En el mes de julio de hace ahora catorce años, cuando el blog empezaba a dar sus primeros pasos, llegó a mis manos un suplemento de los que solía publicar en formato papel el diario La Vanguardia, cuya portada me sorprendió gratamente, y me llevó a investigar y publicar este post, que hoy recupero. El artículo de la portada llevaba el título de “Passatges de Barcelona” (Pasajes de Barcelona), y en el interior habían publicado el reportaje “Camins amagats” (Caminos escondidos).
Y ¿por qué ese interés por el tema de ese reportaje? Porque hace un tiempo empecé a recorrer algunos de esos pasajes de Barcelona, especialmente los que hay en barrios como la Ribera, el Gòtic y el Raval, y me propuse seguir profundizando en ello. Barcelona está llena de pasajes (abiertos o enrejados) que le dan ese encanto que, el artículo de Anna Tomàs, define como “un tesoro que espera ser encontrado”.
De todos los pasajes de Barcelona que aparecen en el artículo me quedo especialmente con dos de ellos. ¿Y la razón? Los recuerdos de adolescencia que me evocan, debido a su proximidad geográfica al Col·legi Lestonnac que hay en la confluencia del carrer Aragó con el carrer de Pau Claris. En donde cursé mi educación secundaria durante cinco años… Allá por el pleistoceno.
Pasajes de l’Eixample
Passatge de Méndez Vigo
El primero de los pasajes de Barcelona que quiero incluir en el listado es el Passatge de Méndez Vigo, que podemos incluir en la lista de “calles enrejadas”. Se inauguró en 1868, tal y como se puede leer en la verja de acceso. Y debido a la presencia en su interior de la Casa degli italiani, también se conoce como “el pasaje de los italianos”.
Como la mayoría de pasajes de Barcelona, el de Méndez Vigo está lleno de pequeños jardines que franquean la entrada a las diferentes casas que hay a lo largo del mismo. Y uno de los elementos naturales más destacables de esas zonas ajardinadas es el árbol pimentero que hay en uno de los jardines, que se caracteriza por su antigüedad y su gran altura.
Según el nomenclátor de Barcelona, Santiago Méndez Vigo fue un militar ovetense, nacido en 1790, que gobernó Puerto Rico entre los años 1841 y 1844.
Passatge de Permanyer
El segundo pasaje es el Passatge de Permanyer. Tiene el honor de ser el primer pasaje que se construyó en l’Eixample de Barcelona. Y destaca por las casitas de una planta que rompen con los edificios característicos de la zona, de unos seis pisos de altura.
En algunas de las fachadas de las casas llaman la atención elementos decorativos de aspecto árabe que, lo más seguro, se deban al interés de los burgueses novecentistas de Barcelona por lo oriental y exótico.
El pasaje lleva el nombre de Francesc Permanyer i Tuyet, un barcelonés nacido en 1817 y que, entre otras muchas ocupaciones políticas, fue alcalde de la ciudad en 1856 y miembro de la Reial Acadèmia de las Bones Lletres.
El Passatge de Permanyer en el nomenclator de Barcelona.
Tanto el Passatge de Méndez Vigo, como el Passatge de Permanyer guardan en común que todavía conservan el adoquinado típico de las antiguas calles de Barcelona, que ya se puede dar prácticamente por extinguido.
Más pasajes de l’Eixample
Sin abandonar l’Eixample, no quiero dejar de mencionar las dos islas de casas que se extienden entre el carrer Aragó, el carrer de Roger de Llúria, el carrr València y el carrer Girona, por el entramado de pasajes que guardan y que enmarcan la parroquia y el mercat de la Concepció, respectivamente.
Dicho entramado incluye: el Passatge del Rector Oliveras (paralelo a Basílica de la Puríssima Concepció), los dos pasajes que delimitan el mercado municipal, concretament el Passatge de les Escoles y el Passatge del Mercat, así como el Passatge de Pla, que “corta” el mercado transversalmente en dos.
Passatge del Rector Oliveras
El primero de los cuatro pasajes de Barcelona que he mencionado, dedicado a Jaume Oliveras i Prats, quien fue uno de los rectores de la Parroquia de la Puríssima Concepció, nos lleva hasta unos jardines que también llevan el nombre del mismo rector. Unos jardines que son un remanso de paz frente al ruido general del tráfico que circula por las calles del entorno que los rodea.
