“God bless you, darling Mama; you remain forever in our hearts and prayers.” Con estas palabras, el rey Carlos III homenajeaba la memoria de su madre, la reina Elizabeth II, con motivo de la conmemoración del centenario de su nacimiento.
El pasado 21 de abril se cumplieron cien años del nacimiento de la reina Elizabeth II. Y, a pesar de que falleció en 2022, la huella que ha dejado en la corona británica sigue siendo muy alargada.
A lo largo de sus 96 años de vida y de los 70 de reinado, las anécdotas se fueron sucediendo en su biografía, por lo que he querido recuperar y actualizar un antiguo post que publiqué con motivo de uno de sus cumpleaños.
Una princesa que, en principio, no nació para ser reina
Elizabeth Alexandra Mary de York nació, mediante cesárea, el 21 de abril de 1926, en la casa que había en el número 17 de Bruton Street, barrio de Mayfair, domicilio londinense de sus abuelos maternos, los condes de Strathmore and Kinghorne, miembros de la aristocracia escocesa.
La bautizaron el 29 de mayo siguiente, y recibió el nombre de Elizabeth por su madre, el de Alexandra por su bisabuela paterna y el de Mary por su abuela paterna. Aunque familiarmente se le conocería con el nombre de Lilibet, tal y como se llamaría a sí misma cuando empezó a hablar.
Cuando el príncipe Harry y Meghan Markle decidieron poner el nombre de Lilibet a su hija sin habérselo comentado previamente a la reina, parece ser que la idea no fue excesivamente de su agrado.
Con los años, ese bebé se convertiría en el monarca británico más longevo de la historia, superando el reinado de su tatarabuela, la reina Victoria, que hasta ese momento tenia el record del reinado más largo de la historia británica, 63 años y 216 días. Elizabeth II reinó 70 años y 214 días.
Dicen que cuando solo contaba con dos años de edad, Winston Churchill la definició como “a character. She has an air of authority and reflextivesness astonishing in an infant” [“un carácter. Tiene un aire autoritario y reflexivo, sorprendente en un niño”].


La soldado Elizabeth Windsor
A los 18 años, en 1945, se unió al Auxiliary Territorial Service (ATS), rama femenina del Ejército Británico, ejerciendo de mecánica y conductora de vehículos pesados, como la soldado Elizabeth Windsor, con el número de servicio 230873.
Fue el primer miembro femenino de la Familia Real Británica que sirvió en las Fuerzas Armadas. Y, también, llegó a tener el honor de ser el último jefe de estado reinante que había participado militarmente en la Segunda Guerra Mundial.
Tras el paso de la reina Elizabeth II por las Fuerzas Armadas, otras mujeres de la realiza británica han ostentado rangos militares, como la princesa Ana, la reina Camila o la princesa Catalina, pero solo a escala ceremonial y honorífica.
La princesa que fue duquesa antes que reina
Desde su nacimiento y hasta su subida al trono, Elizabeth II ostentó de manera consecutiva los títulos nobiliarios de: princesa Elizabeth de York, princesa Elizabeth (como heredera al trono) y el de duquesa de Edimburgo tras su matrimonio.
Sin embargo, nunca llevó el título de princesa de Gales, tal y como tampoco lo llevó su padre, duque de York. Jorge VI fue duque de York hasta su acceso al trono, tras la polémica abdicación de su hermano mayor, Eduardo VIII. Una vez en el trono, el rey decidió que la nueva princesa heredera se llamase simplemente princesa Elizabeth.
Según la tradición, el título de Principe de Gales le correspondía al heredero varón del monarca británico, quien no lo ostentaba automáticamente tras su nacimiento, sino que era el propio monarca quien se lo otorgaba a posteriori. En el caso de las mujeres, solo podían llegar a llevar el título de Princesa de Gales por matrimonio, que perdían en caso de divorcio. No obstante, tras la reforma de la Ley de Sucesión en 2013, cuando se eliminó la precedencia del varón sobre la mujer en la línea de sucesión, también se modificó esa prerrogativa. Por ello, en la actualidad cualquier primogénita de un rey británico puede recibir dicho título nobiliario por derecho como heredera.
