Cuando oímos hablar de Puigcerdà es habitual que nos venga a la cabeza la imagen de su emblemático lago (l’Estany), uno de los lugares más encantadores de esa población de la Cerdanya. Sin embargo, ya no es tan habitual trasladarnos mentalmente al parque anexo, que lleva nombre de apellido danés y que nos acerca a una de esas historias de “amor a primera vista” que más de un foráneo ha sentido por algún lugar de nuestra geografía. El post de hoy nos acerca al Parc Schierbeck y, por supuesto, a ese danés que le dió el nombre que aún conserva.

¿Y quién fue ese danés? Pues se trata de German Schierbeck, un extrovertido joven, nacido en 1842 en Copenhaguen, que con solo 22 años llegó a Barcelona, y un año más tarde ya había sido nombrado cónsul honorario de Dinamarca en la capital catalana. Una persona emprendedora y participativa, a quien una primera visita a la Cerdanya le causó tal impresión, que le llevó a acabar comprando una finca para construirse una casa de veraneo, siguiendo la tendencia del momento, y caer rendido a los encantos de dicho lugar.

Como es difícil encontrar muchos más detalles de su biografía, aparte de los que ya hay publicados en la webgrafía (incluso investigando publicaciones escritas en danés), he querido incidir en algunos detalles colaterales que explica su historia y que me han llamado la atención, especialmente desde mi vertiente más protocolera.

El apellido Schierbeck, originario del norte de Alemania pero implantado en los países nórdicos, está formado por dos palabras. Una es schier (que significa “puro”). La otra es beck (que signfica “arroyo”). Un apellido topónimo, muy popular en la Edad Media, que solían adoptar las sagas familiares que vivían cerca de un arroyo de aguas limpias y cristalinas, buena parte de las cuales acabaron emigrando hacia los países nórdicos. Algo que explica que ese apellido sea común encontrarlo en en lugares como Noruega y Dinamarca, principalmente.

Hijo de un Etatsråd

En la biografía de German Schierbeck aparece como dato destacado que era hijo de Vilhelm Schierbeck, quien era Consejero Real de Dinamarca, lo que me ha llevado a interesarme por saber más sobre ese cargo.

Pues bien, Etatsråd (que significa literalmente “Consejero de Estado”), se refiere a un título protocolario de carácter puramente honorífico, que otorgaron los monarcas daneses hasta su abolición en el año 1909. Se concedía a funcionarios públicos, a empresarios, y también se podía conseguir depositando dinero en las arcas reales. En resumen, se podía comprar.

En la ordenación de precedencias, los que ostentaban ese título ocupaban un rango de Tercera Clase. Y entre los privilegios que les otorgaba, además de que la esposa de un Etatsråd pudiese llevar el título de Gehejmerådinde, sus hijas podían entrar en uno de los conventos de Gisselfeld o Vemmetofte, (que poco tenían que ver con el concepto de conventos religiosos católicos).

Gisselfeld y Vemmetofte (llamados en danés Jomfrukloster o monasterios de doncellas) se crearon en el siglo XVIII como fundaciones benéficas nobiliarias, y eran unas instituciones luteranas concebidas como residencias para mujeres solteras o viudas procedentes de la alta nobleza, donde podían vivir de acuerdo a sus ideales espirituales, y en donde se les garantizaba sustento económico y un lugar digno para vivir de acuerdo a su estatus. Estaban dirigidos por una priora, elegida entre las propias nobles que lo habitaban. Y, además de gozar de patronazgo real, contaban con diferentes patronos nobles, quienes se responsabilizaban tanto de la administración de las finanzas, como de las propiedades que tenía cada una de las instituciones.

Como simple curiosidad a añadir, que Marie Kofoed (empresaria, terrateniente y filántropa danesa) fue la única mujer que recibió el título de por Etatsråd por méritos propios.

La bibliografía que he consultado indica que también existía el título de Gehejmeetatsråd (Consejero de Estado Privado), que se creó en 1808 como una variante del título Etatsråd para otorgarle mayor prestigio a los títulos civiles ordinarios, y que elevaba la precedencia de su poseedor a un rango de Segunda Clase. No obstante, hay que destacar que el título que realmente ostentaban los verdaderos ministros asesores en la monarquía danesa, y que tenían asiento en el Consejo Privado del rey, era el de Gehejmeråd (Consejero Privado). De ahí que los otros dos anteriores fueran únicamente honoríficos.

