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DE REGRESO AL BON PASTOR

Hace unos días, a través de Instagram, el Museu d’Història de Barcelona explicaba que desde hace cuatro años, el espacio expositivo de Les Cases Barates del Bon Pastor se integró dentro de la red internacional Iconic Houses, y que un grupo de sus miembros han venido de visita a conocer personalmente ese entorno museístico del Districte de Sant Andreu.

Iconic Houses es una plataforma internacional creada en 2012 para los amantes de la arquitectura, en la que se pueden encontrar hasta 2000 residencias históricas y edificios modernos a modo de directorio mundial, con el objetivo de fomentar el turismo arquitectónico y crear un punto de encuentro entre expertos sobre la conservación y gestión de ese patrimonio arquitectónico, la mayoría del cual se ha convertido en casas-museo abiertos al público. La web funciona como un mapa y directorio interactivo.

En el caso de Barcelona, encontrarás tanto iconos del modernismo, como la Casa Vicens y la Casa Batlló, hasta antiguas casas de pescadores y vivendas obreras, como es el caso de Les Cases Barates del Bon Pastor.

Ello me hizo pensar en que ya hace unos años visité el Barri del Bon Pastor en dos ocasiones, cuando esas casas todavía no eran un conjunto de historia y memoria, sino viviendas con habitantes reales, protagonistas de la historia contemporánea de Barcelona.

La primera visita me llevó allí tras la pista de una de las Fonts estilo Canaletes que me había dejado olvidada en el correspondiente post temático que publiqué, despiste que uno de los vecinos del barrio me recordó amablemente en los comentarios.

La segunda fue para realizar una visita guiada acompañada por vecinos del barrio, en un momento en que el Bon Pastor estaba en plena renovación. Y cuando la mayoría de las antiguas Cases Barates ya estaban vacías, por reubicación de sus propietarios en edificios de nueva construcción, y cuando ya se había empezado a hilvanar el proyecto museístico, que hoy es una realidad.

Revisando la fototeca de aquellas visitas y comparando esas fotografías con otras más recientes, me he dado cuenta que el barrio ha cambiado muchísimo. Por lo que ya tengo una excelente excusa para regresar por tercera vez a la búsqueda de imágenes mucho más actuales.

Por el momento, y a la espera de encontrar un hueco en mi agenda, toca revisar y ampliar la información que ya tengo publicada con algunos datos complementarios que me explicaron durante mi segunda visita, y que en su momento no llegué a utilizar.

Les Cases Barates del Bon Pastor, un espacio museístico patrimonial

Les Cases Barates del Bon Pastor, recuperadas como uno de los espacios patrimoniales que conforman el Museu d’Història de Barcelona, tal y como explica la web del propio museo, representan el reconocimiento y la reivindicación de la arquitectura popular de la Barcelona de principios del siglo XX, así como un espacio de memoria de las viviendas populares obreras que conformaron la historia de Barcelona, y de los que allí vivieron.

Para saber más:
Les Cases Barates del Bon Pastor a Iconic Houses
Les Cases Barates del Bon Pastor a Museu d’Història de Barcelona

El Museu d’Història de Barcelona (MUHBA) tiene sus orígenes en un pabellón de l’Exposició Internacional de 1929, donde se predefinió la idea de cómo tenía que ser. Posteriormente en 1943, se estableció en la Casa Padellàs de la Plaça del Rei, con la finalidad de convertirse en un centro de divulgación histórica del patrimonio de Barcelona, donde se pudiese, estudiar, documentar, conservar y, por supuesto, exponer al público.

A lo largo de los años, el museo se ha ido ampliando con la incorporación de hasta 17 espacios patrimoniales, repartidos en diferentes lugares de la ciudad, con la finalidad de establecer un diálogo in situ entre el patrimonio y la historia que gira entorno al mismo.

