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VACACIONES EN SUECIA | ESTOCOLMO, GOTEMBURGO Y MALMÖ

Después de compartir algunas de las curiosidades sobre Suecia que publiqué en el anterior post, vamos con la segunda parte de mis “Vacaciones en Suecia”, en donde os voy a invitar a acompañarme a algunos de esos lugares que seguro te van a interesar conocer si viajas allí. Y, como siempre, os recuerdo que esto no es ninguna guía turística, sino una recopilación de vivencias y descubrimientos que me gusta juntar y compartir a modo de recuerdo.

Puerto de Malmö

Empezamos el recorrido por el norte: Kiruna

Como ya comenté en el post anterior, uno de los lugares de Suecia que hay que visitar es Kiruna, la ciudad sueca más septentrional, situada en plena Laponia sueca. Una ciudad a la que en el idioma sami septentrional le llaman “Girona gielda”, o simplemente “Girona“… ¿A qué os recuerda algún lugar ese nombre? ¡Pues poco tienen en común!

Aunque no es la única localidad de la zona, si que es la ciudad más poblada. Al oeste de Kiruna está la montaña más alta del país (y de toda Laponia), el monte Kebnekaise, y cuenta con más de 6000 lagos, además de siete ríos, de lo que se puede deducir que llegarse hasta allí supone sumergirte en un baño de naturaleza pura. 

Kiruna está situada a una distancia relativamente equidistante de las fronteras de Noruega y Finlandia, por lo que puede ser un lugar desde donde se puede dar el salto a estos otros dos países nórdicos. Y por supuesto, un lugar ideal para poder ver auroras boreales o el sol de medianoche.

Seguimos por la capital: Estocolmo

Y tras esa breve pausa, descubriendo una de las maravillas del norte de Suecia, pongo dirección sur para ir hacia las tres ciudades más populares del país. Eso que los suecos denominan, estadísticamente hablando, como tätort.

Estocolmo (Stockholm), la capital de Suecia, es conocida con el sobrenombre de la Venecia del Norte (o la Venecia escandinava) o la Bella sobre el agua. Su nombre tiene profundas raíces nórdicas, ya que es una combinación de la palabra “stock”, que significa tronco, y de la palabra “holm”, que significa islote. La suma de ambas palabras define a una isla que se fortificó frente al agua que la rodeaba, con la finalidad de poder fundar en ella una ciudad. De ahí que el significado de Stockholm sea “la isla de los troncos”.

Aunque existen evidencias de que ya hubo asentamientos anteriores cerca del lugar en donde hoy en día está Estocolmo, no fue hasta el año 1252 en el que Birger Jarl fundó la ciudad. ¿Y quién era Birger Jarl? Pues era un aristócrata de la Casa de Bjälbo, que fue regente del país y cuyo nombre real era el de Birger Magnusson, que cambiaría porel de Jarl cuando se le concedió dicho título nobiliario. [Nota: en las antiguas lenguas nórdicas el tratamiento nobiliario de Jarl equivalía al de un duque].

Por cierto, si quieres ir a conocer la ciudad más antigua de Suecia, tienes que desplazarte 43 km hacia el norte de Estocolmo, en su área metropolitana, y visitar Sigtuna, una aldea que fundó el rey Erik Segersäll, en el año 980.

Recordando el “Dagen H”

Antes de empezar a relatar mi ruta por Estocolmo, una curiosidad sobre la historia de esa ciudad… Y de todo Suecia.

Para los que no estén al caso, desde que se inventó la automoción la circulación de los coches a motor en Suecia se llevó a cabo por la izquierda (como ocurre en el Reino Unido). Pero en Suecia, lo hacían con la peculiaridad añadida de que la mayoría de los vehículos tenían los volantes en la izquierda. De lo que se puede deducir la consiguiente dificultad que le suponía al conductor controlar los vehículos con los que se cruzaba.

Pues bien, a pesar de esa complejidad, la norma se mantuvo vigente durante 40 años, hasta la segunda mitad de la década de los 60. Fue concretamente el 3 de septiembre de 1967 (a las 5 de la mañana) cuando (a pesar de que los suecos lo habían rechazado en referéndum hasta en diez ocasiones), el gobierno sueco impuso ese drástico cambio para acabar con el problema. Y todos los conductores tuvieron que cambiar el sentido de la circulación automáticamente.

