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JUNIO ES SINÓNIMO DE MAGIA, EN ALGUNOS LUGARES DEL HEMISFERIO NORTE

Si en el mes de diciembre publiqué un artículo titulado “Diciembre es sinónimo de magia, en el Hemisferio Norte”, con la llegada del solsticio de verano, también en el Hemisferio Norte, toca volver a hablar de magia, misterio, ritos, tradiciones ancestrales y muchas, muchas ganas de darle la bienvenida al verano.

De ahí que hoy os incluya un breve recopilatorio de algunos de los artículos que ya he ido publicando sobre este tema a lo largo de los años, más algunos datos complementarios que me han parecido interesantes compartir.

El solsticio de verano

Como ya escribía hace un tiempo, “la llegada del solsticio de verano ha sido desde tiempos inmemorables un motivo de alegría y celebración. Su importancia dentro del calendario solar es indiscutible“…

El solsticio de verano en el Hemisferio Norte trae los días más largos y las noches más cortas del año

El solsticio de verano, astronómicamente hablando, es el momento del calendario solar en el que el semieje del planeta Tierra alcanza su máxima inclinación axial hacia el Sol. Una explicación científica que se puede traducir como que la llegada del día con más horas de luz solar tiene como consecuencia que vivamos la noche más corta de todo el año. 

El origen de la palabra “solsticio”, como es habitual, hay que buscarla en el latín, concretamente en la palabra solstitium, que significa “el sol se detiene”. Un efecto que tiene lugar entre el 20 y 21 de junio en la Hemisferio Norte, y entre el 21 y el 22 de diciembre en el Hemisferio Sur.

El resultado es que, fuera del fenómeno científico en sí, el solsticio de verano viene ligado a la simbología del triunfo de la luz frente a la oscuridad, lo que trae vida y energía renovada. Una simbología que ha perdurado a lo largo de la historia entre las diferentes culturas. Y que en el calendario agrícola determina el momento en que crecen y florecen los cultivos, y llega el momento de la cosecha.

Y, evidentemente, un momento de tanta plenitud y conexión con la naturaleza solo puede ir acompañado de celebraciones y rituales purificadores, en los que el agua y el fuego juegan un importante papel.

Dos palabras con aroma a solsticio de verano

Aunque las dos palabras de las que os hablaré a continuación no son exclusivas del solsticio de verano, si que es habitual que se asocien con las celebraciones que se llevan a cabo esa noche. Especialmente en el arco Mediterráneo occidental.

Una es la palabra catalana “revetlla”. Una palabra derivada de la latina vigilare, que significa “permanecer despierto y en guardia”. Aunque inicialmente evolucionó hacia “vetlla” (que se usa para referirse a una vigilia religiosa o a la acción de cuidar a un enfermo o acompañar a un difunto), añadiéndole el prefijo re- se intensificó la “acción de pasar la noche sin dormir”, derivando en el significado que representa de permanecer despierto la víspera de una festividad a modo de fiesta nocturna, en la que no puede faltar música, baile y gastronomía

La otra, es la palabra castellana “verbena”, que tiene el mismo significado que “revetlla” y que también procede del latín, pero con un origen etimológico diferente. En este caso, “verbena” procede de la palabra verbēna o verber, que hace referencia a un tipo de planta que los antiguos sacerdotes solían usar en sus rituales, dado que creían que tenía propiedades purificadoras, y que estaba considerada como una planta sagrada. Algo que nos enlaza directamente con la tradición de recolectar hierbas aromáticas coincidiendo con la víspera de las celebraciones del solsticio de verano, dado que es un momento en el que, se dice, magnifican la potencia de sus efectos mágicos y sanadores.

Celebraciones del solsticio de verano en el hemisferio norte

Aunque seguro que me dejo algunos en el tintero, he hecho una breve selección de lugares en los que existe una fuerte tradición de celebrar la llegada del verano. En la lista he incluido a los países escandinavos, a los países eslavos y, por supuesto, a diferentes territorios del Mediterráneo occidental, entre los que incluyo mi tierra: Catalunya. Tres grupos de países muy diferentes, pero que guardan en común su tradición por celebrar el solsticio de verano con ritos de purificación (fuego o agua), música, baile y gastronomía.

Las celebraciones en los países escandinavos

Suecia, Finlandia, Dinamarca y Noruega son cuatro países en los que la llegada del solsticio de verano es un momento muy importante del año. Son países en los que la oscuridad y el frío dominan la mayor parte del año, y junio es el mes en el que llegan sus noches blancas, en las que el sol no llega a ponerse en algunas de sus ciudades más septentrionales.