La Font de Canaletes del Barri del Bon Pastor

Barcelona no solo es una ciudad de maravillosas vistas panorámicas, y de basílicas y edificios modernistas iluminados con mil colores. También es una ciudad de barrios periféricos, donde los barceloneses que los habitan se merecen que se hable de ellos. Por ese motivo, y como turista autóctona que soy, no puedo más que dedicarles a todos ellos este post… | Leer más.

Font model Canaletes del Barri del Bon Pastor

De regreso al Barri del Bon Pastor

Ya hace unos años regresé por segunda vez al barrio para participar en una visita guiada acompañados de vecinos de la zona. Una visita que me ayudó a entrar un poco más a fondo en detalles de su memoria histórica, y a conocer en primera persona cómo era la vida en les Cases Barates que todavía seguían habitadas, y sobre el futuro proyecto museístico, que en ese momento ya empezaba a ser una realidad.

Hasta ahora no había vuelto a pensar en recuperar esa información que tenía guardada. Pero las nuevas noticias acerca del interés por les Cases Barates me ha llevado a recuperar grabaciones, notas manuscritas e imágenes, que me han permitido escribir el texto que comparto a continuación.

El nacimiento del Barri del Bon Pastor unión de dos periferias

El primer detalle que nos explicaron fue que, administrativamente hablando, los terrenos que hoy en día ocupa el Barri del Bon Pastor procedían de dos entornos separados. Uno estaba situado dentro de los límites de Santa Coloma de Gramanet, y el otro en los límites de Sant Andreu del Palomar. Los dos, zonas periféricas de sus respectivas localidades.

El motor de la urbanización del Barri del Bon Pastor

El segundo detalle fue sobre los orígenes del Bon Pastor como una zona urbanizada en torno a tres industrias, lo que influyó en el carácter proletario que siempre ha tenido.

Primero fue la industria textil Can Sala (1905) que daría origen a la barriada histórica de Las Carolinas. Después llegó Can Sanchis (1906), una industria química que se instaló lo más próximo posible al rio Besós por las necesidades de agua que tenía, y que daría origen a la Barriada Sanchís, considerado el verdadero núcleo fundacional del barrio actual. Todavía se conserva en ruinas la antigua vivienda de su propietario.

En 1917, procedente de la Barceloneta (donde todavía se conserva la antigua puerta de acceso al recinto de la fábrica), llegó la Maquinista Terrestre i Marítima, cuando decidieron construir allí una segunda fábrica. Un hecho que representó el impulso definitivo para que el Bon Pastor alcanzase su cenit como barrio industrial y proletario, y que se sumó al importante crecimiento que había empezado a tener a consecuencia del aumento de la producción de uniformes militares en su fábrica textil tras el estallido de la Primera Guerra Mundial.

Y llegaron las Cases Barates del Bon Pastor

En 1929, bajo la dictadura de Miguel Primo de Ribera, la zona se amplió con la construcción de 784 nuevas casas, siguendo el plan establecido por el Patronato Municipal de la Habitación de Barcelona, inspirado en la Ley de Casas Baratas de 1911, una legislación estatal que tenía como objetivo ofrecer vivienda social, de alquiler económico, a familias con pocos recursos. Algo que vino motivado por la llegada masiva de inmigrantes a Barcelona, seducidos por la posibilidad de encontrar trabajo en las obras que se estaban llevando a cabo durante los preparativos de la Exposición Internacional de 1929. Un señuelo que llevaba implícito el objetivo de alojarlos alejados del centro urbano.

El polígono de les Cases Barates del Bon Pastor, el primer grupo de viviendas sociales de esas características en Barcelona, se acabaría convirtiendo en el más grande de los cuatros que se construyeron en la ciudad: Eduardo Aunós (en La Marina de Port), Ramón Albó (en Horta) y Barón de Viver (también en el Bon Pastor). 