Ese día pasó a la historia como el Dagen H, que se puede traducir por Día H, y que toma la H de la inicial de la palabra sueca höger, que significa derecha. ¿Y qué ocurrió? Pues que Estocolmo vivió uno de los atascos más ridículos y multitudinarios de la historia de Suecia. Un hecho que se recuerda especialmente en la Kungsgaten, una de las calles céntricas de la ciudad, con mucho tráfico, y cuya historia ha quedado ligada al recuerdo de ese acontecimiento.

Para saber más sobre esta historia: El día que Estocolmo dejó de conducir por la izquierda.

¿Qué ver en Estocolmo?

Una visita de un par o tres de días puede ser suficiente para que te puedas llevar una idea aproximada de cómo es la ciudad y poder visitar gran parte de los lugares más populares de Estocolmo.

Sin lugar a dudas, lo que no debes dejar pasar es realizar un paseo por el su casco antiguo. Conocido como Gamla Stan (“Ciudad Vieja”) ocupa completamente la isla Stadsholmen, que es la que está en el centro de Estocolmo. Es realmente el corazón histórico de la ciudad, así como uno de sus lugares más encantadores, en donde se conservan las calles adoquinadas y plazas medievales.

Allí también están las principales iglesias de la ciudad, como la catedral (Storkyrka), la Iglesia Alemana (Tyska kyrban), y la Iglesia de Riddarholmen (Riddarholmskyrkan), en donde está el panteón real de los monarcas suecos, y que se encuentra muy cerca del Palacio Real.

Un paseo por esas calles, perdiéndote incluso por ellas, es una experiencia estocolmensa (¡uff! que mal me suena!) de lo más recomendable.

Estatua de Sankt Göran och draken (San Jorge y el dragón), que es una réplica de una escultura en madera, de época medieval, que se guarda en la catedral

Mi lista de imperdibles en Estocolmo

Por elección personal, a esa lista de imperdibles de Estocolmo incluí una ruta por las estaciones del metro de Estocolmo, cuyo conjunto está considerada la “galería de arte más larga del mundo”, debido a su espectacularidad. Una visita al Museo Vasa (Vasamuseet), que desde pequeña había querido conocer gracias al artículo “Wasa: Orgullo de la Flota Real”, publicado en mi libro “Maravillas del Mundo 2”. Acercarme a visitar la mini estatua de Järnpojke, también conocida como “el chico que mira la luna”. Cruzar el Túnel de Brunkeberg (Brunkebergstunneln). Visitar la Biblioteca Pública de Estocolmo (Stockholms stadsbibliotek), la primera biblioteca pública en usar estanterías abiertas. Y, no perderme la bonita Iglesia de Katarina (Katarina Kyrka), que lleva el nombre de Katarina Karlsdotter Vasa, hermanastra del padre de la reina Cristina de Suecia, y madre del rey que la sucedió.

Evidentemente, en una ruta nunca deben faltar miradores que ofrezan alguna panorámica curiosa sobre la ciudad que se visita. En Estocolmo fui a tres lugares: Skinnarviksberget, Evert Taubes Terrass y Strömkajen.

Y, antes de dejar la capital para seguir de “Vacaciones en Suecia”, un poco de shopping y gastronomía.

Imperdible pasear por Drottninggatan (la calle principal de tiendas y restaurantes). Una visita al Östermalms Food Hall. Un almuerzo en el Restaurant Tradition. Y, por supuesto, disfrutar de una fika al más puro estilo sueco.

En otras palabras, hacer una pausa (o varias) durante los recorridos para tomarse un café acompañado de un bollo de canela, o del pedazo de pastel que más nos apetezca, que además puede ser del pastel temático del día… Una tradición sueca muy vinculada con antiguas costumbres cristianas, sobre la que tengo que seguir investigando un poco más.

Aunque no venga al caso, por si alguna vez te habías preguntado a qué viene eso del síndrome de Estocolmo, aquí te dejo la explicación que nos da la IA: “El síndrome de Estocolmo se llama así por un robo bancario en Estocolmo, Suecia, en 1973. Durante el secuestro de cuatro empleados del banco durante seis días, se desarrolló un vínculo emocional entre los rehenes y sus captores. El criminólogo sueco Nils Bejerot acuñó el término para describir este fenómeno psicológico.”

De ruta por Gotemburgo

Gotemburgo (Göteborg) es la ciudad más importe de la costa oeste de Suecia, y es el mayor puerto comercial y de cruceros. Si la buscas en un mapa, podrás ver que está situada justo en el centro de un triángulo, cuyos vértices están en Estocolmo, Oslo y Copenhague, respectivamente.

Su nombre proviene de combinar la palabra “Gota”, que se refiere al río Göta y al antiguo pueblo del mismo nombre, y “borg”, una palabra que significa “lugar fortificado”. La unión de ambas palabras se interpreta como “la fortaleza del río Göta”.