Suecia y Finlandia

El midsommar sueco se celebra el fin de semana más cercano al día 24 de junio, y marca simbólicamente el inicio del verano. Es una fecha idónea para disfrutar de la naturaleza, por lo que las celebraciones se llevan a cabo en espacios abiertos, e incluyen musica, baile, gastronomía típica y muchas flores. Unas flores que tanto se usan para preparar coronas para adornar el cabello, como para decorar el midsommarstång, el poste de madera que es el centro de la fiesta.

En Finlandia celebran el Juhannus, una fiesta que suele tenere fecha móvil, pero que siempre coincide con la llegada de los días más largos y las noches más cortas del año. Dado que Finlandia es un país lleno de lagos, la tradición lleva a los fineses a celebrar dicha fiesta junto a alguno de ellos, a donde acuden a bañarse, a tomar una sauna, a encender hogueras para atraer la buena suerte, en una especie de ceremonia de limpieza y purificación.

Dinamarca y Noruega

Los daneses celebran la festividad de Sankt Hans Aften. Y también lo hacen frente al mar o en espacios naturales, en los que se encienden hogueras, se plantan muñecos con forma de bruja, y se cantan canciones tradicionales. | Para saber más: Sankt Hans Aften, midsummer celebrations.

En Noruega se celebra la fiesta de Sankthans o Jonsok. Una celebración que tiene lugar el 23 de junio, y en las que las grandes hogueras coronadas con una cruz son las protagonistas. Una fiesta en la que el menú gastronómico incluye rømmegrøt, acompañada de spekemat y flatbrød.

El rømmegrøt es una crema espesa, estilo gachas de harina, leche y mantequilla, que se sirve espolvoreada con azúcar y canela. Se consume acompañada de un spekemat, plato de embutidos ahumados o en salazón, entre los que se incluye spekeskinke (jamón curado), fenalår (pierna de cordero curada) y spekepølse (salchicha curada). Y no puede faltar el flatbrød, tradicional pan de centeno noruego sin levadura.

Las celebraciones en el Mediterráneo occidental

En este caso, el solsticio de verano se celebra principalmente en los pueblos situados junto al Mediterráneo, aunque también lo hacen en algunas zonas del norte de la Península Ibérica, con fuerte ascendencia celta.

La nit de Sant Joan, la nit del foc, la nit de les bruixes, la nit del ros… Son algunas de la mil maneras de nombrar esta celebración tradicional, pero que en todas ellas tiene el nexo común del fuego y las hogueras, principalmente frente al mar. Una noche en que la fiesta, además del fuego de las hogueras, se ha ido consolidando con la costumbre de lanzar petardos y fuegos artificiales, cuando ya ha llegado la noche. 

Sant Joan en Catalunya, Alicante y Menorca

En Catalunya es una noche de revetlles populars, en las que no puede faltar la típica coca de brioche con frutas y crema, o la coca de llardons, así como cava para brindar, música para bailar y pirotecnia para celebrar.

La ciudad de Alicante celebra sus populares Fogueres de Sant Joan, fiestas oficiales de la ciudad, declaradas Bien de Interés Cultural Inmaterial. Y en la Isla de Menorca, concretamente en Ciutadella, les Festes de Sant Joan, declaradas de interés histórico y cultural.

Noite de San Xoán o Noite Meiga

Y en Terra de Meigas, es decir Galiza, es noche de hogueras purificadoras. Mientras que en Asturias se celebran les fiestes de prau.

Con relación a la típica coca de Sant Joan que consumimos en Catalunya durante la revetlla no se trata solo de un dulce, sino de todo un símbolo gastronómico de una de las noches más importantes de la cultura popular catalana. Según los folkloristas, la coca está relacionada directamente con antiguos rituales solares del solsticio de verano, por lo que comerla es una manera de celebrar la llegada de la luz, de la abundancia y de la fertilidad. Y su forma actual, según los entendidos, tiene que ser el doble de larga que de ancha, para poder representar perfectamente la imagen astronómica del día y la noche que se produce en el solsticio de verano.

Y en este grupo de celebraciones, también hay que incluir las celebraciones que tienen lugar en Oporto (Portugal) con la llegada del solsticio de verano, en las que se encienden las Fogueiras de São João, donde existe la costumbre de saltarlas y alrededor de las cuales se reúnen familiares y amigos para cenar y divertirse. Una cena que suele incluir sopa verde y sardinas asadas en el menú, y que va acompañada de amistosos golpes entre amigos con martelinhos.