El título de Gehejmeråd se creó en el año 1670, coincidiendo con la instauración de la monarquía hereditaria y absoluta, bajo el reinado de Federico III. Lo recibían los miembros del Gehejmekonseil, los verdaderos consejeros del rey, y era un título que conllevaba el reconocimiento de la máxima distinción aristocrática y de servicio estatal. Sus titulares formaban parte del rango de precedencias más alta del reino de Dinamarca, es decir, el de Primera Clase.

La Universidad d’Elzene

Otro de los detalles que destaca la biografía de German Schierbeck es que estudió en la Universidad d’Elzene. Una universidad que, en principio, parece que no existió con ese nombre. Por ello, me he tomado la libertad de apostar por dos supuestos, como respuesta a este apartado. Algo que explico con todas las reservas, ya que los he planteado como resumen a la investigación e información obtenida.

Elzene o Elsinor

El primer supuesto, y sin salir de Dinamarca, gira en torno al sonido fonético del término Elzene, que puede llevar a pensar que sea un error de transcripción del nombre de la ciudad danesa de Helsingør, por la coincidencia fonética del ambos topónimos.

No obstante, en la época en la que se supone estudio Schierbeck en Dinamarca, la única universidad que exístia era la de Copenhaguen.

Elzene o Ixelles

El segundo supuesto nos obliga a viajar hasta el municipio belga de Ixelles, que en neerlandés se llama Elsene, y que es uno de los diecinueve municipios que hay en la región de Bruselas-Capital. Allí tampoco hay ninguna universidad que lleve el nombre del municipio. Lo que sí que hay es uno de los campus de la Université Libre de Bruxelles.

No obstante, ese campus de la ULB se instaló en Elsene en la segunda década del siglo XX. Por lo que tampoco coincide con el tiempo en que Schierbeck cursó sus estudios universitarios.

De ahí que, a pesar de mis dos supuestos, no he podido aclarar nada al respecto.

Consul honorífico de Dinamarca

Con solo 23 años, a German Schierbeck lo nombraron Cónsul General Honorífico de Dinamarca en Barcelona. Un detalle de su biografía que me ha llevado a profundizar en la historia de las relaciones consulares entre el Reino de Dinamarca y Barcelona.

Algunos datos sobre la historia de los consulados y Barcelona

Tal y como explica en su propia página web, el cuerpo consultar de Barcelona es una de las instituciones más antiguas, tanto de la ciudad como del estado español, ya que sitúa su origen en el siglo XIV cuando existía el antiguo Consolat del Mar. Algo que demuestra la voluntad histórica de defender y proteger los intereses mercantiles de una ciudad en donde abundaban los mercaderes y comerciantes.

El primer consulado extranjero en Barcelona del que se tiene constancia fue el de los Países Bajos, allá por el siglo XVII. Y el segundo llegaría en el siglo XVIII, cuando el segundo presidente de los recién estrenados Estados Unidos de América nombró a su primer cónsul en Barcelona, convirtiéndola en la tercera ciudad europea que abrió un consulado de ese nuevo país.

Posteriormente llegaron los de Francia (al frente del cual estaría Ferdinand de Lesseps entre 1842 y 1848) y de Italia, dando lugar a que el número de consulados en la capital catalana fuese creciendo exponencialmente hasta contar con los 98 consulados que hay en la actualidad. Dato que convierte a Barcelona en la cuarta ciudad del mundo en número de consulados, tras Hong Kong, Nueva York y Hamburgo.

El Consulado Danés en Barcelona

Según la información consultada, la representación consular de Dinamarca en Barcelona abrió a mediados del siglo XVIII, y al frente de la misma nombraron como vicecónsul a Christian Andreas Tilebein, un empresario alemán que se encargó de establecer y supervisar las relaciones comerciales permanentes entre Barcelona y el Reino de Dinamarca.

Años más tarde sería el turno de German Schierbeck, quien ha pasado a la historia como una figura clave en las relaciones consulares danesas en Barcelona. Una persona que se integró perfectamente en los círculos de la alta burguesía industrial de Barcelona, una posición que le ayudó a poder impulsar la ciencia y la cultura. Algo de lo que dejaría huella especialmente en Puigcerdà.

Tres curiosidades más sobre el consulado danés en Barcelona

La sede del Farró. Tal y como explican en el blog “Finestres del Farró”, a finales del siglo XIX el consultado general de Dinamarca ocupó una gran finca señorial en ese barrio de Barcelona, concretamente en la esquina entre el carrer dels Sanjoanistes I el carrer de la Gleva.

La sede de Vallcarca. Como ya expliqué en el post “La Casa Canals-Junyer, alias ‘el Consolat'”, entre los años 1939 y 1943 la delegación consular danesa se instaló en el palacete que todavía hoy se conserva junto al viaducte de Vallcarca.