Y como también pasó con el resto, el uso de materiales baratos provocó un rápido deterioro, algo que se unió a que ninguna de las cuatro zonas dispusiese de infraestructuras, servicios y equipamientos públicos, lo que llevó parejo la generación de cuatro importantes bolsas de marginacion y segregacion urbana.

De Milans del Bosch a Bon Pastor, pasando por Bonaventura Carles Aribau

El nombre del barrio, que inicialmente se llamó Milans del Bosch, nunca fue aceptado por los vecinos, especialmente por los más pequeños, que lo acabaron rebautizando como Vila Besós. Durante la II República, el nombre oficial cambió por el de Bonaventura Carles Aribau, en memoria del célebre autor del poema Oda a la Pàtria, y promotor del movimiento de la Renaixença catalana, pero se acabó revirtiendo a su nombre original con la llegada del Franquismo. No obstante, la perseverancia de los vecinos en no reconocerlo consiguió que acabasen buscando uno nuevo, aceptado por todos. El resultado definitivo fue el Barri del Bon Pastor, dándole el nombre con el que se había bautizado la parroquia.

Explican que el nombre de Bon Pastor se lo inventó el Bisbe Irurita en 1935, y que quedó en suspenso durante la Guerra Civil. Pero, finalizado la contienda, Mossèn Cortina lo recuperó como nexo de unión entre las diferentes barriadas en que estaba dividida la zona, y que se impuso, finalmente de manera oficial, cuando la parte que todavía pertenecía administrativamente a Santa Coloma de Gramanet acabó uniéndose a Barcelona. 

Un barrio anarquista, que acabó seducido por la bondad de un sacerdote 

Sin lugar a dudas, el Bon Pastor siempre fue un barrio en donde el anarquismo se consolidó rápidamente dado el carácter proletario de sus habitantes. No obstante, con el paso de los años y la llegada de una curia también proletaria, cercana a los vecinos en la figura de su párroco, consiguió que esa anarquía primitiva se fuese dulcificando y, con el tiempo, acercándose a la fe cristiana. Como curiosidad, la parroquia del Bon Pastor fue una de las primeras de Barcelona en que todas las mismas se celebraban en catalán, cuando el uso de la lengua estaba prohibido públicamente.

Placa en memoria del Pare Botella

Una escuela libertaria y pionera gracias al profesor

Si has visto la película “el mestre que va prometre el mar”, seguro que conocerás la historia de Antoni Benaiges i Nogués, aquel maestro republicano que aplicaba en sus clases las técnicas del pedagogo francés Célestin Freinet, entre las que se encontraba el uso de la imprenta como medio de formación de los alumnos. Un método pionero que se usó en la II República.

Pues bien, en el Bon Pastor también tuvieron a un maestro libertario que dejó una importante huella. Se trata de José de Tapia y Bujalance, nacido en Córdoba y fallecido en el exilio en Ciudad de México. Como hizo Benaiges, José de Tapia también introdujo el uso de la imprenta como método educativo, promoviendo entre los alumnos la reflexión y el desarrollo de la capacidad de pensar y razonar por sí mismos. El resultado fue la edición de la revista “Vilabesós”, que la memoria histórica del barrio ha dejado unida a la historia de su escuela.

Una parroquia cristiana para anarquistas y libertarios, que acabó dando nombre al barrio

En una zona en donde prevalecía el anarquismo y las tendencias libertarias, la iglesia no dejó pasar la oportunidad de implantarse. Y aunque inicialmente no tuvo excesivo éxito en su empeño, la tenacidad y la bondad de un sacerdote obrero acabó triunfando.

En época del Bisbe Manuel Irutita, en 1935 se inauguró una primera parroquia en un edificio que había pertenecido a Enric Sanchís, con la idea de construir un templo propio. No obstante, la Guerra Civil paralizó el proyecto, unido a la destrucción que sufriría el entorno del lugar.

