Sin que quepa lugar a dudas yo me declaro firme defensora del “Team” Pascua. ¿Y por qué? Pues porque la Pascua es un momento del año relacionado directamente con la vida. Mientras que la tradición de la Semana Santa está más relacionado con el sufrimiento y la muerte… Y en mi caso, la única pasión que me preocupa es la del corazón.
Pero empecemos por el principio. Antes de que llegue la Semana Santa hay que pasar por la Cuaresma, un periodo (de cuarenta días) que los creyentes cristianos dedican a la abstinencia y a la purificación. Consecuencia directa del desenfreno que nos trae el Carnaval…
La Cuaresma
La Cuaresma, tal y como ya he comentado en algún artículo anterior, ocupa las seis semanas que van desde el Miércoles de Ceniza hasta la llegada del Triduo Pascual, ese periodo del calendario litúrgico que incluye el Jueves Santos, el Viernes Santo y el Sábado Santo. De ahí que la Semana Santa se considere como la última semana de Cuaresma, y sea la culminación de un tiempo para la reflexión, la penitencia y la renovación espiritual, en vistas a la Resurrección de Cristo.
Supongo que para los no creyentes nada de eso tiene sentido, pero ya sea por influencia de la tradición social que nos rodea, todavía hay personas que respetan esos días como un periodo de autodisciplina y de cambio de hábitos.
Lo que está claro es que las tradiciones culturales pesan, y la Cuaresma sigue teniendo ese punto de etapa especial del calendario anual en donde, ya sea por un lado o por el otro, siempre hay alguna razón para romper con la rutina. Como, por ejemplo, apuntarse a la dieta de potajes de legumbres y verduras, guisos de bacalao o buñuelos de viento, típica de gastronomía que se suele consumir en esas semanas.
La Semana Santa
Aunque para muchos es sinónimo de vacaciones, la Semana Grande o Semana Mayor, como también se conoce a la Semana Santa, está dedicada exclusivamente a rememorar la pasión de Cristo y sus últimos días en el mundo de los vivos, litúrgicamente hablando.
Comienza el Domingo de Ramos y acaba el Sábado Santo con “el descenso de Cristo al reino de los muertos”. Y culmina con el Domingo de Pascua, también conocido como Domingo de Resurrección.
En algunos lugares la celebración oficial de la Semana Santa suele comenzar el viernes anterior al Domingo de Ramos, llamado Viernes de Dolores, festividad que destaca en el calendario litúrgico de aquellos lugares con mayor devoción mariana.






El Domingo de Ramos
Como he comentado, el Domingo de Ramos es el día que marca el comienzo oficial de la Semana Santa.
Buscando antecedentes históricos que nos den una pista sobre su origen, parece ser que en las civilizaciones griega y romana ya existía un día dedicado a los árboles sagrados, entre los que se encontraba el laurel y el olivo. El primero representaba el poder. El segundo el triunfo, con el beneficio añadido de que tenía fama de eternidad, ya que la vida de los olivos sobrepasaba enormemente la duración de la vida de los humanos.
Con la llegada del Cristianismo, esas celebraciones paganas -en las que las ramas de laurel y de olivo tenían un cierto protagonismo- fueron adaptadas a la nueva religión y se transformaron en la conmemoración de la entrada de triunfal de Jesucristo en Jerusalén que, según el relato bíblico, lo hizo a través de una multitud que lo aclamaba con la palabra “Hosanna!” y agitaba ramas de árboles a su paso, simbolizando la paz y la victoria de la fe.
Palmas y palmones: artesanía tradicional
Según la tradición popular, el Domingo de Ramos es un día en el que se celebran procesiones y concentraciones en las que se llevan palmas y ramos de laurel u olivo para que los bendigan. Unas palmas hechas a mano mediante el rizado y el trenzado de cogollos de palmera, que desde finales del siglo XIX se convirtieron en verdaderas obras de arte artesanales. Y que la tradición establece que las madrinas se las regalen a sus ahijados, quienes las lucen adornadas con dulces y figuritas decorativas.
En la población alicantina de Elche, centro neurálgico del trenzado de palmas artesanales, hay documentos que remontan esa especialización al siglo XIV. Y es tradición que su Ayuntamiento, cada año, envíe una de sus palmas más grandes al Vaticano, para que el Papa la lleve durante las celebraciones del Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro.
Durante la bendición de las palmas es tradición que se pique fuerte con ellas en el suelo para conseguir deshilachar la base, algo que siempre me ha llamado la atención para saber el porqué de la misma. Según he averiguado, representa un gesto de celebración y alegría, que se suele hacer al final de la bendición. También es costumbre de cada familia guardar la palma bendecida en el balcón de cada casa como símbolo de protección, conservándola así hasta el Miércoles de Ceniza del año siguiente.



