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UN CATALANISTA FURIBUNDO LLAMADO FEDERICO GARCÍA LORCA

Tal y como escribió Antonio Machado en 1937, “El crimen fue en Granada, ¡en su Granada!”, un dramático poema con el que quiso rendir homenaje póstumo a Federico García Lorca, dejando por escrito y a través de la poesía, la crudeza de sus últimas horas en la tierra de los vivos, y de su horrendo e inexcusable asesinato por los fascistas, el 18 de agosto de 1936, solo un mes después del inicio de la Guerra Civil.

Esta semana se han cumplido 90 años de ese asesinato. No obstante, aunque acabaron con su vida de la forma más vil e inútil, su obra ha perdurado y la grandeza y reconocimiento del poeta han ido creciendo exponencialmente a medida que han ido pasando los años. Como dijo Leonard Cohen: “No entiendo cómo España no ha excavado con sus manos todo el campo de Granada para recuperar el cuerpo de su poeta. No entiendo una nación que no le haya dado un castigo histórico a sus asesinos.” Personalmente, conociendo el país, sí que lo entiendo.

Federico García Lorca y sus visitas a tierras catalanas

La relación de Federico García Lorca con Barcelona fue muy intensa, especialmente impulsada por su amistad con Salvador Dalí y con Margarida Xirgu, lo que le llevó a recorrer y a dejar su huella en muchos lugares de la ciudad, que todavía hoy perdura.

En la década de 1925 y 1935, Federico García Lorca pasó tres largas temporadas en diferentes lugares en tierras catalanas, destacando especialmente sus visitas y estancias en Barcelona.

Calle de Barcelona dedicada al poeta en el Barri de Canyelles, Nou Barris

En cambio Barcelona ya es otra cosa, ¿verdad? Allí está el Mediterráneo, el espíritu, la aventura, el alto sueño de amor perfecto. Hay palmeras, gentes de todos países, anuncios comerciales sorprendentes, torres góticas y un rico pleamar urbano hecho por las máquinas de escribir. ¡Qué a gusto me encuentro allí con aquel aire y aquella pasión! No me extraña el que se acuerden de mí, porque yo hice muy buenas migas con todos ellos y mi poesía fue acogida como realmente no merece. Sagarra tuvo conmigo deferencias y camaraderías que nunca se me olvidarán.  Además, yo soy catalanista furibundo, simpaticé mucho con aquella gente tan construida y tan harta de Castilla.” | Extracto de la carta que Federico García Lorca envió a su amigo Melchor Fernández Almagro, periodista granadino, en la que expresa su amor por Catalunya en general, y por Barcelona en particular.

Primavera de 1925

El motivo de esa primera estancia fue debida a su amistad con Salvador Dalí. Amistad que había surgido en 1923, cuando el pintor y el poeta coincidieron en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Un centro cultural, muy popular entre las grandes figuras de la época, en la que hacía tiempo que Lorca residía, y en la que Dalí se instaló cuando viajó a Madrid para ingresar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.

Federico García Lorca llegó a Catalunya por primera vez a principios de abril de 1925. Y viajó hasta Figueres i Cadaqués invitado por la familia de Salvador Dalí, para pasar junto a ellos la Semana Santa.

Durante esa primera estancia en tierras catalanas conoció a Anna Maria Dalí, hermana pequeña del pintor, quien sería la encargada de tomar algunas de las imágenes fotográficas más icónicas que se conservan de Lorca en la Costa Brava.

Tras su estancia en l’Empordà -en donde también visitó las ruinas d’Empúries-, viajó hasta Barcelona, dando comienzo “oficial” al especial “enamoramiento” que desarrollaría por la ciudad, tal y como después expresaría a través de algunas de sus cartas, y su apuesta por estrenar aquí dos de sus obras teatrales más importantes.

