Si te mueves dentro del mundo del protocolo y la organización de eventos, una de las experiencias más enriquecedoras que puedes vivir es tener la oportunidad de visitar lugares donde, vulgarmente hablando, se cocinan los temas relacionados con los protocolos más tradicionales e históricos que existen. Eso es lo que ocurre cuando en un viaje a Roma tienes el honor de poder visitar la Secretaría de Estado del Vaticano, así como la Embajada de España ante la Santa Sede.
En 2008 tuve el gran honor de poder participar en una recepción por parte de la oficina del secretario de estado del Vaticano, junto a un grupo de alumnos de protocolo a quienes también nos recibieron en la embajada de España ante la Santa Sede. Por lo que pude vivir en primera persona un privilegio del que no se suele disfrutar habitualmente cuando viajas hasta allá.
Dentro de los diferentes ámbitos en los que se aplica el protocolo, el protocolo eclesiástico y el protocolo diplomático son los que más años de historia llevan aplicándolo, y son un modelo en el que se ha basado el diseño de muchas normas alrededor de las cuales se han gestado otros tipos de protocolo, como son el protocolo social o el protocolo universitario.
Primera parada | Visita a la Secretaría de Estado del Vaticano
La biblioteca de la Secretaría de Estado del Vaticano está situada en la tercera logia de los Edificios Vaticanos, y, a pesar de encontrarse relativamente próxima al bullicio que se suele vivir en la Plaza de San Pedro, el ambiente que la envuelve es completamente silencio y tranquilo.
¿Qué es una logia vaticana? Espacios que funcionan a modo de corredor. Para saber más
Nos reciben los responsables y algunos miembros de los tres departamentos en que se divide el departamento de protocolo del Vaticano: la Casa Pontificia, la Secretaria de Estado y de las Ceremonias Litúrgicas. La reunión se desarrolla de manera plácida y serena, lo que nos da una muestra de la exquisitez y la organización de todas sus actividades.
El protocolo del Vaticano
De la conversación se desprende que cualquier acto protocolario que se lleve a cabo en el Vaticano ha sido previamente diseñado, organizado y supervisado de manera pormenorizada, y de acuerdo a unas normas muy estudiadas y muy a su propia manera de hacer.
No obstante, reconocen que siempre trabajan en colaboración con los diferentes jefes de protocolo de los otros países, cuando se trata de organizar audiencias o actos en los que participan jefes de Estado o embajadores, o con los responsables de protocolo de las instituciones religiosas si, además, deben asistir a alguna ceremonia litúrgica.
En la segunda logia de los edificios vaticanos están las salas donde se celebran las audiencias privadas de Su Santidad. El lugar más emblemático y solemne es la Sala Clementina, con una capacidad para hasta cuatrocientas personas.
Las audiencias públicas se celebran los miércoles, en la misma Plaza de San Pedro, donde se pueden llegar a congregar hasta 50.000 personas. Para poder acceder al recinto reservado, en el centro de la plaza, se necesita disponer de la correspondiente entrada, que se obtiene bajo petición.


Segunda parada | Visita al Palazzo di Spagna
Y tras la inolvidable audiencia con los responsables del protocolo vaticano, nos vamos hacia el Palazzo di Spagna o Palazzo Monaldeschi, sede de la Embajada de España ante la Santa Sede que, tal y como nos explicará el embajador, es la misión diplomática permanente más antigua del mundo, ya que la creó el rey Fernando el Católico en 1480.
El palacio alberga la sede de la Embajada desde 1647, y está repleto de historia y de importantes obras de arte, tal y como podemos comprobar durante el recorrido que nos invitan a realizar, guiados por el propio embajador.