Siguiendo la tradición, unos días antes del Domingo de Ramos, en algunas localidades catalanas se celebran mercados relacionados con la venta de palmas y palmones, conocidos como “Mercats del Ram”. Vic celebra uno de los mercados más antiguos, que va acompañado de una gran feria agrícola, ganadera y gastronómica de primavera. Y en la ciudad de Barcelona se montan diferentes mercados, entre los más tradiciones el de Rambla de Catalunya y el de la Sagrada Familia.




Tradiciones de Semana Santa
Es evidente que las procesiones son la tradición en mayúsculas de estas fechas, así como las representaciones populares de la Pasión, especialmente en Olesa de Montserrat y en Esparreguera.
Pero, entre todas ellas y por elección personal, creo que la representación que se merece una mención destacada en este post es la que se celebra en Verges en el Baix Empordà. Una procesión que es de las pocas que aún se conservan de la Europa medieval y que tiene la categoría de Festa Patrimonial d’Interés Nacional. Una representación que destaca especialmente por su Dansa de la Mort. Una danza datada alrededor del siglo XIV, y que está directamente ligada con la epidemia de la Peste Negra.
La Dansa de la Mort. Jueves Santo. Verges, Baix Empordà
La población de Verges todavía conserva buena parte de su entramado urbano medieval original, por lo que sus calles se convierten en un lugar ideal para la ambientación de la procesión y la danza que se desarrollan por ellas cada Jueves Santo. El espectáculo incluye un desfile de soldados romanos por las calles, la representación de la pasión y muerte de Cristo en la Plaza Major y, por supuesto, la parte más emblemática de todo el evento que no es otro que la Dansa de la Mort.
El ritual de la coreografía se desarrolla en completo silencio, acompañado únicamente por el ritmo de un tambor. Colocados en forma de cruz, los participantes bailan siguiendo esos toques, a la vez que van recorriendo diferentes calles del pueblo. Simbólicamente, la danza representa lo corta que es la vida, lo inexorable del paso del tiempo y la igualdad de todos ante la muerte.



“Nemini parco”. “Lo temps es breu”
En la danza participan diez personajes, vestidos con mallas negras ceñidas sobre las que llevan pintada la estructura de un esqueleto humano y una máscara de calavera que les cubre la cabeza. La Dalla encabeza el grupo de danzantes, portando una guadaña con la inscripción “nemini parco”, que significa “a nadie perdono”. El abanderado lleva una bandera negra con la frase “lo temps es breu”, que significa “el tiempo es breve”. Le siguen els Platets, dos niños vestidos de esqueletos sosteniendo platitos con cenizas, y el Rellotge, otro niño vestido de esqueleto que sostiene un antiguo reloj sin agujas. El tabal es quien marca el son de los pasos con un timbal. Y cierran el grupo otros cuatro danzantes que sostienen antorchas para iluminar el recorrido y darle un aire totalmente tétrico al conjunto.
Uno de los momentos más impresionantes de la procesión es cuando la comitiva pasa por el carrer dels cargols, una de las calles de la población que, desde tiempos inmemorables, se ilumina con diminutas lámparas (fanalets) hechas con cáscaras de caracol, enganchas a la pared con una masa hecha con agua y ceniza, en cuyo interior se quema aceite.
Pincelada gastronómica con dos dulces de Semana Santa
Y como no hay festividad tradicional sin su correspondiente mención gastronómica, para ilustrar la Semana Santa me he decantado por dos incluir dos postres tradicionales: Rosquillos y torrijas. ¿Eres “team” rosquillos o “team” torrijas? ¿Qué postre es tu preferido?


