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CINCO DE LOS MEJORES MIRADORES DE LISBOA

Lisboa es una de las ciudades europeas con más horas de sol al año, una característica que millones de turistas no desaprovechan cuando llega la primavera para impregnarse de una cultura única en unos de los destinos emergentes de los últimos años.

Uno de los principales atractivos de la capital portuguesa y que han contribuido al incremento de su popularidad son sus decenas de miradores, cada uno con sus características distintivas y que ofrecen puntos de vista muy diferentes y prácticamente desde todas las perspectivas. Aquí recomendamos cinco de esos miradores que ofrecen impresionantes retratos de Lisboa.

Miradores de Lisboa
Las diferentes colinas que conforman la ciudad de Lisboa la convierten en un lugar privilegiado para disfrutar de espectaculares vistas panorámicas. Como éstas del barrio de Alfama.

Mirador de Santa Lucía

Miradouro de Santa Luzia. El Mirador de Santa Lucía es uno de los emblemas del histórico barrio de Alfama, zona de visita prácticamente obligatoria para cualquier turista. Situado a los pies del castillo de San Jorge, su decoración con los típicos azulejos portugueses lo dan un punto de encanto extra imposible de encontrar en el resto. Al ser un lugar bastante pequeño, la panorámica que ofrece es bastante reducida, hecho que se puede compensar yendo al colindante Mirador Portas de Sol, situado a menos de un minuto a pie.

Santa Lucía es también punto de reunión del arte callejero lisboeta. Es muy probable que encuentres artistas interpretando en vivo algunas de las músicas típicas de Portugal o ritmos de países que fueron colonias lusas, como Brasil, Mozambique o Angola.

Miradores de Lisboa
Miradouro de Santa Luzia
Miradores de Lisboa
Panel de azulejos que representan un dibujo de la Praça do Comércio, tal y como era anteriormente al terremoto de 1755.
Miradores de Lisboa
Vistas hacia el barrio de Alfama, el río Tajo y el puerto

Mirador de Gracia

Miradouro da Graça. Este mirador ofrece una panorámica lateral de la ciudad, con una vista muy similar a la del Castillo de San Jorge, que se puede ver a la izquierda. Aunque su nombre oficial es Miradouro Sophia de Mello Breyner Andresen en honor a la poeta, popularmente es conocido como Graça, que es como se llama la iglesia del lugar y era el nombre del barrio hasta la redistribución territorial de Lisboa en 2013.

El único inconveniente de Gracia es su localización. Al estar situado en un punto tan alto respecto al centro de la ciudad y alejado de cualquier otro punto de interés turístico, no hay ningún medio de transporte público para desplazarse. Si se quiere llegar a Gracia, hay que hacerlo por sus empinadas cuestas a pie o mediante alguno de los transportes alternativos (taxi, VTC o tuk tuk).

Miradores de Lisboa
Miradouro da Graça
Miradores de Lisboa
Busto de la poetisa más importe de portugal, Sophia de Mello Breyner Andresen
Miradores de Lisboa
Vistas panorámicas desde el Miradouro da Graça, hacia el Castelao Sao Jorge,

Mirador de Santa Catalina

Miradouro de Santa Catarina. El mirador por antonomasia de la juventud lisboeta y los estudiantes Erasmus, ofrece una vista privilegiada del puerto y el curso del Tajo en un ambiente festivo apoyado por los dos bares que se encuentran a sus laterales. Además, en la parte trasera del mirador se encuentra el Museo de la Farmacia.

En este mirador también una estatua dedicada a Adamstor, personaje de una de las obras del poeta Luís de Camões, que también cuenta con una estatua propia en la plaza que lleva su nombre y que se encuentra a escasos metros de Santa Catalina.

Miradores de Lisboa
Miradouro de Santa Catalina y estatua de Adamstor
Miradores de Lisboa
Atardecer desde el Miradouro de Santa Catalina

Parque Eduardo VII

Portugal y Reino Unido son dos de los grandes aliados en la historia de la geopolítica europea. Y uno de los mayores ejemplos de esta amistad es el Parque de la Libertad, renombrado en 1903 tras la visita del rey Eduardo VII del Reino Unido para reafirmar el acuerdo.