Una excepción de esa norma se produjo tras el divorcio del príncipe Carlos y la princesa Diana. Aunque dejó de ser miembro de la Familia Real y perdió el tratamiento de Alteza Real, se le permitió seguir usando el de “Diana, princesa de Gales” de modo vitalicio, ya que era la madre de un futuro monarca. Cuando Camila Parker Bowles se casó con el príncipe de Gales, decidió no usar el título de princesa de Gales por respeto a la memoria de Diana… Y porque seguramente los británicos no se lo hubiesen llegado a perdonar…
Una novia real pero en tiempos de posguerra
El día de la boda de la princesa Elizabeth con Felipe de Edimburgo (primera boda real que se celebró después de la Segunda Guerra Mundial), se produjeron toda una serie de contratiempos que han pasado a la historia de esa jornada.
Un vestido comprado con cupones de racionamiento
Aunque está afirmación sea un tanto excesiva, dado que el Reino Unido estaba sumergido plenamente en el racionamiento derivado de la guerra, para la confección del vestido de la novia tuvieron que reunir los cupones de tela necesarios para conseguir el tejido y pagarlo. Dicen que algunos ciudadanos anónimos enviaron sus propios cupones para ayudar, pero que por protocolo fueron devueltos a sus legítimos dueños, con el consiguiente agradecimiento por la deferencia.
El vestido lo diseñó el modista de cabecera de la reina Mary, Norman Hartnell, quien llegó a afirmar que fue “el vestido más hermoso que había hecho hasta el momento”. En el artículo que enlazo explican algunos detalles más sobre el vestido, como que la seda procedía de China, y que los cristales y las perlas que lo decoraron llegaron desde EEUU.
Una diadema que necesitó reparación express
Siguiendo la tradición de las bodas reales, la novia llevó una diadema como complemento para sujetar el velo, cumpliendo además con la tradición de lucir un elemento prestado (típico de las nobles británicas). Para ello, eligió la “Queen Mary Diamond Fringe Tiara”, una diadema fringe de diamantes, creada por Garrard and Co en 1919 por encargo de la reina Mary, a partir de un collar que le había regalado la reina Victoria con motivo de su boda con Jorge V. Y que, tras el enlace de la princesa Elizabeth, se convirtió en un símbolo generacional de los Windsor, que han usado diferentes novias de la familia.
La etiqueta tradicional de la nobleza y la aristocracia establece que las diademas solo las pueden usar mujeres casadas. Por lo que el uso de una diadema por una novia durante el enlace matrimonial representa su estreno en ese privilegio.
Tal y como responde la IA a la pregunta ¿desde cuándo existe la tradición de que las novias reales usen diadema?, afirma que, aunque su uso se potenció en el siglo XIX, la costumbre se puede remontar a épocas pretéritas de antiguos griegos y romanos, cuando las clases altas las lucían a modos de estatus. También explica que la emperatriz Josefina, a partir de 1800, fue quien popularizó el uso de la diadema entre la aristocracia, tal y como las conocemos hoy en día. La globalización del estilo imperio y la consolidación de la alta joyería fueron el revulsivo que ayudó a ello.
La cuestión es que el día de la boda, cuando la princesa Elizabeth se la iba a poner, la diadema se rompió de manera inesperada. Lo que obligó a una intervención rápida del joyero de la corte para realizarle una reparación express en las horas previas a la celebración del enlace, tal y como explican en el artículo que enlazo. Si te fijas bien en las fotografías, se aprecia una leve separación entre dos de las piezas frontales de la diadema.
Un collar de perlas, que en realidad eran dos
A lo largo de la vida de la reina Elizabeth II los collares de perlas fueron sus grandes aliados. Y en su boda no dejó que fuese diferente, ya que es el tipo de collar que eligió para lucir ese día.
No obstante, aunque parezca que llevaba solo un collar de dos vueltas, en realidad se trataba de dos collares diferentes, que su padre le regaló con motivo de la boda. Uno había sido propiedad de la reina Ana, última soberana británica de la casa de los Estuardo. Y el otro perteneció a la reina Carolina, esposa de Jorge II.