La Pascua
Hablar del porqué de la conmemoración de la Pascua obliga a hacer una reflexión entre la coincidencia del calendario de la propia naturaleza y el calendario religioso en general. Entre los dos convergen una serie de eventos que, a diferencia de la Semana Santa, están directamente relacionados con la vida y con la renovación.
Si buscamos el significado etimológico de la palabra Pascua, nos tenemos que remitir a la palabra hebrea Pésaj, un vocablo que significa “paso, salto o tránsito”. De hecho, dentro de la religión judía esta festividad conmemora la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto, tras el paso del ángel exterminador sobre las casas. ¿Alguien recuerda la película de los Diez Mandamientos, protagonizada por Chalton Heston?
No obstante, a pesar de esa relación con un hecho histórico, parece ser que ya en la antigüedad se celebraba una fiesta nómada que marcaba el salto del invierno a la primavera. Una celebración mucho más antigua que la historia del propio Moisés. Lo que incluso ayuda a consolidar ese concepto de “tránsito” entre la salida del invierno y la llegada de la primavera, cuando el campo vuelve a estar preparado para la siembra y la posterior recolección de los frutos que dé.
Pésaj, Pásja y Pascae
Siguiendo con la etimología del término, del hebreo [Pésaj (פֶּסַח)] pasó al arameo [pásja (פַּסְחָא)], una palabra que posteriormente adaptarían los griegos a su lengua como paska (πάσχα). Y, finalmente, los romanos acabaron incluyéndola en el vocabulario latino como Pascha, de donde evolucionó a su forma actual de Pascua.
El motivo de la celebración, mientras que en la cultura judía se ha mantenido como la conmemoración de la liberación y el éxodo, en la cultura cristiana derivó hacia la celebración de la Resurrección de Jesucristo, como un paso de la muerte a la vida.
La Pascua en la cultura popular
Dejando atrás el concepto puramente religioso de la Pascua, también hay que remitirse a la propia naturaleza para entenderla. La cultura popular ha relacionado la Pascua con un momento del año en que se celebra la llegada de la primavera, la fertilidad y el renacimiento a la vida. Tradiciones paganas que ya existían en las culturas de antigua Mesopotamia, y que también fueron las que empezaron a relacionar el huevo con la fertilidad y la vida que rememora la Pascua. Por lo que, en resumen, la Pascua va mucho más allá de la religión, ya que es una época del año en que llega la estación fértil por excelencia.