Presidido por una gigantesca bandera portuguesa, el parque culmina en una rampa que permite ver la “nueva Lisboa”, la parte de la ciudad reconstruida tras el terremoto del 1 de noviembre 1755 bajo las órdenes de Sebastião José de Carvalho e Melo, el Marqués de Pombal, un personaje clave en la historia lusa y cuya estatua encara la parte baja del corredor, que conecta con la Avenida de la Libertad y llega hasta la Plaza del Comercio, a orillas del río Tajo.

El parque cuenta, además, con otras zonas de interés a su alrededor. En su zona norte, está el Jardín Amalia Rodrigues, una esplanada con bares para disfrutar de las interminables horas de sol lisboetas en primavera y verano. En un lateral, la Estufa Fría, un jardín botánico e invernadero cuya característica única es el hecho de no utilizar ningún sistema artificial de regulación de temperatura. Y en el otro lateral, el rehabilitado Pabellón Carlos Lopes, que volvió abrir sus puertas en 2017 tras quince años de obras y que en noviembre acogió la primera Gala Michelin celebrada fuera de España.

Las 25 hectáreas que ocupan el Parque Eduardo VII acogen algunos de los eventos que más público atraen, como el Wonderland Lisboa (el mercado navideño) o la Feria del Libro a finales de mayo.

Miradores de Lisboa
Parque Eduardo VII
Miradores de Lisboa
Vistas panorámicas desde la parte superior del Parque Eduardo VII

Santuario Nacional de Cristo Rey

Santuário Nacional de Cristo Rei. Aunque técnicamente no forma parte del término municipal de Lisboa (forma parte de Almada), esta es probablemente la mejor opción para contemplar la ciudad en su totalidad y desde un punto de vista exterior al encontrarse al otro del Tajo.

Contrariamente a lo que históricamente ha solido pasar en estos casos, la versión europea de esta magnánima obra cristiana es la copia del Cristo Redentor de Río de Janeiro. El Cristo Rey fue creado por orden del cardenal Manuel Gonçalves Cerejeira, hombre fuerte del brazo eclesiástico del Estado Novo del dictador Salazar, tras una visita a la ciudad brasileña en 1934. Pero no sería hasta 1959 que la versión portuguesa de Jesucristo vería la luz como un exponente de la paz en Portugal por no haber participado en la Segunda Guerra Mundial (para no romper la previamente mencionada alianza histórica con el Reino Unido).

Aunque se puede subir pagando a la parte de arriba, situada a 110 metros, desde los pies del Cristo ya se puede observar a la perfección una imagen de postal de la capital portuguesa que va desde el Puente Vasco da Gama -el más largo de Europa, que une el Parque de las Naciones con Montijo y Alcochete– al Puente 25 de abril, otra de las obras arquitectónicas más conocidas de la ciudad.

A los pies del Cristo se encuentra la llamada Cruz Alta, llevada a Almada hace poco más de una década procedente de Fátima, lugar de peregrinaje para miles de personas cada año y otro de los grandes reclamos turísticos de Portugal.

Miradores de Lisboa
Vistas hacia el Santuario Nacional de Cristo Rei desde Cais das Colunas
Miradores de Lisboa
Panorámicas de Lisboa desde el Santuario. (Foto: Wikipedia)

De Regreso a Lisboa

Regresando a Lisboa, y sirviendo de contrapunto, nos encontramos con una versión femenina del mismo Cristo, aunque en versión reducida y mucho más colorida, enfocada hacia la obra original.

Esta se sitúa en la terraza del bar-restaurante Rio Maravilha del LxFactory, una antigua fábrica textil del siglo XIX que en 2008 fue reconvertida en 23.000 metros cuadrados de tiendas de estilos vintage y suburbano.

Miradores de Lisboa
Imagen femenina inspirada en el Cristo Rei. (Foto: Jordi González)

 

ESTE ARTÍCULO ES DE

Jordi González
Periodista
EFE Portugal (2016-2018)
@TheJordiClub

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