El nombre de Göteborg ya consta en la carta de privilegio con la que se fundó la ciudad en 1621.

¿Qué ver en Gotemburgo?

Los lugares a visitar en Gotemburgo son muy variados, con el aliciente que no están demasiado alejados unos de otros. Eso sí, la visita a algunos de ellos vendrá determinada por la época del año en que vayas a la ciudad.

Gotemburgo dispone de grandes espacios abiertos y bosques muy próximos, además de mar y lagos. Por ello es evidente que una visita en primavera o verano te puede permitir disfrutar mucho más de algunos de esos lugares, que si lo haces en época invernal. En ese momento del año podrás optar por otros lugares de interés, o de eventos como la ciudad navideña o el parque Liseberg, que abre sus puertas tres veces al año.

El centro de Gotemburgo es el lugar en donde se concentran la mayoría de lugares de interés.

De la Götaplatsen hasta el centro

Puedes empezar por la Götaplatsen, en donde hay una impresionante estatua de Poseidón, además de diferentes edificios destacados como el Palacio de la Música, el Teatro Municipal, el Museo Municipal de Arte y el Hassalblad Center. Desde la parte más elevada de la plaza se puede ver la Kungsportsavenyen en toda su extensión. Un largo bulevar que conecta la parte moderna con el casco antiguo de Gotemburgo, repleto de bares y restaurantes. Siguiendo su trazado llegas directamente hasta el centro de Gotemburgo propiamente dicho.

El centro está en la Kungsportsplatsen, en donde antiguamente estaba la puerta de acceso a la ciudad fortificada, junto a la que también está el Saluhallen, el mercado gastronómico histórico de Gotemburgo, que data de 1888, y que goza de fama por ofrecer productos típicos del país y gastronomía autóctona de lo más apetecible.

En la ruta no puedes dejar de visitar la Catedral (Göteborgs domkyrka), espectacular por su propia sencillez decorativa, en la que destacan los colores blanco, gris y dorado.

Y de una catedral religiosa se puede seguir a una gastronómica. Se trata de el Feskekôrka, una iglesia de aspecto gótico, que en realidad es el edificio en donde está el mercado de pescado de Gotemburgo, y que es de lo más peculiar.

El barrio de Haga

Un lugar que no debes olvidar pasear es el barrio de Haga, uno de los más antiguos y el más bohemio, en donde todavía se conserva el aspecto de las antiguas ciudades de Suecia con calles adoquinadas, casitas bajas de madera y muy coloridas, tiendas con encanto y muchas cafeterías, ideales para vivir una nueva experiencia fika.

Desde allí puede continuar ascendiendo por una pequeña colina, hasta llegar a la antigua fortaleza de Skansen Kronan, donde se pueden disfrutar unas bonitas panorámicas. Y seguir el recorrido hasta la iglesia de Masthugg (Masthuggskyrkan), una preciosa muestra del estilo arquitectónico nacionalista romántico nórdico de principios del siglo XX.

Más imperdibles de Gotemburgo

Por supuesto, como ya he comentado anteriormente está el Liseberg Park, el parque de atracciones más grande de Escandinavia, inaugurado en 1923, y que abre tres veces al año (verano, Halloween y Adviento-Navidad).

Y ya que estamos en zona marítima, imperdible un paseo por Lilla Bommen, donde podrás disfrutar de vistas privilegiadas del Teatro de la Ópera y conocer el curioso Läppstiftet (más popularmente conocido como Lipstick), en donde hay un mirador con vistas sobre la ciudad. Allí te recomiendo subir a uno de los ferries de línea regular, para dar una vuelta por el puerto o acercarte hasta algunas de las islas del archipiélago de Gotemburgo, situadas al oeste de la ciudad, en el estrecho de Skagerrak.

Hacia la frontera con Dinamarca: Malmö

Y del oeste de Suecia me voy hasta el suroeste, junto a la frontera con Dinamarca, a la ciudad de Malmö.

Antes de que construyesen y abriesen a la circulación el puente de Øresund (Øresundsbroen, en danés y Öresundsbron, en sueco), se solía cruzar de Suecia a Dinamarca (y viceversa) a través de Helsinghor. Pero tras la apertura del puente, Malmö se convirtió en un destino de paso obligado para ir o venir desde Dinamarca.

