Inicio BARCELONA Miscelánea MEMORIAS DE UN K-DRAMA (K-드라마의 추억)

MEMORIAS DE UN K-DRAMA (K-드라마의 추억)

Convertirse en una fan absoluta de los K-dramas es algo que suele ocurrir sin apenas enterarte. Empiezas con uno, así como curiosidad, y a la que te descuidas ya llevas una larga lista de miniseries vistas. Y tu algoritmo solo hace que enviarte mil y una nuevas sugerencias. De hecho te va a atrapar en todo aquello que huela y suene a cultura coreana.


¿Qué es un drama coreano, más popularmente conocido como k-drama? Si todavía no has entrado en ese mundo, tienes que saber que son series dramáticas, producidas en Corea del Sur, y rodadas en idioma coreano. Y que, desde su incorporación a las plataformas de streaming y su difusión a través de las redes sociales, se han convertido en todo un fenómeno a nivel mundial. A la par del boom que supuso el k-pop.

En mi caso, que prácticamente no había oído hablar de los K-dramas no hace demasiado tiempo atrás, ya me incluyo en uno más de los que hemos caído en sus redes. Y, por cierto, a medida que vas viendo K-dramas, tu lista de pendientes es cada vez más larga.

Lo cierto de todo es que, si algo vas a experimentar, es ver cómo crece tu interés por ese país y su cultura. Querrás conocer quienes son esos actores y actrices (prácticamente desconocidos para ti hasta ese momento). Volverás a creer en los cuentos de hadas, aunque el estilo de los protagonistas poco tengan que ver con el de los que hasta ahora nos había mostrado la cultura occidental.

Lo más probable es que viajar a Corea (del Sur y del Norte) se convierta en una prioridad. Y, por supuesto, degustar gastronomía coreana será uno de tus imperdibles, aunque nunca haya sido demasiado fan de los platos asiáticos.

Del Seul de King the Land hasta Barcelona

Pues bien, empezando por el principio, mi estreno en el mundo de los K-dramas fue a través de la miniserie King the Land (킹더랜드). Un verdadero cuento de hadas que, como explican, es improbable que pueda llegar a ocurrir en la realidad, dado que la jerarquía coreana entre clases sociales es tan estricta que es difícil que ningún “heredero multimillonario” pueda acabar casado con una simple empleada de su empresa familiar.

La cuestión es que en esa serie descubrí o dos de los “idols” coreanos más populares: Im Yoon-ah y Lee Jun-ho. Y el interés por saber más sobre ellos, me llevó a descubrir que Lee Jun-ho había visitado recientemente Barcelona, durante uno de sus compromisos publicitarios. Algo que me despertó la chispa de poner la primera piedra en la preparación del post que hoy presento en el blog.


El mundo de los K-dramas ha hecho que el ideal de belleza (masculina en este caso) que hasta ahora había en Occidente, y que tenía como eje central actores como Robert Redford, Hugh Grant, Colin Firth o Rufus Sewell, se haya empezado a ver sustituido por actores con una imagen más exótica y juvenil, tales como Lee Jun-ho, Hyun Bin, Na In-woo o Ahn Hyo-seop. 

La visita de Lee Jun-ho a la provincia de Barcelona

Como complemento al anterior video, he querido hacer una breve ruta por algunos de los lugares que aparecen, que seguro a algún fan le pueden interesar conocer.

La ruta nos lleva hasta el Espai Corberó de Esplugues de Llobregat, un lugar que por su singularidad arquitectónica se ha convertido en un escenario ideal para la filmación de películas y anuncios. Aquí os enlazo a una magnífica colección de imágenes de ese lugar, publicadas en instagram.

La siguiente parada es Montjuic, concretamente en els Jardins de Mossèn Costa i Llobera, desde donde se pueden disfrutan de unas magníficas panorámicas sobre el puerto de Barcelona. Una visita que va seguida de una comida que, aunque no se indica el lugar, apuesto a que es en la Terraza Martínez. El aspecto tropical que se aprecia en la decoración del local es una de las características de ese restaurante.

Y acaba la primera jornada, con la celebración de un evento publicitario en el Seminari Conciliar de Barcelona. Un lugar emblemático del centro de Barcelona, cuya biblioteca pude visitar hace un tiempo, y que desconocía ofrecía el alquiler de espacios para la organización de eventos.

Para finalizar, la segunda jornada del viaje nos lleva hasta el Penedés, concretamente a las bodegas Albet i Noya de Sant Pau de l’Ordal. Un lugar en donde vivir una experiencia enoturística con productos Km 0, tal y como se puede ver en el video.

