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VISITA AL MMB O CÓMO SEGUIR DISFRUTANDO DEL MAR TRAS FINALIZAR LAS VACACIONES DE VERANO

Visitar el MMB | Una de las ventajas que tenemos en Barcelona es que, aunque finalicen las vacaciones de verano y tengamos que regresar a la rutina del día a día, un paseo por la playa o poderse sentar a ver atardecer frente al mar es algo que forma parte de ese día a día. Solo depende de que tu lo quieras.

Todos los barrios que tiene la ciudad a la orilla del mar te ofrecen la posibilidad de poder disfrutar de ese privilegio. El Poble Sec, el Raval, el Gòtic, la Barceloneta, la Vila Olímpica del Poblenou, el Poblenou, Diagonal Mar i el Front Martítim del Poblenou i El Besòs i el Maresme, por su proximidad a la costa, son los que forman parte de esa lista privilegiada. Aunque si vives en cualquier de los otros barrios, siempre puedes “bajar hacia la playa”, y aprovecharte de los beneficios que supone vivir frente al mar en cualquier época del año.

Visita Barcelona
Vista nocturna de la platja del Somorrostro

Os preguntareis ¿a qué viene este discurso? Pues nada menos que para hablar de un lugar sobre el que todavía no lo había hecho en el blog, y que tiene suficiente entidad para mencionarlo cuando hablamos de la Barcelona marinera. Un rincón de Barcelona que no podemos dejar de incluir en un listado de lugares en donde podemos seguir recibiendo un maravilloso soplo de aire marino a lo largo de todo el año.

Y no es otro lugar que el MMB, siglas con las que se conoce el Museu Marítim de Barcelona.

MMB son las siglas del Museu Marítim de Barcelona

El gabinete naval de l’Institut Nàutic de la Mediterrània

El MMB, siglas del Museu Marítim de Barcelona, empezó a idearse en 1918. Pero no fue hasta el año 1929 cuando nacería el verdadero germen de este museo, con la creación del Institut Nàutic de la Mediterrània (una entidad dirigida a la enseñanza de las ciencias de la navegación y que vendría a sustituir a la antigua Escola de Náutica), y su gabinete naval, donde se guardaría una colección de diferentes instrumentos y documentos marítimos.

Esa colección que sería la fuente del actual fondo del MMB. Y, en la actualidad, hay muchas piezas de la exposición del MMB que todavía conservan el sello del Institut Nàutic de la Mediterrània.

De Pla de Palau a les Reials Drassanes

En el año 1936, con el inicio de la Guerra Civil, los fondos de ese gabinete se trasladaron de Pla de Palau a les Reials Drassanes, para asegurar que se mantenían como un espacio dedicado a la cultura y no a otros fines.

El nacimiento oficial del MMB

En 1941 nace oficialmente el Museu Marítim de Barcelona, consolidándose a lo largo de los años como un espacio divulgativo de la cultura marítima catalana, dedicado a la conservación y preservación del patrimonio cultural marítimo catalán.

Los diferentes espacios temáticos del MMB

El MMB está dividido en diferentes espacios temáticos de carácter permanente.

Primer espacio temático: Drassanes i galeres

El primero de los espacios temáticos del MMB nos invita a descubrir la historia del edificio que alberga el museo, aprender detalles sobre algunos de los barcos que allí se construyeron, así como sobre los oficios tradicionales que se desarrollaron.

Especialmente interesantes las maquetas de la Barcelona medieval con el emplazamiento de diferentes edificios que todavía se mantienen en pie en la actualidad.

Os invito a que la observéis con detenimiento ya que hay dos edificios (además del edificio de les Drassanes) que llaman la atención.

Por un lado está la Casa de la Bolla o del General (núm 10), donde se cobraba el impuesto de la bolla que gravaba el comercio de tejidos y recaudaba la Diputació del General, situado en donde actualmente está Pla de Palau. Y por el otro, la “Halla del Blat” (núm 11), lonja para la compraventa de trigo, construida a finales del siglo XIV, sobre la que se levantaría una planta superior en el siglo XV, destinada a almacén de telas, y que se conocería como “Halla dels Draps”, que acabaría reconvirtiéndose en residencia del virrey o palacio real. Un edificio que se destruyó en el incendio en el año 1875.