Las celebraciones en los países eslavos

En Rusia, Bielorrusia, Ucraína, Polonia, Rumanía y Moldavia, aunque adaptado al calendario juliano (por lo que suele caer a principios de julio) pero manteniendo su vinculo tradicional con el calendario solar, se celebra la Noche de Iván Kupala, una festividad asociada a la llegada del solsticio de verano que, a pesar de tener un origen pagano, se adaptó al cristianismo y a las tradiciones eslavas. De hecho, el nombre de la fiesta está formado por la palabra Иван (Iván, nombre eslavo para Juan Baustista) y Купала (Kupala), que significa baño y hace referencia al acto que hacía San Juan de sumergir en el agua a las personas para su bautismo.

Tanto el concepto de la fiesta como los ritos que se celebran no distan demasiado de la esencia de todos los otros que he comentado anteriormente, y que también giran entorno al agua y al fuego como elementos purificadores, con la voluntad de quemar todo lo malo y atraer la buena suerte. Esa noche se encienden hogueras y se salta por encima el fuego como símbolo de purificación, van a nadar y a lanzar coronas de flores al agua, confeccionadas con hierbas y plantas recién recogidas, a las que la luna del solsticio de verano les ha otorgado un poder curativo especial.

Vestidos folklóricos moldavos

Celebraciones en lugares del hemisferio norte próximos al círculo polar

En Islandia y en Fairbanks (Alaska), gracias a su latitud, la llegada del solsticio de verano coincide con sus 24 horas diarias de luz natural, en las que el sol apenas desaparece del horizonte. Es el momento del año en que da comienzo la temporada más activa y luminosa. Por ello, en ambos lugares aprovechan ese fenómeno natural para disfrutar de la naturaleza, asistiendo a conciertos de música en vivo y realizando actividades culturales variadas. 

La arqueología y el solsticio de verano

El solsticio de verano marca el día más largo del año y la máxima declinación del sol, por lo que ello es sinónimo de espectáculos arqueoastronómicos. Algunas de las civilizaciones antiguas (agricultores neolíticos, mayas o egipcios…), tenían claro lo que ocurría en ese momento el año, por lo que nos dejaron construcciones diseñadas con tal precisión en la combinación de arqueología y astronomía que, año tras año, la luz solar del solsticio de verano continua provocando llamativos espectáculos visuales en dichos monumentos..

Uno de esos espectáculos tiene lugar en las ruinas de Stonehenge (Reino Unido). Al Alba, cuando empieza a salir el sol por el noreste, los primeros rayos se alinean a través del eje central del crómlech, marcando la llegada del solsticio de verano.

Otro de esos fenómenos visuales se produce en la pirámide de Kukulkán en Chichén Itzá (México). Al amanecer del solsticio de verano, durante un periodo de un cuarto de hora, los rayos del sol iluminan la cara norte y este de la pirámide, mientras que la cara sur y oeste permanecen completamente a la sombra. Según la mitología, es la manera on la que el Kin, el dios solar de los mayas, manifestaba su fuerza en el día más largo del año.

Y el tercero ocurre en el templo de Karnak en Luxor (Egipto). Allí, el eje del templo de Amón, que está alineado con la salida del sol, recibe los primeros rayos del sol que penetran hasta el santuario interior, iluminando algunos puntos concretos de manera sorprendente.

Rituales y creencias tradicionales del solsticio de verano

Desde antiguo la noche del solsticio de verano se ha concebido como la noche más mágica y poderosa del año. Es una noche ideal para conseguir que las energías trabajen a nuestro favor. Ya sea en el campo el amor, en el de la prosperidad y la abundancia o en el de la paz. Una noche que emana energía para el cambio y la renovación. Una noche en la que puedes dejar atrás lo que no deseas y atraer aquello que quieres alcanzar. De ahí que la cultura popular haya creado un largo listado de rituales para realizar durante esa noche, en los que el fuego y el agua son los dos principales elementos para llevarlos a cabo.