En Barcelona realizó la célebre lectura de su obra “Mariana Pineda” y de algunos de sus poemas. Concretamente en l’Ateneu Barcelonès, uno de los centros de referencia cultural en los que se solían reunir los intelectuales catalanes de esa época. Una lectura que ya había realizado previamente en Cadaqués (para la familia Dalí en privado), y que había repetido en Figueres, concretamente en el vestíbulo de la Casa Mas Roger (residencia de los Dalí), obteniendo un rotundo éxito entre los asistentes.

Cullareta Pubol
Salón de los escudos con la silla “cullareta” que Dalí le diseñó pensando en Federico García Lorca

En el Castell de Púbol, residencia empordanesa que Dalí regaló a Gala se conserva la famosa silla “cullareta” que Dalí diseñó pensando en Federico García Lorca. Explican que al poeta granadino le gustaba el sonido fonético de la palabra catalana “cullareta” [kuʎəˈɾɛtə]) (cucharita).

Primavera y verano de 1927

Su segunda estancia de larga duración en Barcelona fue de cuatro meses. Desde finales de abril de 1927, hasta que marchó de la ciudad a finales del mes de agosto de ese mismo año.

La razón de esa segunda estancia fue la preparación y estreno de la obra teatral “Mariana Pineda” en el Teatre Goya, que tendría lugar el día 24 de junio de 1927. Una obra protagonizada por Margarida Xirgu, y con decorados diseñados por su gran amigo Salvador Dalí. Un hecho que representaría el inicio de un fuerte vínculo de Lorca con los círculos teatrales de Barcelona.

Fue un periodo en el que Federico García Lorca desarrolló una intensa actividad cultural, sumergiéndose en la vida artística de la capital catalana, y entablando amistad con destacadas figuras de la vanguardia artística de ese momento. Intelectuales y artistas como Sebastià Gasch (crítico de arte y escritor vanguardista), Josep Vicenç Foix (poeta y ensayista) o Rafael Barradas (pintor uruguayo residente en Barcelona).

Otoño e invierno de 1935

Los cuatro últimos meses de 1935 fueron los que se corresponden con la estancia más larga de las tres que realizó Lorca en Barcelona, en los que residió en el Hotel Majestic. Su estancia finalizó en enero de 1936, cuando la temporada teatral de la capital catalana llegaba a su fin, y el escritor tenía que proseguir con sus compromisos artísticos junto a la compañía de Margarida Xirgu por otras ciudades del norte de España. Lo que no se imaginaba Lorca, en aquel momento, es que esa sería la última vez que pisaría tierras catalanas.

El Hotel Majestic de Passeig de Gràcia suele llevar el sobrenombre del “hotel de los poetas y de los artistas”, dado que es un hotel en el que se ha alojado un destacado número de ellos a lo largo de su historia. Entre otros, destaca el propio Federico García Lorca, Antonio Machado y su familia, Pablo Picasso, Joan Miró o Ernest Hemingway.

Durante esos meses desarrolló una trepidante y triunfal actividad artística, gracias a la representación de tres de sus obras teatrales por la compañía de Margarida Xirgu, y que fueron un rotundo éxito: “Yerma”, “Bodas de Sangre” y “Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores“. Obras que se representaron en el Teatre Principal de La Rambla.

De esa época es la famosa frase con la que homenajeó a las floristas de la Rambla de Barcelona, ensalzando esa calle: “…La calle donde viven juntas a la vez las cuatro estaciones del año, la única calle de la tierra que yo desearía que no se acabara nunca, rica en sonidos, en brisas, hermosa de encuentros, antigua de sangre: La Rambla de Barcelona.” | Texto completo: Federico García Lorca, diciembre 1935.

#SentitEscultura Federico García Lorca
“Beso” de Federico García Lorca. Salvador Dalí fue quien le animó a iniciarse en el mundo de la pintura

Lugares de Barcelona que encandilaron a Federico García Lorca

La gran mayoría de lugares que recuerdan el paso de Federico García Lorca por Barcelona hay que buscarlos en Ciutat Vella. Especialmente en el Gòtic y el Raval. Aunque también incluiré un par de los que están situados en l’Eixample. El primero ya lo he mencionado anteriormente, y es el Hotel Majestic de Passeig de Gràcia. El segundo se trata del Taller Masriera, cuya historia y la relación de Lorca con él, ya expliqué en un post anterior.