Segundo espacio temático: Catalunya mar enllà

El segundo espacio temático nos muestra la evolución de la navegación marítima catalana, así como su crecimiento y expansión a través del comercio.

Una de las curiosidades que me llamaron la atención fue la Fragata Barcelona, que data de la segunda mitad del siglo XIX. Un modelo a escala que, tal y como se puede leer en el cartel informativo que hay junto a ella, servía para que los futuros pilotos aprendiesen “las maniobras y todo lo que era necesario saber sobre una embarcación, utilizando el modelo de un verdadero simulador de la época, que funcionaba hasta el mínimo detalle como un barco auténtico, pero a escala reducida”, tal y como se puede leer en el cartel informativo.

Tercer espacio temático: Les Sorres X

Este tercer espacio temático gira en torno a los restos de una de las pocas barcas medievales originales que se conservan en el Mediterráneo. Data de la segunda mitad del siglo XIV, y estaba dedicada al transporte de mercancías.

Cuarto espacio temático: 7 vaixells, 7 històries

Y para finalizar la visita, combinando elementos reales y audiovisuales, en el cuarto espacio temático siete personajes diferentes nos explican vivencias, historias y curiosidades de la historia de la navegación, tanto de la época moderna como de la contemporánea.

Les Drassanes Reials de Barcelona

Es evidente que si el contenido del MMB es un must para los amantes del mar, el continente es un lugar mítico y monumental dentro de la historia marítima de Barcelona, con una existencia de más de siete siglos de historia en la ciudad.

Preguntando a la IA sobre la etimología de la palabra catalana drassana, me responde que proviene del árabe hispánico dâr aṣ-ṣināʿa, que significa “casa de construcción” o “taller de fabricación”. Asimismo, su evolución puede estar influencia por el verbo “dreçar” que en catalán significa erigir. 

Época medieval

El conjunto monumental de les Drassanes Reials de Barcelona se empezó a construir en el siglo XIII, durante el reinado de Pere el Gran (hijo de Jaume I). Un rey que también vería la creación del Consolat de Mar y la publicación del Llibre del Consolat del Mar, dos hechos claves en la historia de la navegación.

El Consolat del Mar fue un organismo sobre derecho marítimo que llegaría a pasar por delante de la justicia ordinaria… Y respecto al Llibre del Consolat de Mar, fue un código jurídico (redactado en lengua catalana) que regularía el comercio en el Mediterráneo durante muchos siglos, y serviría de base para la legislación marítima de la actualidad. Un libro de prestigio mundial basado en la Carta Consular de Barcelona de 1258 que, sin haber estado codificada, era una compilación de normas marítimas basadas en las costumbres marítimas (costums de mar) y de comercio (ordinacions de Ribera), de la Barcelona medieval.

Aunque el complejo de les Reials Drassanes de Barcelona no fue la primera atarazana que tuvo la ciudad, sí que fue el único que ha perdurado en el tiempo. Cuando se construyó la tercera muralla, en el siglo XIV, pasaron a ser las únicas de la ciudad.

Con los años, y ante el impulso expansionista y comercial medieval, el complejo se destinó a la construcción de múltiples galeras, llegando a albergar una intensa actividad.

Época contemporánea

Tras la victoria borbónica de 1714, pasó a manos del ejército en donde se instaló un cuartel de artillería. Con los años, sus nuevos propietarios acabarían cediéndolo al Ajuntament de Barcelona. De esa manera fue como, en 1941, se acabó convirtiendo en la sede del MMB de manera definitiva.

Sin lugar a dudas, la construcción es una excelente muestra de la arquitectura gótica civil catalana, tal y como ocurre con los palacios que se conservan en el carrer Montcada.

En el libro “La Barcelona italiana” de Josep Montoya, se menciona al arquitecto militar italiano, Gianbattista Calvi, quien fue responsable de las obras que se llevaron a cabo para la construcción de los baluartes, a mediados del siglo XVI.

El museo de la cultura del mar

En los años 80 del siglo XX el crecimiento del MMB fue tan considerable, tanto por fondo como por interés, que se puso en marcha la ampliación de sus objetivos más allá de la preservación del patrimonio material. De esa manera se consolidó como un centro de difusión cultural dentro de las materias del mar y de la navegación.