Nos explican que entre los huéspedes más famosos que ha tenido -y parece ser que todavía tiene-, está el fantasma de un fraile, que se le apareció a la mismísima primera dama estadounidense Jacqueline Kennedy cuando estuvo alojada en la Embajada durante una visita a Roma, y que siempre se recuerda entre las anécdotas a explicar.
Protocolo diplomático y protocolo eclesiástico 50/50
En la Embajada, el protocolo diplomático convive en constante sintonia con el protocolo eclesiástico. Muestra de ello son los dos grandes candelabros que franquean la puerta de acceso a las dependencias del primer piso: el protocolo establece la obligación de encenderlos cuando un cardenal visita la Embajada.
Es evidente que, aparte de las funciones políticas y diplomáticas que tiene que llevar a cabo el embajador ante la Santa Sede en el desempeño de su cargo, sus creencias religiosas son un detalle importe a tener en cuenta para asumir la titularidad de esta Embajada.
La asistencia y participación a ceremonias litúrgicas del Vaticano es muy habitual, invitación que reciben a través del servicio de protocolo de la Secretaria de Estado. Entre los actos más representativos destacan las eucaristías del día de Año Nuevo y del Jueves Santo, en las que Su Santidad les da la comunión personalmente.


¿Qué representa la diplomacia en las relaciones internacionales?
En base a esta experiencia que os he relatado, podemos reflexionar sobre qué es y qué representa la Diplomacia dentro de las relaciones internacionales.
Se puede afirmar con rotundidad que el hecho diplomático como tal ha existido desde el comienzo de la historia. La necesidad de entendimiento y de buenas relaciones entre los individuos lo encontramos en cualquiera de las primeras civilizaciones: asiria, persa, egipcia… Inicialmente, a través de emisarios puntuales para la solución de determinados conflictos y, posteriormente, mediante el establecimiento de misiones diplomáticas permanentes que representaban en el país en el que se habían acreditado, primero a un monarca y después a un estado.
La política en traje de etiqueta
Si consultamos el diccionario, la Diplomacia la definen como «la ciencia y el arte del conocimiento y el manejo de las relaciones internacionales entre estados soberanos, cuyo objetivo es la búsqueda de la solución pacífica de los conflictos mediante el diálogo que conduce a la negociación”. Y esto ¿qué quiere decir? Sencillamente, qué sin ella estaríamos perdidos.
Si la tendencia natural del ser humano al enfrentamiento no se mitigase a través los cauces diplomáticos, el mundo sería mucho más complejo de lo que ya es de por sí.
“La diplomacia es la política en traje de etiqueta”. Napoleón Bonaparte, emperador de Francia.
Es evidente que dentro del campo de la diplomacia conseguir pasar de un casus belis a uno de “buenos oficios” es una de las prioridades. En estas situaciones, cualquier gesto de proximidad, comprensión o aceptación entre las partes es fundamental y, evidentemente, un protocolo cuidado y bien elaborado es uno de los mayores aliados que se puede tener para conseguir llegar a un acuerdo.
El protocolo como herramienta invisible de la diplomacia
Y en todo este entramado, ¿dónde colocamos al protocolo? Pues sencillamente como la herramienta invisible que se utiliza para canalizar y ordenar la comunicación entre los estados, dentro del ámbito de los contactos que genera la diplomacia, en las relaciones internacionales.
Tal y como he dicho, el protocolo es invisible, y sólo sale a la luz cuando algo no ha funcionado como tendría que haberlo hecho, actuando de “chivo expiatorio» de los errores cuando se afirma que “todo se ha debido a un fallo de protocolo”.
Y a modo de conclusión, tanto las relaciones internacionales como la diplomacia y el protocolo son conceptos que se superponen y se intercalan entre sí, con la finalidad de conseguir la máxima eficacia, eficiencia y efectividad en los contactos entre sujetos de Derecho Internacional…
Sirva de ejemplo, todo lo que vimos y aprendimos durante nuestra visita a Roma, y que ahora comenzado 2025 se ha convertido en un imprescindible ante los acontecimientos que estamos viviendo a escala mundial.
Nota: Artículo revisado y actualizado. Publicado inicialmente el 13 de febrero de 2013.
Para saber más:
La Santa Sede
The Vatican Tickets
Museos vaticanos
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