Entre el listado de cónsules daneses en Barcelona, además de los dos que ya he mencionado, está Hafdan Enberg. Otro nombre mítico en la historia consular barcelonesa, ya que conectó diplomacia, burguesía y literatura a través de su familia. Me explico.

Este noruego nacido en Bergen desarrolló su carrera diplomática en el Reino de Dinamarca, ya que en aquella época los lazos entre los países escandinavos eran muy estrechos (véase la cita más abajo). Enberg llegó a Barcelona en calidad de hombre de negocios, y acabó sustituyendo a German Schierbeck al frente del consulado general de Dinamarca. En 1900 se casó con la sueca Olga Wretman, y un año más tarde nació su hija Adi Enberg. Adi, con los años, se convirtió en una mujer muy avanzada a su tiempo, por cosmopolita y políglota. En Paris, en 1924, conoció a Josep Pla, con el que inició una profunda relación sentimental e intelectual que ha pasado a la historia, especialmente por las actividades de espionaje que llevarían a cabo durante la Guerra Civil, a favor de los nacionales. 

Aunque no existía ningún tipo de unión política entre Noruega y Dinamarca (la primera formaba parte de la corona sueca, y la segunda era un reino distinto), durante la segunda mitad del siglo XIX se desarrolló un movimiento político-cultural que apostó por la cooperación y la unión identitaria entre Dinamarca, Noruega y Suecia. Uno de los seguidores más populares de ese movimiento -el panescandinavismo- fue Hans Christian Andersen.

El amor a primera vista de Schierbeck con Puigcerdà

A pesar de lo difícil que era llegar a la Cerdanya desde Barcelona a finales del siglo XIX (había que viajar en tren hasta Ripoll y después seguir en diligencia o a caballo), un buen número de miembros de la burguesía barcelonesa acabaron eligiéndola como lugar de veraneo en donde descansar, pasear, realizar excursiones a caballo, meriendas al aire libre, paseos en barca y oir música. Una tendencia que se inició en 1855 y que se consolidó hacia 1875, tanto por su fantástico entorno, como por su agradable clima seco y soleado… Y, dicen, que también por su “talante liberal”, debido a su proximidad geográfica a Francia.

La Vall de la Cerdanya está situada a 1100 metros del nivel del mar, y está considerada una de las más extensas de toda Europa. Con la ventaja añadida de que su singular orientación hace que disfrute de muchas horas de sol al día, a pesar de estar rodeada por montañas. “Los paisajes de la Cerdanya producen sensación de anchura, de elevación y de luminosidad a quienes los contemplan”, tal y como los describió el propio Josep Pla. Tanto la Serra del Cadí, como la Serra de Moixeró son dos lugares ideales para la desconexión.

La familia Mata y la familia del Dr. Salvador Andreu se consideran los pioneros en elegir Puigcerdà para veranear. Primero hospedándose en hoteles de la zona y, finalmente, comprando propiedades y construyendo sus propias mansiones de veraneo, en las que toda la familia y los miembros del servicio domestico se instalaban durante todo el periodo estival. Unas hermosas mansiones de estilo modernista, rodeadas de amplios jardines vallados, de las que todavía se conserva una buena muestra.

El rojo intenso de las fachadas nórdicas

Algunas de las principales características de esas casas son el diseño de inspiración clásica, los torreones tipo mirador, las verjas de hierro, los detalles de madera y el color rojo intenso de las fachadas. ¿Y a qué se debe ese color? Parece ser que fue por influencia del propio German Schierbeck, ya que en los países nórdicos -de donde procedía- el color rojo intenso se solía usar en la pintura exterior de las casas para que destacasen en medio de sus paisajes verdes o nevados. De hecho, a lo largo de las cuatro estaciones del año, el rojo intenso de las casas modernistas de Puigcerdà todavía hoy crea un contraste cromático espectacular con el verde de la primavera y el verano, el ocre del otoño y, por supuesto, el blanco de la nieve del invierno.

German Schierbeck
Modelo de casa modernista de veraneo típica de Puigcerdà

Amor a primera vista

German Schierbeck visitó Puigcerdà por primera vez en 1866, y cayó rendido a su encanto. No solo acabaría comprando terrenos allí para construirse su propia casa de veraneo, sino que, siguiendo con su carácter extrovertido y emprendedor, se convertiría en uno de los impulsores del crecimiento del pueblo, apostando por mejoras urbanísticas, como por ejemplo la optimización del camino que conectaba Puigcerdà con Llivia.