De ahí que en la actualidad, además de poder disfrutar de una visita a sus instalaciones, también se pueda participar en cursos y diversos eventos, como por ejemplo su Club de Lectura, en el que podrás convertirte en un pirata, viajar por mares tenebrosos, así como sumergirte en infinidad de historias, leyendas y fantasías marineras.

Una visita combinada

Siguiendo con el placer de poder disfrutar del aire del mar durante todo el año, desde el MMB también se ofrece la posibilidad de ampliar la visita conociendo de primera mano un velero, o a través de un paseo por el litoral de Barcelona a bordo de un barco.

Gracias a su conexión que tiene el MMB con la goleta Santa Eulalia y con las Golondrinas, la experiencia de la visita todavía puede llegar a tener un carácter mucho más inmersivo en la temática marinera.

El pailebot Santa Eulàlia

Imagen del pailebot Santa Eulàlia. Por cierto: ¿sabes que esta goleta es una de las protagonistas de las actividades navideñas de Barcelona, ya que la suelen utilizar los Reyes de Oriente cuando llegan a la ciudad?

El pailebot Santa Eulàlia és una goleta centenaría, y que está amarrada en el Moll de Bosch i Alsina, y forma parte de la flota externa del MMB.

Fue uno de los últimos veleros destinados al transporte de las mercancías en el Mediterráneo y, después de pasar por diferentes propietarios, el MMB lo adquirió en 1997 mediante una subasta pública, con la finalidad de colaborar en su preservación.

Aunque el nombre con el que se bautizó originalmente tras su botadura en 1918 fue el nombre de Carmen Flores (hija del armador), en el año 2000 se rebautizó con el nombre de Santa Eulàlia, en honor de la copatrona de Barcelona.

Las Golondrinas

Y para hablaros de Las Golondrinas, nada mejor que enlazar el artículo que les dediqué ya hace algún tiempo, pero revisado y actualizado.

Para acabar, una leyenda del mar muy barcelonesa

Y ¿qué mejor manera de finalizar un artículo con aires tan marineros que recordando una leyenda barcelonesa que forma parte de la mitología catalana?

El vell de mar explica que, cuando Barcelona todavía era una ciudad de pescadores que vivía de cara al mar, cada día paseaba por sus playas un anciano vestido de manera pobre, descalzo y con aspecto desaliñado, pero que en cualquier época del año desprendía un intenso aroma a mar.

A pesar de que nunca hablaba con nadie, siempre estaba presto a ayudar a los pescadores que llegaban de faenar, y necesitaban arrastrar sus barcas hacia la playa para vararlas. Demostrando, de esa manera, que tenía una fuerza poco normal para una persona de su edad.

Nadie sabía de dónde venía, pero las pocas personas que habían intercambiado algunas palabras con él, decían que era un hombre sabio, con grandes conocimientos sobre los secretos del mar. Que incluso tenía la facultad de hablar con los peces y con las aves marinas.

¿Un espíritu del mar?

Cuenta la leyenda que los vecinos de la zona solo lo veían durante el día. Lo que todos ignoraban era que, cuando llegaba la noche y salía la luna, el viejo regresaba al mar. Momento en que su cuerpo se cubría de escamas plateadas, y el cabello y la barba de algas verdes y conchas blancas. Y entonces se sumergía hacia el fondo del mar, en donde permanecía hasta el nacimiento de un nuevo día, cuando de nuevo regresaba a pasear por la playa con su aspecto habitual.

Un buen día, cuando Barcelona se empezó a llenarse de fábricas, los pescadores dejaron sus barcas para convertirse en obreros y las playas empezaron a contaminarse con residuos fabriles, el anciano desapareció, y nunca más se le pudo ver paseando por la playa…

La leyenda explica que era uno de los espíritus del mar que solían velar por la salud y la pureza de la antigua Barcelona, y porque la ciudad siempre preservase su espíritu marinero. Pero cuando Barcelona optó por continuar su historia de espaldas al mar, el Vell del Mar comprendió que ya no tenía nada que hacer en la ciudad, y la abandonó para siempre.

Las leyendas siempre dan que pensar. Y, en este caso, es evidente que las ciudades que como Barcelona tienen la suerte de estar bañadas por el mar, siempre deben saber cómo disfrutar de ese privilegio, pero con sabiduría y respeto desde el punto medioambiental.

Para saber más:
MMB | Museu Marítim de Barcelona

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