Y a falta de una podemos hablar de dos Pascuas. Aunque habrá personas que lo ampliarán a tres, ya que la Navidad (a pesar de que la celebración queda lejos de la época primaveral) también recibe el apelativo de Pascua en algunos lugares. De ahí que no deba extrañarte que te feliciten las fiestas navideñas con un “¡Felices Pascuas!” o “Bona Pasqua de Nadal!”.
La Pascua Florida
La Pascua Florida es la que coincide con la Resurrección de Jesucristo, y el nombre lleva implícito el concepto de “florecimiento”.
Fuera del campo religioso, es la que se celebra la llegada de la primavera y el despertar de la naturaleza tras el final del invierno. Es una época en la que se recuperan simbologías tradicionales como es el paralelismo que se hace entre los huevos y la fertilidad o los conejos y las flores con la procreación. Es una época en que las horas de luz diurna están en claro crecimiento.
En Catalunya solemos llamar a la festividad del Dilluns de Pasqua “el dia de la mona”, ya que es cuando el padrino regala a su ahijado el correspondiente bollo de brioche con tanto huevos cocidos como años tenga. Un tipo de dulce que ha evolucionado drásticamente en el campo de la pastelería a elaboraciones mucho más complejas, en donde el bizcocho y el chocolate son los verdaderos protagonistas.
La palabra “mona” procede del vocablo árabe “munna” o “mûna”, que significa “regalo de la boca”, y que parece ser era un tributo que los moriscos pagaban a por el arriendo de las tierras que trabajaban.
Huevos y caramelles
También es una festividad en la que en muchos países de la Europa oriental se suelen pintar huevos con vivos colores, y en la que se empieza a salir al exterior a pasear o comer al aire libre, conectando nuevamente con el entorno natural.
Otra tradición es la de cantar caramelles, en la que grupos de cantores (caramellaires), recorren las calles cantando canciones tradicionales, tanto laicas como religiosas, que acompañan con diversos instrumentos. Antiguamente, a modo de agradecimiento, los espectadores que vivían en las casas frente a las que pasaba el cortejo solían agasajarlos con huevos y butifarras. Unas viandas que, además, servían para simbolizar que la abstinencia de la Cuaresma había finalizado.




Pincelada gastronómica de Pascua Florida
Como he comentado en el anterior apartado, el postre típico de la Pascua Florida en Catalunya es “la mona”. Por lo que quiero dejaros, a continuación, un par de imágenes de dos tipos de las que suelen regalar: una preparada en casa, y la otra comprada en una pastelería. Pero ambas con los huevos como protagonistas.


La Pascua Granada
Y, para finalizar, mencionar la siguiente pascua, aunque ya se celebre 50 días después de la Pascua Florida, último día de lo que calendario civil marca como “vacaciones de Semana Santa”, pero que en el calendario cristiano está marcada como la culminación, colofón y coronamiento de la Pascua en general.
Se trata de la Pascua Granada que, como su nombre indica, menciona el momento de “la llegada de los frutos que empezaron a germinar durante la anterior pascua”. Sin embargo, es una fiesta con marcado carácter religioso y se suele conocer con múltiples nombres como Pascua de Pentecostés, Pentecostés, Segunda Pascua o Pascuillas. También se usa el término latino Cinquagesma, dado que se trata de la fiesta que se celebra en el quincuagésimo día del tiempo pascual, y en griego la palabra Pentecostés [pentēkostḗ (πεντηκοστή)] significa quincuagésimo.
La fiesta, aunque tiene un trasfondo claramente religioso dado que conmemora el descenso del Espíritu Santo sobre los apóstoles, no deja de tener un antecedente claramente pagano basado en una celebración de carácter agraria, en la que se daba gracias a la tierra por los frutos que empezaban a brotar de ella.
Cors Muts a la Barceloneta
En la ciudad de Barcelona, la Pascua Granada suele coincidir con un lunes festivo oficial, por lo que suele aprovecharse para realizar alguna una escapada de tres días, para empezar a disfrutar del buen tiempo que ya suele hacer por esas fechas.
Asimismo, y dentro de la cultura popular tradicional, una de las celebraciones más típicas de ese lunes de pascua es la fiesta del Cors Muts, en la que diferentes grupos corales suelen salir a cantar en pasacalle, especialmente en el barrio de la Barceloneta. Se caracterizan principalmente porque suelen ir vestidos con ropajes llamativos y satíricos, así como artilugios pesqueros gigantescos que simbolizan la tradición marinera del lugar.
La verdad es que nunca los he podido ver personalmente. Por lo que creo que esta próxima Pascua Granada va a ser una excelente oportunidad… Ya os lo explicaré.
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