El listado en cuestión incluye teatros, cafés, centros culturales, así como algunas calles y barrios completos.

Teatros de Barcelona donde se representaron obras de Lorca

Evidentemente, dada la importante actividad teatral que se desarrolló en Barcelona durante la década de 1925 a 1935 y que llevaba la firma de Lorca, es todo un imprescindible incluir en el listado tres teatros de la ciudad en los que se representaron algunas de sus obras.

El primero es el Teatre Goya, situado en el carrer de Joaquín Costa, 68, donde se estrenó su obra “Mariana Pineda” en 1927. El segundo es el Teatre Principal, ubicado en la Rambla de Santa Mónica. Un teatro que, aunque en la actualidad está sin uso, tuvo mucha actividad en el tiempo que Lorca estuvo en Barcelona, y donde se representaron algunas de sus obras teatrales más populares. Y, en tercer y último lugar, hay que mencionar el Teatre Romea, en el carrer de l’Hospital, 51, en donde se dice que todavía lo habita el fantasma de la Xirgu

Cafés y restaurantes de Barcelona frecuentados por Lorca

Otros lugares que Lorca frecuentó, además del Hotel Majestic y l’Ateneu Barcelonès, forman parte de una larga lista de establecimientos que, a pesar de su importancia en el ambiente cultural de la Barcelona de principios del siglo XX, actualmente han desaparecido. Algunos de ellos fueron:

  • el Hotel Colón, especialmente destacado por las tertulias literarias que tenían lugar en su lujosa terraza, en pleno corazón de Barcelona. El hotel jugó un papel muy destacado en los primeros meses de la Guerra Civil. En un primer momento por la presencia de algunos de los militares sublevados y, posteriormente, por acabar convirtiéndose en el cuartel general del PSUC. Lo acabaron derribando en 1943.
  • el restaurante-cocteleria Au Pongouin del carrer Escudellers, inaugurado en 1931, en el que se podía cenar hasta tarde, y era un punto de encuentro muy popular en el ambiente bohemio de la época. Cerró en 1938, dado que no pudo sobrellevar el durísimo impacto social y económico que supuso la Guerra Civil para Barcelona.
  • el Cafè de la Rambla, inaugurado el 4 de abril de 1925, se transformó rápidamente en uno de los locales ideales para las tertulias culturales, por su extraordinaria proximidad con lugares como l’Ateneu o la Reial Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona. Un lugar que encandiló a Federico García Lorca desde sus primeras visitas a Barcelona.

Barrios y calles que recuerdan a Lorca

Como no puede ser de otra forma, a modo de cierre del anterior listado, incluir el antiguo “Barri Xino” de Barcelona. Un lugar lleno de vida y multiculturalidad, donde se podía vivir la Barcelona más canalla, y en el que Federico García Lorca podía dejar volar su fascinación por los espectáculos de variedades, la música y por los locales nocturnos de barrios populares.

Y, además de la Rambla y de sus calles aledañas, por las que solía pasear Lorca durante sus estancias en Barcelona, hay otra calle de Barcelona que llevó su nombre durante un tiempo. Se trata del carrer del Bisbe que, durante la Guerra Civil y como homenaje al poeta que acababan de asesinar, fue rebautizado por las autoridades republicanas con su nombre. Una nomenclatura que conservó hasta el final de la contienda, cuando las autoridades franquistas decidieron volver a restituir su nombre religioso anterior, y cuyas placas destruyeron.