Compró diferentes terrenos, entre ellos algunos de los que había junto al lago, lo que le permitiría comenzar a pensar en la construcción del parque que acabaría llevando su nombre.

El Ro de Rigolisa

El Ro de Rigolisa (o “La Torre del Cònsol”) es el nombre de la finca en la que German Schierbeck se construyó su casa de veraneo, y en la que destinó parte de sus terrenos a crear una importante explotación agrícola y ganadera, en especial dedicada a la cría de caballos. Unos caballos que se harían famosos por los diversos premios que ganarían en diferentes concursos hípicos.

El edificio, que diseñó Salvador Viñals i Sabaté, es una casa unifamiliar con planta baja y tres pisos. Está formada por dos cuerpos rectangulares que se cruzan en el centro, de donde nace una torre circular con techo cónico. Combina el color rojo intenso con el ocre y la obra vista.

El origen del nombre de la finca tiene una curiosa explicación. La palabra Ro es un sustantivo que en danés significa “tranquilidad”. Y la palabra Rigolisa es el topónimo original del lugar de Puigcerdà en donde está la finca, un término que ya está documentado en el siglo X como Eragolissa. Una combinación de dos palabras que siempre se han identificado con el deseo que tenía German Schierbeck de disfrutar de paz y tranquilidad en una tierra milenaria.

El Camp de l’Estany y el proyecto del Parc Schierbeck 

Entre los terrenos que German Schierbeck compró en Puigcerdà estaba el Camp de l’Estany, situado junto al lago, en el que su interés por la naturaleza y por la botánica le llevaron a abalar la idea de construir un parque. Una idea que nacería en 1884, secundada tanto por los veraneantes, como por las propias autoridades del lugar. Y que llevaría a Schierbeck a encargar un proyecto al paisajista Adolphe Raveau, para finalmente presentarlo para su aprobación.

Adolphe Raveau fue un paisajista francés que diseñó diversos jardines históricos, principalmente en sur de Francia, entre lo que se encuentra el jardín “Villa des Tilleuls Jardin Puig” situado en Perpignan.

El proyecto se aceptó. Y en 1890 se inició la primera parte de los trabajos, con la delimitación del espacio que ocuparía el parque. Lamentablemente, German Schierbeck no lo llegaría a ver realizado, ya que falleció en 1912, trece años antes de que los trabajos se diesen por acabados.

Fueron su viuda, Maria Esclús, y especialmente su hija Maria Schierbeck Esclús quiesen se encargaron de completar todos los trámites necesarios para llevar adelante el proyecto de manera definitiva, y que finalmente diseñó el arquitecto Joan S. Roig.

El parque se inauguró oficialmente el 9 de septiembre de 1925, y se dedicó a la memoria de German Schierbeck, poniéndole su nombre.

German Schierbeck
Camp de l’Estany

El Parc Schierbeck

El parque tiene una extensión de 9 hectáreas, y está perfectamente integrado con el lago. De hecho, uno de sus encantos es el numeroso conjunto de patos, ocas y cisnes que lo frecuentan, nadando en el agua o caminando libremente por las zonas ajardinadas próximas a la orilla. En verano es muy habitual poder disfrutar de un paseo en barca de remos, partiendo del embarcadero que hay en el mismo parque.

Los diferentes senderos que cruzan el parque son planos y accesibles, y discurren entre una vegetación que combina las zonas de césped abiertas al sol, con espacios ombrívolos, en donde predominan grandes árboles centenarios, tanto autóctonos, como foráneos.

Entre los detalles arquitectónicos decorativos, añadidos posteriormente a su apertura, hay quioscos y colomers, así como una zona de merendero y tienda de recuerdos.

En resumen es un auténtico jardín botánico de carácter histórico, al que se le dio ese aire romántico burgués de finales del XIX, con un diseño perfectamente integrado en un entorno natural del paisaje de montaña.

Y antes de finalizar mi recorrido por la biografía de German Schierbeck y su legado ceretano, una última curiosidad. Si vas de paseo a Puigcerdà y al Parc Schierbeck te cruzarás con una especie de columnas o monolitos (diez en concreto), que marcan las localizaciones por las que Carlos Ruiz Zafón hizo que el protagonista de su novela El juego del ángel, David Martín, pasase durante su estancia en Puigcerdà. De hecho, forman parte de una ruta literaria temática sobre dicha novela. ¿Lo sabías?

Para saber más:
El Parc Schierbeck al blog: Inventari de Jardins de Catalunya
Un passeig per Puigcerdà

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“Viajar es vivir” por H.C. Andersen

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