El fuego purificador de la hoguera… o de una vela

Uno de los rituales funciona de la siguiente manera: a falta de hoguera, enciende una vela. Coge dos papeles blancos y rómpeles los bordes. En uno escribe la lista de cosas que quieras erradicar de tu vida. En el otro, la lista de deseos. Llegadas las 00h del nuevo día, quema la primera lista en el fuego de la vela, tras decir: “ Yo (tu nombre) quiero erradicar de mi vida (leer la lista)”. Deja que la vela se consuma por completo. Y guarda la otra lista cubierta con hojas de laurel en una caja, que debes guardar hasta la noche del siguiente solsticio de verano, en la que podrás recuperarla, y comprobar cómo se han cumplido.  

Hoguera de Sant Joan en Sant Cugat del Vallès

Ritual del agua de San Juan

Otro ritual gira en torno al agua de San Juan, un agua que según la tradición sirve para atraer protección, oportunidades y buena suerte. Además, según el resultado esperado, el agua que prepares debe ir aderezada con diferentes hierbas aromáticas o flores: romero para la protección y la limpieza; pétalos de rosa para el amor; lavanda, para conseguir paz y calma; hierbabuena para atraer energía positiva; hinojo para la prosperidad… 

Prepara un cuenco con agua, lávate las manos en ella, manteniendo los ojos cerrados para visualizar los deseos que queremos que se hagan realidad. Deja el agua en reposo toda la noche a la luz de la luna, para que absorba toda la energía especial de esa noche. Al día siguiente, lávate cara y manos, dejándolas secar al aire… ¡Ah! Y no debes mirarte en un espejo hasta que se hayan secado por completo… ¡Hecho está!

Hierbas aromáticas, mágicas y curativas

Siguiendo con los mitos relacionados con el solsticio de verano, existe la creencia que esa noche las hierbas aromáticas silvestres multiplican sus propiedades curativas y protectoras. Por eso, se dice, que es una noche en la que las brujas salen de sus escondites a recolectarlas

Lo cierto es que la mitología popular nos habla de una noche corta, pero intensa y propicia para realizar hechizos. Y la llegada del verano trae la fuerza necesaria para que las plantas crezcan con mayor vigor, haciendolas mucho más curativas. De ahí que las hierbas aromáticas y medicinales también cumplan su papel en esta celebración.

Según la tradición, con la llegada del solsticio de verano las hierbas aromáticas aumentan sus propiedades curativas

¿Y cuales son las hierbas tradicionales que se deben recoger durante la noche del solsticio de verano?

Según los entendidos, son siete tipos de hierbas aromáticas: hierba de San Juan (pericó) (la flor por excelencia de esa fecha), romero (romaní), lavanda (espígol), salvia, verbena, ruda y artemisa. Y, por supuesto, no olvidar recolectar también tomillo (farigola), hinojo (fonoll) e hierba luísa (herba lluïsa), tres plantas aromáticas de temporada, propias de la zona mediterránea.

Otros artículos del blog relacionados con el solsticio de verano

Y como he dicho al principio, a todo este nuevo listado de mitos, leyendas, hechos y creencias populares sobre el solsticio de verano, os enlazo otros tres antiguos artículos del blog que giran en torno al tema que nos ocupa.

La noche más larga del año: fuego, música y verbena

“Aunque el 21 de junio es el día en que el sol alcanza la máxima separación boreal astronómicamente hablando, es el día 24 en el que se celebra la llegada del verano por ser el día más largo del año, el que tiene más horas de sol. El día que abre la puerta a que empiecen a reducirse los días. En consecuencia, también tiene la noche más corta. Una tradición ancestral rodeada de misterio y fantasía.”… | Leer más.

La Baquiol de Biosca

Teresa Guàrdia era una mujer humilde y de pocos recursos, vecina de Biosca, que ayudaba a las mujeres parturientas a traer a sus hijos al mundo… “Por los años 1800 había en Biosca una comadrona llamada la Baquiol, mujer anciana, pobre, fea y un poco de mal genio, circunstancias poco favorables a ella. El vulgo ignorante y malicioso la llamaba bruja. Ella recibía muy mal este apodo y se incomodaba… (Seguir leyendo la transcripción de la historia: Es deia Teresa). | Leer más.

“Coca de llardons”, también para la verbena de Sant Joan

La coca de llardons es una coca dulce, típica del Pirineu català y de l’Empordà. Es un ejemplo de cocina tradicional de aprovechamiento, según estudiosos de la gastronomía. Por un lado, porque se originó al usar la masa de pan que no se hinchaba y quedaba plana. Por el otro, porque una forma de usar els llardons (chicharrones), subproducto de la manteca de cero, que se generaba al fundir el tocino. | Leer más.

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