Si durante la Primera Guerra Mundial fue Can Sala la empresa que trabajó para el conflicto, durante la Guerra Civil, tanto Can Sanchís como la Maquinista fueron reconvertidas en industrias de guerra, por lo que el Bon Pastor fue una zona objetivo de bombardeos discriminados. El 29 de mayo de 1937, a las 3.40 de la mañana, vivió uno de los bombarderos más devastadores lanzado por una escuadra de Junkers Ju 52. Fue un ataque por sorpresa, sin que fuese anunciado previamente por la sirenas, y que formó parte del primer bombardeo masivo que vivió Barcelona en plena noche.

Mossèn Joan Cortinas, popularmente conocido como “el Pare Botella”

No seria hasta el año 1944 cuando Mossèn Joan Cortinas, el párroco que llegó tras finalizar la guerra, recuperó el proyecto inicial para la construcción de un templo y puso la primera piedra, implicándose personalmente en su construcción. El edificio, proyectado por Josep Mª Sagnier y de estilo neorrománico, se acabaría convirtiéndose en el edifico insignia del barrio, y le daría nombre definitivo, tal y como he explicado anteriormente.

Un lugar de credo, pero también de socialización, reivindicación y fomento de la cultura, como ocurrió en muchos espacios parroquiales de zonas marginales de Barcelona. El Bon Pastor acabó teniendo una “iglesia”, que derivaría en su principal espacio para reivindicar y conseguir mejoras para el barrio y para sus vecinos, especialmente gracias a la gran labor que realizó Mossèn Cortina.

Dado que el Bon Pastor era un barrio marginal, la consecución de servicios e infraestructuras se tuvo que reivindicar y luchar día a día. Tener un ambulatorio, un espacio para hacer deporte en condiciones o disponer de medios de transporte que te faciliten la conexión con el centro de la ciudad, en el Bon Pastor fue el resultado de una larga lucha vecinal.

Reivindicaciones que acabaron triunfando

El resultado de esa lucha reivindicativo dio como resultado una larga lista de mejoras, que fueron llegando poquito a poco, y que acabaron convirtiendo el Barri del Bon Pastor en un lugar habitable e integrado al resto de Barcelona.

Una escuela parroquial con botellas de cava

Entre los diferentes proyectos que se llevaron a cabo, uno de los más emblemáticos y conocidos fue la construcción de una escuela parroquial con el dinero obtenido a través de la venta de botellas de cava que recogían los vecinos. Una actividad que generó el mote con el que se conocía popularmente al párroco del Bon Pastor, Mossèn Joan Cortinas, es decir: el Padre Botella.

De la Pasarela del Molinet de madera a la Pasarela del Molinet de cemento

El Bon Pastor está irremediablemente ligado al Rio Besòs, que es emblema del barrio. De hecho es la frontera natural que divide Barcelona de Santa Coloma de Gramanet y que, durante un tiempo, dividió el barrio en dos, hasta que todas las barriadas pasaron a integrarse a Barcelona. Hasta que en 1978 se construyó la actual pasarela de hormigón que une las dos orillas del rio, existía una estructura de tablones de madera, que cada vez que el río crecía se la llevaba la corriente y tenían que reconstruirla.

Tal y como explican en el artículo Passera del Molinet sobre el Riu Besòs, la única infraestructura que existió durante muchos años para cruzar el río fue esa pasarela, conocida como la Pasarela del Molinet, y que los vecinos intentaron mantener en pie hasta que se consiguió que se construyera una en condiciones.

De “la Carraca” a la L9 Nord y la L10 Nord

El metro llegó al Bon Pastor el 18 de abril de 2010. Explican los vecinos que antiguamente el único medio de transporte y comunicación del barrio con el centro de Sant Andreu era “la Carraca”, un antiguo autobús de dos plantas, con un motor que no funcionaba de manera adecuada, y que siempre se corría el peligro de que volcase cuando giraba.

El nombre de La Carraca también fue el de una revista vecinal informativa que la Comisión Pro-Metro del Bon Pastor publicó en 1992 con relación a su lucha por reivindicar la llegada del metro hasta el barrio.