En la actualidad, y desde el 22 de junio de 1992, acabadas las obras de la Ronda de Dalt previamente a la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona, se decidió dedicar una calle en el Barri de Canyelles al poeta granadino, junto a otras tantas que llevan el nombre de escritores e intelectuales de filiación progresista.

Dibujo de Federico García Lorca en una fachada de Nueva York, ciudad en la que residió desde el 25 de junio de 1929 hasta el 4 de marzo de 1930

Homenajes catalanes a Lorca, de ayer y de hoy

Es evidente que si una cosa no consiguieron los fascistas es borrar la memoria de Federico García Lorca y, más bien al contrario, su asesinato contribuyó a hacer todavía más grande su mito a nivel universal.

Justamente fue Barcelona el primer lugar del mundo en donde se celebró el primer homenaje al recién desaparecido poeta. Fue el 12 de septiembre de 1936, solo veinticinco días después de su asesinato en el camino de Viznar a Alfacar, el POUM organizó un festival cultural dedicado a su memoria. Y lo hicieron justamente en el Teatre Principal, donde Federico García Lorca había estrenado en Barcelona su “Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores”.

Explican que cuando Salvador Dalí se enteró de la dramática desaparición de su amigo Federico, el pintor exclamó un ‘¡Olé!”, expresión que puede dejar parado a más de uno por su superficialidad. Sin embargo, años más tarde, el propio Dalí explicó que el uso de esa exclamación tenía una explicación. Parece ser que, tanto para Lorca como para él, el ¡Olé! era la expresión más trágica del cante jondo, por lo que solían usarla cuando sentían un hondo pesar.

Margarida Xirgu se enteró de la muerte de Lorca en México, en medio de su gira americana, cuando la confirmación del fusilamiento empezó a circular por las agencias de noticias internacionales a principios de septiembre de 1936. Aunque al principio se mostró incrédula, acabó sufriendo una profunda conmoción. Explican que esa misma noche, antes de salir al escenario a interpretar el personaje principal de “Yerma”, decidió cambiar uno de los versos originales de la obra. Y en lugar de decir “yo misma he matado a mi hijo”, con un profundo dolor exclamó “¡han asesinado a mi hijo!”. Algo que impactó completamente en el público americano.

¿Dónde recordar en la actualidad a Federico García Lorca en tierras catalanas?

De todos esos lugares que he mencionado hasta el momento, a modo de resumen, recordar que existen diferentes placas y monumentos dedicados al poeta tanto en Barcelona, como en l’Empordà.

En la Platja del Llaner de Cadaquès tiene dedicada una escultura, que reproduce su rostro, y tiene inscritos algunos versos de su “Oda a Salvador Dalí”.

En el Museu de la Joguina de Figueres se conservan dos cartas manuscritas que Federico García Lorca envió a Salvador y Anna Maria Dalí, en la que glosa uno de los juguetes más queridos por los hermanos: Don osito marquina.

Tanto en el Hotel Majestic como en la fachada del Teatre Goya, dos placas recuerdan el paso de Lorca por ambos lugares. En Badalona, en la fachada de la casa de Margarida Xirgu, también hay una placa que recuerda las estancias que hizo Lorca allí.

Y en el Restaurant de les Set Portes, un lugar muy frecuentado por Federico García Lorca, a donde solía ir a realizar lecturas públicas de su obra “Poeta en Nueva York” -tal y como pude comprobar en la visita que hice unos años atrás-, conservan un recuerdo muy vivo del paso del poeta por el local.

7 Portes Federico García Lorca
Recuerdos del paso por el 7 Portes de Carmen Amaya y Federico García Lorca

Libro recomendado para profundizar sobre la presencia de Lorca en Catalunya

Federico García Lorca a Catalunya” de Salvador Giné. Viena Edicions, 2021.

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Mejor, que el mejor palacio que haya en el mundo
Taller Masriera, tres en uno: joyas, arquitectura y teatro
El cafè de les 7 portes
Gala: la señora del Castell de Púbol
“A Margarita” (Xirgu), de Federico García Lorca

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