Y ya que he mencionado esa frontera que la ingeniería habilitó para el tránsito hace 25 años, no puedo por más que formular la siguiente pregunta: ¿Quién no ha visto la serie negra sueco-danesa “El puente” (Broen, en danés, y Bron, en sueco), en la que Saga Norén (policía sueca) y Martin Rohde (detective danés) se unían para descubrir el culpable de una serie de espeluznantes asesinatos?

La verdad es que esa serie policiaca es una de las razones que me llevaron a querer ir a conocer Malmö (con una escapada hasta Copenhague), en esta ruta por Suecia.

El nombre de Malmö procede de la antigua palabra, “Malmhaug”, que como ocurre con el topónimo de Estocolmo y el de Gotemburgo, es la fusión de dos palabras. La palabra “malm” (mineral/grava) y la palabra “haug” (montón/colina). Un nombre que recuerda que la ciudad está construida sobre un terreno rocoso y mineral.

Malmö ha sido históricamente una ciudad industrial pero, con el paso del tiempo, además de ganar importancia y convertirse en la tercera ciudad de Suecia, ha pasado a ser considerada como la Ribera sueca, por estar ubicada en un lugar ideal para disfrutar del mar.

Por cierto, Malmö fue una de las ciudades portuarias importantes que en la Edad Media formaron parte de la Liga Hanseática.

¿Qué ver en Malmö?

Si se llega a Malmö con tren, una de las primeras curiosidades que vas a encontrarte junto a la Estación Central es uno de los Knotted Gun que hay repartidos por diferentes partes del mundo, y que también vi en Gotemburgo, aunque no lo había mencionado.

Para quien no lo sepa, los Knotted Guns son esculturas de un revólver Colt Python del calibre 357 con el cañón anudado, hechas en bronce, y que forman parte del movimiento en contra de la violencia, The Non-Violence Project. El diseño original lo realizó el artista sueco Carl Fredrik Reuterswärd, en 1980, como un tributo a su amigo John Lennon.

Empezamos en Gamla Staden

La visita a Malmö hay que comenzar recorriendo el centro histórico de la ciudad. Es decir el Gamla Staden, en donde verás buena parte de los imperdibles a visitar. 

Allí está la Stortorget, considerada la plaza mayor de Malmö. Y haciendo esquina con esa plaza está la Lilla Torg, mucho más pequeña pero no menos encantadora por el adoquinado de la calzada y los entramados de madera de las casas. Además es un lugar lleno de restaurantes, cafeterías y terrazas, lo que le otorga un ambiente de lo más agradable. 

No muy lejos de allí está Slottsparken, uno de los parques más populares de Malmö. Allí está el Malmöhus Slott, fortaleza que está considerada el edificio más antiguo que se conserva. También se puede ir a visitar el Slottsmöllan, un molino estilo holandés, que es el último de su tipo que se conserva en los canales de Malmö.

From Malmö: ciao Roma!

Otro lugar a incluir en la lista es el Pildammsparken que es el parque más grande de Malmö, y se encuentra al sur de la ciudad.

De camino allí desde el centro puedes cruzar por uno de los puentes más conocidos de Malmö. Se trata del Davidshallsbron, el único que tiene una muestra artística sobre él. Se trata de la obra “Way to Go”, que está formada por diferentes esculturas de zapatos de bronce, que representan a 29 artistas y ciudadanos importantes de Malmö, de los que solo me sonaba el nombre de Anita Ekberg, internacionalmente famosa por el baño nocturno que protagonizó en la Fontana di Trevi, como Sylvia en la película “la Dolce Vita”… Es evidente,que seguro sabes de quién se trata.

Por el camino, un poco más adelante, te encontrarás con el Teatro de la Opera y Música de Malmö (Malmö Opera och Musikteater), que se considera una obra maestra de la arquitectura funcionalista. Una buena razón para tomarse un tiempo en visitarlo.

Otros lugares que también vale la pena incluir en un recorrido por Malmö son la Sankt Petri Kyrka, que es la iglesia más importante de la ciudad, así como la Södergatan, que es la principal avenida comercial. Y, por supuesto, el Turning Torso, que es el rascacielos más alto de Escandinavia y, como no, acercarse a la playa de Ribersborg para poder certificar la verdad de ese apodo de la “Ribera sueca”. En mi caso, lamentablemente, me dejé diversos de esos lugares en la agenda de pendientes, por lo que ya tengo una buena excusa para regresar a la primera que se me presente la oportunidad.

Escapadas desde Malmö

Y, como guinda final al post, no está de más añadir que desde Malmö puedes ir acercarte a visitar la ciudad universitaria de Lund, Helsingborg (de la que ya os expliqué en el post Helsingor, Helsingborg, Han y Hamlet, y por supuesto, Copenhague.

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