El Centre Esportiu Municipal Valentí Chavarria

La práctica del futbol fue y es una las actividades deportivas más consolidadas históricamente en el Bon Pastor, aunque no disponían de las instalaciones adecuadas para ello. Fue a mediados de los años 70 del siglo XX cuando un grupo de jóvenes del barrio, entre los que habían miembros de la parroquia y de un grupo teatral que se empeñaron en la reivindicar la construcción de un polideportivo municipal en el barrio.

En 1983 se creó la entidad Agrupació Esportiva de Bon Pastor, cuyo trabajo dio sus frutos en el año 1984 con la inauguración del Centre Esportiu Municipal Valentí Chavarria, que fue el primer polideportivo de Barcelona que se construyó siguiendo las especificaciones técnicas que establecía la Normativa de Instalaciones Deportivas y de Esparcimiento (NIDE), que el Consejo Superior de Deportes publicó en el 1979.

El mercado municipal

Otra de las infraestructuras emblemáticas del barrio fue la construcción de un mercado municipal de abastos en 1961, con la finalidad de centralizar la oferta comercial en el corazón del barrio. 

Según Ildefons Cerdà era necesario que Barcelona tuviese una localización estratégica de diferentes mercados municipales con la finalidad de convertirla en policéntrica. Esa teoría es la que adoptó la Comisión de Urbanismo de Barcelona a partir de la década de los años 50 con relación a los nuevos polígonos de viviendas que iban apareciendo en la ciudad. Por esa razón, en septiembre de 1961 se inauguró un mercado en el Bon Pastor. Un edificio diseñado por Enric Piqué i Antoni Canyelles.

A inicios de los 2000 se contempló la necesidad de la remodelación del edificio, por lo que se creó un mercado provisional bajo una carpa que funcionó entre 2009 y 2019, y que es el que muestro en las imágenes de mi post anterior.

En octubre de 2019 se acabaron las obras de remodelación, y se inauguró el nuevo edifico en el mismo espacio que estuvo el anterior. Un espacio que fue y es un equipamiento fundamental del barrio y nexo de conexión social… ¡Que por cierto tengo pendiente de visitar!

Un bloque de firma arquitectónica al lado de las “Casas Baratas”

Y para acabar este segundo paseo virtual por la memoria y el patrimonio del Barri del Bon Pastor, una mención al primer edificio que se construyó dejando atrás el estilo de las construcciones realizadas durante la mayor parte del siglo XX: deficiencias estructurales, simplicidad en el diseño, humedades, como fue el caso del “Corral de la Pacheca”, un grupo de infraviviendas junto al río, que se construyeron a modo de emergencia a finales de los años 50, usando material de muy mala calidad procedente de derribos. 

Se trata del edificio conocido como La Colmena, apodo que le da la gran celosía que cubre la fachada y que es similar a un panal. Es un edificio alto, en el que se apostó por favorecer la entrada de luz solar y la ventilación natural, y que supuso una alternativa al estilo de las casas unifamiliares que tenía a su alrededor.

Ese completo de viviendas, de promoción privada, lo diseñó Oriol Bohigas a través del estudio de arquitectura MBM que tenía junto a Josep Maria Martorell y David Mackay, y se convirtió en un punto de referencia innovador de la arquitectura residencial de Barcelona de la primera mitad de los años 60. Una apuesta por romper con la tendencia del esquema superficial, básico y genérico de la planificación municipal de la época. Un edificio que actualmente continua siendo de lo más actual, y que me fascinó desde el primer día que lo vi.

Y “vet aquí un gat i vet aquí un gos…”

Hasta aquí mi segundo artículo dedicado al Barri del Bon Pastor, con un resumen de historia, memoria e imágenes, que dejo abierto a poder ampliarlo con imágenes actualizadas en no demasiado tiempo…

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