El Passatge del Rector Oliveras en el Nomenclátor de Barcelona.
Passatge de les Escoles, Passatge del Mercat i Passatge de Pla
El Passatge de les Escoles (que tiene poco o ningún encanto) y el Passatge del Mercat (con mucho más encanto) delimitan a derecha e izquierda el Mercat de la Concepció, y cuyo trazado sigue paralelamente desde el carrer Aragó hasta el carrer València.
A medio trazado, ambos pasajes se cruzan con el Passatge de Pla, que se construyó entre los años 1877 y 1893, y que lleva el nombre de Joan Pla i Moreu, quien era el propietario de los terrenos sobre los que se trazaron.
Passatge de la Concepció
Camino de l’Eixample Esquerra hay otro pasaje emblemático de esa zona de Barcelona. Se trata del Passatge de la Concepció, o mejor dicho el Pasage de la Concepción como todavía se puede leer en la reja de acceso.
Es un pasaje que conecta el Passeig de Gràcia con la Rambla de Catalunya, y que desde siempre me ha llamado poderosamente la atención porqué “se llama como yo”: Concepción. Los entendidos lo califican de pasaje “fetiche” de la gastronomía de Barcelona. Algo que se supone se debe al destacado número de restaurantes que concentra a lo largo de su corto recorrido.
Dos de los lugares con más historia del pasaje son el Tragaluz y Santa Eulàlia. El emblemático restaurante Tragaluz es muy popular por la cubierta de cristal que lo corona y que le da nombre, y fue el primer restaurante que abrió el prestigioso Grupo Tragaluz, que además adoptó su nombre.
Santa Eulàlia es una de las tiendas de moda más emblemáticas de Barcelona desde mediados del siglo XIX y que, aunque en la actualidad se ha especializado en moda multimarca de lujo prêt-à-porter, fue uno de los referentes de la alta costura en Barcelona durante el siglo XX, así como de sastrería a medida. Una actividad, ésta última, que aún sigue desarrollando.
El nombre de este pasaje es una excepción de la regla que sigue la mayoría del resto de pasajes. Entre nombres de celebridades, propietarios y topónimos, aparece un nombre que hace referencia a la doctrina católica que indica que la Virgen Maria fue preservada del pecado original en el momento de su concepción. ¿Curioso no?



El Passatge de la Concepció al Nomenclátor de Barcelona.
Algunos pasajes de Sarrià-Sant Gervasi
Pero en Barcelona, los pasajes no son patrimonio exclusivo de l’Eixample y del casco antiguo de Barcelona. Ello me lleva a invitaros a que me acompañéis a visitar otros cuatro que se encuentran algo apartados del centro de la ciudad. Dos de esos pasajes están en la zona de Sant Gervasi, y los otros dos en la zona de Sarrià.
Para acercarnos hacia allí desde Passeig de Gràcia se puede tomar el Bus o los FGC. Evidentemente también puedes usar el servicio de Bicing, pero recuerda que “Barcelona fa pujada”.
Passatge de Mulet
A la altura de Riera de Cassoles, justo enfrente del inicio del carrer de les Carolines, en donde está la Casa Vicens de Antoni Gaudí, está el primer pasaje que os propongo visitar. Se trata del Passatge de Mulet, dedicado al profesor de pintura menorquín que fue propietario de ese lugar a mediados del siglo XIX. Un pasaje poco concurrido que llama la atención por la tranquilidad que transmite.
Passatge de Mulet en el Nomenclátor de Barcelona.
Passatge de Güell
El siguiente pasaje es algo difícil de contemplar por la privacidad que lo envuelve, y no lo hubiese incluido en mi ruta si no fuese por el nombre tan emblemático que tiene: Passatge de Güell.
Está situado muy próximo a la plaça de la Bonanova, y en su interior esconde un conjunto de magníficas casas de estilo inglés con jardín privado, pero difíciles de poder contemplar desde la reja exterior, debido a la gran privacidad que le otorga la selva de árboles y plantas que las protegen de miradas indiscretas.

Como se puede deducir, el lugar está dedicado al apellido de una de las familias barcelonesas más ricas y poderosas de los siglos XIX y XX, al frente de la cual estaba el que suelen decir que sería uno de los hombres más ricos del mundo de vivir hoy en día: Eusebi Güell i Bacigalupi.
El Passatge de Güell en el Nomenclátor de Barcelona.