La cuestión es que el collar (o los collares) también entraron a engrosar el anecdotario de la boda, ya que la novia se dio cuenta de que se los había dejado olvidados en el Palacio de St. James, cuando empezó a prepararse para la boda en el de Buckingham. En consecuencia, su secretario privado, Sir John Rupert “Jock” Colville, tuvo que ingeniárselas para sortear rápidamente el tráfico de Londres, e ir en búsqueda del collar.
Un espectacular ramo de novia que se acabó extraviando
Y, como última anécdota de la jornada, el ramo de novia que se acabó perdiendo. Sí, algo que certifican las fotografías que se tomaron tras el enlace en el palacio de Buckingham, en las que la novia sale sin ramo…
El ramo, por sus dimensiones, fue una total sensación del momento, dado que al tratarse de una época de privaciones, los ramos de novia solían ser muy austeros. No obstante, ese no fue el caso de la princesa Elizabeth. Diseñado y elaborado por Martin Longman, propietario de la floristería más antigua de la ciudad de Londres, usó orquídeas blancas de tres tipos, pero cultivadas en el Reino Unido. Y también cumplió con la tradición nupcial de las novias reales británicas (establecida en la boda de la princesa Victoria en 1858), colocándole una ramita de mirto, del arbusto que la reina Victoria plantó en Osborne House en 1846. Un ramo que se convirtió en todo un icono para las novias de la época.
Pero la anécdota fue que el ramo de la novia, que había llegado perfectamente al palacio de Buckingham antes de la ceremonia, tras la misma, desapareció… Y según parece no llegaron a volverlo a localizar. Por lo que el ramo que se ve en algunas fotografía de los novios tomadas posteriormente al enlace es una réplica que el mismo florista elaboró a posteriori, para tomar las fotografías oficiales del enlace.
Este contratiempo dio pie a que en la boda del príncipe Carlos y Diana Spencer se encargasen dos ramos idénticos para evitar cualquier imprevisto.
Una reina de 25 años
Debido a la mala salud de su padre, desde 1951 la princesa Elizabeth empezó a sustituir al monarca en numerosos eventos y viajes oficiales. Viajes a los que solía ir acompañada de un borrador con la declaración de acceso al trono…

Pues bien, fue durante una gira oficial por África y Oceánica, a principios de 1952 cuando se produjo el inesperado deceso el rey, y la princesa fue proclamada reina a muchos kilómetros de casa. Evidentemente el viaje se suspendió, y la nueva reina regresó inmediatamente a Londres. Técnicamente, y de forma anecdótica, se considera que Kenia fue el primer país que Elizabeth II visitó como monarca, ya que la noticia la cogió hospedada en el Treetops Lodge Kenya, del Aberdare National Park. Ha pasado a la historia la frase “went to bed a princess and woke up a queen”, debido a que Jorge VI falleció la noche del 5 al 6 de febrero.
También se cuenta que cuando le preguntaron por el nombre que usaría durante su reinado respondió: “My own, of course! What else?” [“¡El mío, por supuesto! ¿Qué otro?”].
Elizabeth the Second, by the Grade of God…
Tras su coronación, tal y como consta en la Royal Titles Act de 28 de mayo de 1953, se convirtió en Elizabeth the Second, by the Grace of God of the United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland, and Her other Realms and Territories Queen, Head of the Commonwealth, Defender of the Faith. Título que también se hizo constar en latín como Elizabeth II, Dei Gratia Britanniarum Regnorumque Suorum Ceterorum Regina, Consortionis Populorum Princeps, Fidei Defensor. Un título nobiliario que lleva anexo al tratamiento de Her Majesty (en tercera persona), Your Majesty (en primera persona para dirigirse a ella) y Ma’am, a continuación.
La ceremonia de la coronación oficial, que se celebró el 2 de junio de 1953, corrió el riesgo de ser retrasada debido a que la corte británica se puso de luto diez semanas antes, por el fallecimiento de la reina Mary el 24 de marzo. No obstante, se mantuvo inalterable siguiendo la voluntad que la difunta reina había expresado antes de su muerte.
Otros títulos nobiliarios de Elizabeth II, inherentes al monarca británico
A pesar de que no son tan conocidos, Elizabeth II también ostentó otros tres títulos nobiliarios inherentes a su cargo.
El primero fue el del Ducado de Lancaster. Uno de los ducados reales ingleses que el rey del Reino Unido mantiene como legado, y que siempre se usa como título en masculino “Duque de Lancaster”.