Y llegamos con otro K-drama al core del post

Mi paso por el mundo de los K-dramas siguió por la miniserie Crash Landing on You (사랑의 불시착), que sin conocer previamente el argumento, me llamó la atención ver cómo nos mostraban a los coreanos del Norte desde el Sur, y a través de un K-drama.

Como ocurrió con King the Land, la serie me descubrió o otros dos famosos actores del país asiático. En este caso Son Ye-jin y Kim Tae-pyung (de nombre artístico Hyun Bin), quienes protagonizan un idilio amoroso en la miniserie, que acabó traspasando la pantalla y se acabó convirtiendo en una de las noticias más populares de la crónica rosa de Corea del Sur, en el año 2022.

Pero, más allá de cotilleos, buscando información sobre las producciones anteriores en las que habían participados ambos actores, me acabó llamando poderosamente la atención el título de uno de los trabajos de Hyun para la televisión. Se trata de Memories of the Alhambra (알함브라 궁전의 추억) que, tras mirarla, me dio motivos suficientes para incluirla a modo de segunda parte de este post.

La etiqueta y la cultura coreana | Lo más enriquecedor de los K-dramas, para los que sentimos un interés especial por la cultura coreana, es el hecho de que nos muestran muchos aspectos relacionados con la etiqueta y el protocolo de ese país, tanto a nivel social, como empresarial. Si te fijas, verás el hábito de las reverencias, la importancia que tuvo en su momento el uso de las tarjetas de presentación y la manera de entregarlas y recibirlas, el uso de las dos manos en señal de respecto para recibir un objeto, no servirte nunca la bebida a ti mismo, sino que alguien te la sirva, el respecto por las personas de mayor edad o mayor rango social… Y, por supuesto, la manera de celebrar eventos sociales importantes, tales como una boda o un funeral, que suelen aparecer de manera habitual en el guión de muchas de las miniseries.

En Granada, aunque no lo parezca

El guión de la serie de Memories of the Alhambra gira en torno al mundo de los videojuegos y de la realidad virtual. Y aunque no sea un tema que me apasione demasiado, que la acción se desarrolle en la Alhambra y en la ciudad de Granada ya fue suficiente motivación para levantar mi interés. Lo que no sabía era lo que me encontraría al empezar a verla…

A pesar de haber leído algunos artículos periodísticos en los que quedaba claro que la emisión de la serie fue un revulsivo para que el turismo coreano se interesase por conocer la ciudad andaluza, resulta que la mayor parte de las escenas fueron rodadas entre Barcelona y Girona, haciendo pasar algunos de los lugares elegidos de esas dos ciudades catalanas por rincones de la ciudad andaluza. Incluso hay escenas en las que aparecen lugares de la capital de Eslovenia, Ljubljana.

Un paseo por algunas localizaciones de Memories of the Alhambra

Aunque en esta ocasión no he podido ir hasta Granada para tomar alguna imagen para el post, he tirado de fototeca para empezar el recorrido por el Patio de los Leones, y he elegido una fotografía que tomé en un antiguo viaje a esa ciudad. Asimismo, incluyo una antigua fotografía que tomé del Puente de los Zapateros (Cevljarski Most), cuando visité la capital eslovena, ya que creo haberlo identificado en una de esas escenas que mezclan localizaciones en un misma acción.

De Barcelona a Granada, pero pasando por Gavà y Girona

Pero lo que sí que he hecho ha sido ir a visitar algunas localizaciones de Barcelona y Girona que aparecen en la serie, identificadas como plazas y calles de Granada, aunque poco o nada tengan que ver con esa ciudad.

La ruta la he empezado en la estació de França de Barcelona (rotulada como Barcelona-Sants). Estación en donde se inicia la trama, y de la que parte el tren que lleva al protagonista hasta Granada, aunque de mentirijillas, ya que a partir de ese momento va a ser más habitual toparnos con los protagonistas paseándose por algunos lugares de Girona, como el Barri Vell) o por l’Eixample de Barcelona. Incluso dejándose ver en la estación de cercanías de Gavá (Barcelona), emulando la Estación Central de Granada, a donde llegan los trenes de largo recorrido desde Barcelona.

Una mezcla de localizaciones que, para los que somos conscientes de los lugares que salen reflejados, nos supone difícil comprender la mezcla que se ha hecho en el montaje, y el porqué. ¿Simple desconocimiento? ¿O ningún interés por evitar la evidencia?

La verdad es que ha sido una de las series en las que la mezcla de lugares más me han llamado la atención, y que me han llevado a estar más pendiente de descubrir en dónde estaban rodando, de qué estaba pasando en el desarrollo del guión.

De Barcelona, tras hacer un paseo visual por algunos lugares que nos muestran al inicio del primer capítulo, me voy hacia Girona. De hecho allí es donde más localizaciones se pueden identificar en el desarrollo de los primeros capítulos.