Passatge de Fontanelles
El paseo a la “caza de pasajes” se puede seguir a pie por el passeig de la Bonanova, con rumbo hacía el corazón del antiguo pueblo de Sarrià. A la altura del carrer Anglí hay que torcer hacia la izquierda y, en la siguiente travesía, se llega al Passatge de Fontanelles. Otro nuevo remanso de paz junto al ruido del tráfico que circula por la zona. Es un pasaje peatonal abierto a los transeúntes, por lo que no hay problema en poder cruzarlo tranquilamente dirección Vía Augusta.
El pasaje lleva el nombre de Francesc Xavier Fontanellas i Calaf, primer marqués de Casa Fontanellas y propietario de los terrenos.
El passatge Fontanelles en el Nomenclátor de Barcelona.
Aventuras y desventuras de la familia Fontanellas y del “calavera” de su hijo Claudio
Francesc de Fontanellas i Calaf, natural de Capellades, fue un importante comerciante de productos coloniales que, después de vivir un tiempo en Vilanova i la Geltrú, se estableció en Barcelona en 1822, convirtiéndose en proveedor del ejército y consejero del Banco de San Fernando (embrión del Banco de España). Por sus servicios al estado, en 1849 la reina Isabel II le concedió el título nobiliario de marqués de Casa Fontanellas.
Casado con Eulàlia Sala tuvo cuatro hijos: Lamberto, Joaquina, Eulàlia y Claudio, devenires del cual pondrían a la familia Fontanellas en el foco mediático de la época.
Claudio Fontanellas se fue a hacer las américas…
Según explican en Sarrià, Claudio era todo menos una persona formal y seria, es decir, lo que se suele calificar como “un calavera”. En septiembre de 1845 decidió irse de casa y embarcarse hacia América. Al cabo de un tiempo, la familia recibió aviso de que lo habían secuestrado y que pedían un rescate por su liberación. La familia, sin hacer excesivo caso, dio parte a las autoridades y no hizo el mínimo gesto por pagar la suma que le requerían para liberar a Claudio.
En 1851, tras la muerte del marqués, su primogénito se convirtió en el heredero universal, pero su padre dejó escrito que se guardase una parte de la herencia para cuando regresase Claudio de hacer las américas, dejando una pequeña esperanza a que todavía seguía con vida. Diez años más tarde, llegó un cable informando de la inminente llegada de Claudio Fontanellas, que estaba viajando en barco hacia Barcelona.
El desenlace
Tras su llegada y recibimiento en el puerto, lo llevaron a la casa familiar donde le esperaban familiares y amigos, aunque al poco tiempo de su regreso empezó a correr la sospecha de que se trataba de un impostor. El juez dictaminó su entrada en prisión, y a lo largo de un año y medio todo fueron contradicciones sobre su verdadera identidad. Mientras que unos la avalaban, otros afirmaban que era un suplantador. La cuestión es que finalmente se sentenció en su contra y se le acusó de impostor, y por lo que acabó condenado a pagar una multa y todos los gastos judiciales ocasionados.
Passatge de Mallofré
Y para finalizar, la ruta de hoy me lleva a atravesar la Vía Augusta y, a través del carrer de Salvador Mundi, llegarme hasta el carrer Major de Sarrià. Allí tuerzo nuevamente a la izquierda, donde mi paseo me llevará hasta el último destino del recorrido. Concretamente se trata del Passatge de Mallofré, un encantador pasaje construido sobre un antiguo garaje de coches de una compañía de transportes, y ubicado en unos terrenos propiedad de Josep Mallofré i Trius, quien le prestó su nombre.
Tal y como he dicho, es el que tienen el mayor encanto de todos los que he visitado en la lista de hoy. Vale mucho la pena recorrerlo en toda su extensión de manera tranquila y observadora, con la finalidad de disfrutarlo y crearos una opinión sobre sí es cierta o no mi anterior afirmación.
El Passatge de Mallofré al Nomenclátor de Barcelona.
Por ahora, fin de la ruta… aunque algún día habrá más
Y hasta aquí mi propuesta de recorrido, algo rápido pero a la vez variado, por diferentes lugares de Barcelona. En esta ocasión con el objetivo único de demostrar que Barcelona está llena de pasajes y pequeños rincones algo escondidos que vale la pena ir descubriendo y disfrutando a pequeños sorbos.
Nota: Artículo revisado y actualizado. Publicado inicialmente el 11 de agosto de 2012.
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