El segundo fue el de Señor de la Isla de Man (Lord of Mann), que hace referencia a la jefatura de estado de la Isla de Man, dependencia autónoma que no forma parte del Reino Unido, pero que está conectado a la corona.
Y, el tercero y último, fue el de Duque de Normandía. Un título tradicional sin significado político, que recuerda la conexión histórica del monarca británico con Normandía, especialmente con las Islas de Jersey y Guernsey. Dos islas del Canal de la Mancha en donde todavía existe la tradición de brindar por “The Queen, our Duke”, usando el género femenino de reina en el caso de Elizabeth II.
La Casa de Windsor continuó siendo Casa de Windsor
Tras el ascenso al trono de la reina Elizabeth, y de acuerdo con la tradición de que la mujer adquiera el apellido familiar del marido, se supuso que la Casa Real Británica dejaría de ser Casa de Windsor para convertirse en Casa de Mountbatten. Algo que no ocurrió, dado que se opusieron tanto el primer ministro Winston Churchill como la misma reina Mary. En consecuencia, se rompió con la tradición y se mantuvo el nombre de Windsor, a pesar de las protestas del duque de Edimburgo.
Cuando la reina Victoria, perteneciente a la Casa de Hannover, contrajo matrimonio con el príncipe Alberto, la Casa Real Británica pasó a formar parte de de la Casa de Sajonia-Coburgo y Gotha (renombrada Casa de Windsor a partir de la primera guerra mundial), a pesar de que ella fue la titular del trono y su marido príncipe consorte únicamente.
En 1960, con la finalidad de solucionar ese “conflicto matrimonial”, la reina Elizabeth II creó el apellido particular de Mountbatten-Windsor a partir de la combinación de los nombres de las Casas de Windsor y de Mountbatten. Apellido pensado para ser usado por sus descendientes que no tuviesen títulos reales o que los perdiesen por matrimonio. Un apellido que se ha puesto de actualidad tras la expulsión del príncipe Andrés de la Casa Real y la pérdida de sus títulos de príncipe y de duque de York, pasando a llamarse únicamente Andrés Mountbatten-Windsor.
Una reina muy viajera, pero sin pasaporte
Como he comentado, la reina inició sus viajes oficiales en el mismo momento en que fue proclamada soberana y, desde entonces, se convirtió en el jefe de Estado que más ha viajado a lo largo de la historia.
Lo curioso del caso es que, a pesar de esa predisposición viajera, la reina nunca tuvo pasaporte. Así como tampoco tuvo carnet de conducir, pese a ser una habitual conductora de todoterrenos Range Rover. Según explican, todos los pasaportes británicos se expiden en nombre de Su Majestad, por lo que sería absurdo que la reina se auto emitiese uno a sí misma.

Eso sí, a pesar de haber sido un jefe de Estado con autoridad y poder sobre buena parte del globo terráqueo, siempre tuvo vetada la entrada a la Cámara de los Comunes del Parlamento Británico, simplemente porque “nunca fue considerada uno de sus miembros”.
El primer viaje oficial que hizo tras su coronación fue un tour por diferentes países de la Commonwealth, que duró de noviembre de 1953 a mayo de 1954, en el que recorrió una distancia de más de 70.000 kilómetros, visitando Bermudas, Jamaica, Panamá, Fiji, Tonga, Nueva Zelanda, Australia, Islas Cocos, Ceilán, Adén, Uganda, Libia, Malta y Gibraltar.
Y en 1955 realizó su primera visita a un país fuera de la Commonwealth. Concretamente eligió el Reino de Noruega, dado que guardaba grandes lazos diplomáticos y familiares.
Respecto a los lazos diplómaticos, desde 1947 Noruega regala a Londres el árbol de Navidad que se coloca en Trafalgar Square, en muestra de gratitud por el apoyo británico que recibió el pais durante la Segunda Guerra Mundial, así como la acogida que dispensó al rey y al gobierno noruego en el exilo. Y con relación a los lazos familiares, la primera reina consorte de Noruega tras su independencia de Suecia fue la princesa Maud de Gales, hija del rey Eduardo VII, bisabuelo de la reina Elizabeth.