K-dramas

El Barri Vell de Girona es la clave

Empiezo el recorrido frente al número 3 del carrer Nou del Teatre. Justo en ese edificio se supone está situada la Pensión Bonita, que regenta la protagonista, frente a la que se pueden ver a los actores en diferentes escenas.

A través de esa calle llegó hasta el Pont de Pedra, otro de los lugares que aparece en diferentes secuencias de los primeros capítulos.

Cruzando el Riu Onyar, me voy hacia el carrer de les Hortes, que veremos recorrer a Jung Hee-joo, dirigiéndose hacia el Pont de les Peixeteries Velles, que cruzará en un par de ocasiones, a lo largo de los primeros capítulos de la serie.

A través de ese emblemático puente de Girona, regreso hacia la Rambla de la Llibertat, lugar que se puede ver en la serie en más de una ocasión.

Acabo este rápido recorrido por el Barri Vell de Girona en el carrer de les Ballesteries, algo separado del resto de localizaciones, ya que allí es donde está el Bar-restaurant La Terra, en donde Yoo Jin-woo da sus primeros pasos para introducirse en una realidad virtual que acabará mezclando ficción y objetividad.

De regreso a Barcelona

Y de regreso a Barcelona, me voy hacia el Eixample. Concretamente al chaflán entre Enric Granados y Córcega, en donde está la Casa Enric Llorens Grau, que también aparece en la serie como uno de los lugares en donde se hospedan los protagonistas en… Granada.

Y aquí dejo mi particular búsqueda de localizaciones de una miniserie en la que la ciudad de Granada, creo que puedo afirmar, que es una invitada de honor, pero no la anfitriona.


Otra serie que también ha elegido Barcelona y Girona como plató es “Leyenda del Mar Azul”. Un k-drama histórico, basado en una leyenda de la era Joseon. Como todavía no la he visto, me limito a citarla en el post, pendiente de poder incluirla en una futura ampliación de este post, con nuevas localizaciones.

Un poco de historia sobre los k-dramas

Aunque el verdadero boom de los K-dramas ocurrió a finales de los años 90 e inicios de los 2000, coincidiendo también con la popularización del K-pop, ya tenían una larga carrera a sus espaldas.

Según consta, la primera serie de este tipo de género se emitió en 1962. Una serie de carácter histórico sobre la era Goryeo, llamada Gukto Manri (국토 만리). La emisión a través de la televisión no tuvo grandes audiencias, pero es que en aquella época los aparatos de televisión todavía no se habían extendido de manera generalizada por Corea del Sur.

En los años 80 llegó la televisión a color, y eso permitió que se produjese un cambio en el formato y en la producción, de los K-dramas, además de modernizar los guiones para hacerlos más interesantes para el gran público.

Lo cierto es que el verdadero crecimiento en audiencia se produjo cuando se optó por reorientar los argumentos de las series hacia el público juvenil. Incluyendo bandas sonoras pegadizas, y actores populares. Por supuesto, las plataformas online y la emisión en streaming supuso toda una rampa de despegue a nivel internacional.

El resultado es que actualmente los K-dramas se han convertido en todo un fenómeno mundial, en donde cada vez hay más variación de tramas, cada cual más interesante, y de mayor calidad en la producción y en los detalles.

¿Por qué son tan adictivos los K-dramas?

Si te mueves por las redes sociales que centran su actividad en los K-dramas te explicarán que debes tomar algunas “precauciones” antes de sumergirte en ese mundo. Con una sonrisa en los labios te dirán que te acabarás enamorando de todo un país, que tendrás una necesidad imperiosa de viajar hasta allá, que te interesarás por su gastronomía, que intentarás aprender coreano sin demasiado éxito (dadas las dificultades del idioma)… Y que, incluso, llegará un momento en que encontrarás de lo más elegante hacer una leve inclinación a modo de saludo… Y, por supuesto, te volverás una entusiasta de formar con tus manos mil diferentes formas de dibujar un corazón.

Personalmente no tengo ni idea de qué tipo de “dopamina” llevan estas miniseries, pero la cuestión es que te acabas enganchando. Dicen que la fuerza de sus guiones está en la “manipulación de las emociones”, y que tienen como finalidad captar la atención del público. De ahí su popularidad.

La única realidad es que los K-dramas tienen mil y una temáticas, engloban diferentes géneros, por lo que es prácticamente imposible que no encuentres el que llegue al nicho de mercado del que formas parte: acción, romance, fantasía, historia, terror, intriga.

Son series entretenidas, emocionantes, que te ayudan a olvidar el día a día, y a dejar volar tus sentimientos sin demasiado esfuerzo. Una buena forma para desconectar.

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