés de Hansa, que había quedado totalmente devastado durante la 2ª Guerra Mundial, y los arquitectos municipales de Barcelona tomaron buena nota.

Canyelles

Fotografía aérea del barrio en sus orígenes

Como siempre pasa en la mayoría de los casos, la teoría fue genial, pero no tanto el resultado práctico. Tal y como pudimos observar, no se puede negar que se consiguieron unos amplios espacios exteriores y una buena distribución e iluminación natural de las viviendas, sin espacios muertos, ni habitaciones interiores. Pero el uso de materiales defectuosos, y la construcción a partir de bloques prefabricados, dieron como resultado unos pisos con techos muy bajos, malas instalaciones y malos acabados, que con el paso de los años han ido empeorando. De totas maneras, como dijo la Sra. Esperanza, en su momento eran mejor que un palacio.

Canyelles está situado en el cinturón de la ciudad, entre la avenida de la Guineueta Vella y la Ronda de Dalt, justo al lado de la Serra de Collserola y, como he dicho, fue el último polígono de viviendas que se construyó en la Barcelona predemocrática de mitad de los setenta. Buscando información etimológica, el nombre de Canyelles es un diminutivo de la palabra catalana “canya”. Aunque no he logrado encontrar información sobre el porqué de ese nombre en esa zona de Barcelona, no hay que hacer demasiadas suposiciones si pensamos en que nos encontramos en una zona de Collserola que había estado llena de torrentes y fuentes. Inicialmente, el nuevo barrio sufrió una importante carencia de infraestructuras y servicios, pero con la apertura de la Ronda de Dalt con motivo de los JJOO92, y posteriormente la llegada de la Línea 3 del metro Barcelona, mejoró ostensiblemente la accesibilidad. Hasta ese momento, Canyelles se consideraba que estaba “en el quinto pino”.

Canyelles

Vistas del barrio de Canyelles desde el Turó del Carmelo

Canyelles

Vistas del Turó del Carmelo desde el barrio de Canyelles

Dando un paseo por el barrio, te llama la atención que haya una escultura dedicada a Víctor Jara, y que sus principales arterias viarias lleven el nombre de Antonio Machado, Miguel Hernández y Federico García Lorca, por lo que no hace falta que te esfuerces en descubrir que has llegado a un lugar donde la reivindicación y la protesta ciudadana es su fuerza vita. También hay una pequeña calle dedicada a la religiosa Isabel de Villena (Elionor Manuel de Villena) que, aunque de familia noble, tiene el mérito de ser la primera escritora conocida en lengua valenciana y, a través de su obra, revelar la opinión de una mujer religiosa a finales de la Edad Media. Si algo caracteriza a Canyelles es haber sido un barrio popular, en el que las acciones de las asociaciones vecinales han tenido mucha fuerza a lo largo de su corta historia.

Cualquier lugar de Barcelona tiene un lugar atractivo para descubrir, y Canyelles también tiene el suyo. En el corazón del barrio está el parque de Josep Maria Serra Martí (dedicado a un concejal del Ayuntamiento de Barcelona). Tiene la característica de ser un espacio multifuncional, ya que además de parque, paseo y plaza, cada martes se instala el mercado semanal. Se dice que es un buen ejemplo del urbanismo reparador que se ha llevado a cabo en algunas zonas periféricos de Barcelona para darles mayor calidad de vida a sus habitantes. Entre los diferentes elementos ornamentales que hay en el parque está la fuente Manuel de Falla, que se conoce con el nombre de Fuente Mágica, ya que combina luz, agua y sonido. Es una plataforma rectangular, situada sobre un conjunto de tubos, a modo de columnas, que la elevan del suelo y desde donde cae el agua en forma de cascada, y que desaparece por debajo de unas grandes piedras que hay en un lateral del estanque. Frente a la fuente, hay la escultura de una bailaora flamenca, conocida como Alegrías, y que según me confesó un vecino del barrio mientras la fotografiaba, se la habían dedicado a la gran Carmen Amaya.

Canyelles

El parque central del barrio en otoño

Si todavía te queda tiempo no dejes de subir a la carretera que separa al barrio de la montaña, y que va desde Canyelles hasta Torre Baró, ya que podrás gozar de unas insuperables vistas de “la otra Barcelona”; la Barcelona periférica.

Por cierto, si oís hablar de arquitectura moderna (tendencia en la que se engloban los polígonos residenciales), nada tiene que ver con la arquitectura modernista, de la que tantos ejemplos tenemos en Barcelona.

Haciendo un poco de historia, la arquitectura moderna nació entre los años 20 y 30 del siglo XX, en base a las ideas de los arquitectos Le Corbusier y Mies van der Rohe que promovían el racionalismo, la simplificación de formas y la ausencia de ornamentos. En Barcelona, durante la 2ª República, tuvo un importante impulso en la figura del arquitecto Josep Lluis Sert. Entre las construcciones más conocidas que nos dejó en Barcelona está la Fundación Joan Miró, el Pabellón de la República de la Exposición Internacional de París de 1937 (reconstruido en la Vall d’Hebrón) y la Casa Bloc, edifico de viviendas para obreros. Otra obra, menos conocida, pero igual de importante, es el edificio de viviendas Josefa López de la calle Muntaner, 342.

Y ya para acabar, solo me queda por resolver el enigma que os plantee el pasado día 9 de noviembre en mi página de Facebook, cuando colgué una fotografía en la que predominaban las figuras geométricas. Pues bien, el par de semanas de margen ya ha pasado, y aquí está la respuesta: el hueco de la escalera de uno de los edificios de viviendas del Polígono Canyelles. ¡Sorprendidos! Pues, yo la primera, porque al verla me pareció un largo pasillo sin fin.

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