El anillo de compromiso de una reina que fue madre, aunque no ejerció
Y para finalizar dos últimas curiosidades. La primera trata de su anillo de compromiso. La segunda, sobre su faceta de madre, aunque sin demasiada dedicación.
El anillo de compromiso
Si algo tuvo Elizabeth II que la hizo particular fue su característico estilo de vestir, especialmente en sus últimos años de vida. Un estilo mono color en donde destacaba un vestido con abrigo y sombrero a juego, guantes, zapatos negros de tacón muy discreto, y su icónico bolso de la marca Launer London. Todo ello acompañado por un collar de perlas y un broche en la parte izquierda de su atuendo. Y siempre con su anillo de compromiso en el dedo anular de la mano izquierda, siguiendo la tradición británica.
El anillo de platino y diamantes, creado por Philip Antrobus Ltd. en 1947, estaba formado por un diamante central de 3 quilates, rodeado de otros 10 diamantes más pequeños. Entre las características que lo hicieron muy especial es que se usaron las gemas de una diadema propiedad de la princesa Alicia de Battenberg -madre del príncipe Felipe-, que recibió del Zar Nicolás II y la Zarina Alexandra de Rusia con motivo de su enlace matrimonial con el príncipe Andrés de Grecia. También tenía una inscripción en la banda interior que, hasta su fallecimiento, solo conocían la reina, su esposo y el joyero que lo creó. Un mensaje secreto que nunca se ha hecho público, ni tras su deceso.
A diferencia del anillo de compromiso de la princesa Diana, que actualmente lleva la princesa Catalina, en el caso del de la reina Elizabeth II, tras su fallecimiento no se ha publicado en dónde está. Se especula que debe haber entrado a formar parte de la colección privada de joyas de la Casa Real Británica y que, si no lo ha heredado la princesa Ana, llegado el momento, puedan entregárselo a la princesa Charlotte de Gales, como única mujer entre los descendientes del príncipe heredero.
Reina antes que madre, como la reina Victoria
Tal y como ocurrió con la reina Victoria, siempre se ha dicho que la reina Elizabeth II priorizó ser reina antes que madre, a pesar de que se convirtió en la primera soberana reinante en dar a luz, desde que en 1857, cuando nació su tercer hijo. Tuvo fama de ser una madre que mantuvo una relación distante con sus hijos, aunque se involucró algo más en la educación y la vida de sus dos hijos menores.


Fue una madre absorbida por su inmenso sentido del deber, por lo que mantuvo sencillamente una relación diferente a la que suele tener una madre tradicional, en donde fluye la calidez y la cercanía. Sin embargo, con la llegada de los nietos y los biznietos su manera de actuar cambió, transformándose en una abuela más familiar y cariñosa… ¡Tal y como suelen ocurrir con la mayoría de los abuelos!
Visitar Londres siguiendo la Jubilee Greenway
A vueltas con el recuerdo de la reina Elizabeth II, si vas a Londres recuerda que puedes visitar la ciudad siguiendo el circuito que se diseñó en 2012 con motivo del Jubileo de Diamante de la reina, que puedes seguir a través de unas placas de cristal incrustadas en el pavimento, que te llevan a algunos lugares icónicos del centro de la capital británica.
Eventos relacionados con la conmemoración del centenario
Por un lado, se ha inaugurado The Queen Elizabeth II Garden, en el Regent’s Park de Londres: The Queen Elizabeth II Garden.
Por el otro, en el Museo Británico se ha presentado la maqueta del memorial que se levantará en Saint James Park para conmemorar la vida de la reina Elizabeth II. Una obra encargada a Norman Foster & Partners. The National memorial to Queen Elizabeth II.
Y, para acabar, uno de los eventos que personalmente más me encantaría poder visitar. Se trata de una exposición dedicada a la vida y al estilo de la reina Elizabeth II en The King’s Gallery, en Buckingham Palace.
Como no podría ser de otro modo, la Casa Real ha hecho su propio homenaje al recuerdo del nacimiento de la reina, publicando un video en su perfil de instagram, dedicado a “the life of the longest serving Monarch in history”, que se puede visionar en el siguiente enlace: https://www.instagram.com/p/DXaJA2djK5s
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