Inicio GASTRONOMÍA Curiosidades e historia AUNQUE LA MONA SE VISTA DE PASCUA, MONA SE QUEDA

AUNQUE LA MONA SE VISTA DE PASCUA, MONA SE QUEDA

Tal y como decía Santa Teresa de Jesús: “Dios también anda entre los pucheros”. Y eso se puede traducir en que todas las fiestas religiosas van aparejadas con el consumo de una delicia gastronómica tradicional. Y por supuesto, la Pascua no es ninguna excepción.

La Cuaresma suele identificarse con un periodo de abstinencia donde la gastronomía evita el consumo de carne, pero deja espacio para que el bacalao sea el rey, y los dulces fritos los príncipes. Asimismo también suele ser vista como el preludio del gran despliegue culinario que suele llevar aparejado la llegada de la Pascua, cuando acaban las prohibiciones gastronómicas, y la cocina más suculenta vuelve a marchar a pleno motor. 

A vueltas con el tema del fin de abstinencia, se suele explicar que la llegada del chocolate de América también tuvo su papel. Degustar una taza de chocolate empezó a ser un gran alivio para superar las privaciones a las que los fieles se habían visto obligados a someterse durante los días previos a la Pascua, por lo que su consumo era uno de los primeros pasos que se daban para romper con el ayuno. De ahí, quizás, venga la importancia que ese producto ha alcanzado en la repostería típica de la Pascua.

Las civilizaciones mesoamericanas y los pueblos amazónicos consumían chocolate mucho más allá de un simple alimento. Simbolizada la vida y la prosperidad, por lo que en sus rituales y celebraciones siempre tomaba un papel protagonista, que ha trascendido generaciones.

Chocolate
Chocolatera tradicional

Hornazos y bollos de Pascua

En buena parte de los países de tradición cristiana, cuando llega la Pascua es habitual preparar tortas de masa panadera enriquecida, que suele tener forma trenzada, redonda o de roscón, y en las que no falta el azúcar y los huevos duros como decoración. Unos pasteles que, históricamente, han representado la fertilidad y la Resurrección.

A lo largo de los años, ese tipo de hornazos se ha ido perfeccionándose y evolucionando a formas mucho más elaboradas y enriquecidas, gracias a la inclusión de productos como la mantequilla, la leche y, por supuesto, el chocolate.

Los huevos de Pascua, evidentemente de chocolate

Los huevos son un elemento imprescindibles de las monas de Pascua. Y pueden ser tanto huevos cocidos como huevos elaborados con chocolate. Los primeros se suelen usar tal cual una vez hervidos, o se pueden decorados con una pintura especial para alimentación.

Según explican, durante siglos la iglesia cristiana prohibió el consumo de huevos durante la Cuaresma, dado que eran vistos como un equivalente a la carne. Por eso, para evitar que se estropeasen, se empezaron a cocer con la finalidad de conservarlos para poder consumirlos a la llegada de la Pascua. Y para diferenciarlos de los frescos, se empezaron a pintar de color.

¿Y desde cuándo se consumen en Pascua huevos de chocolate?

Pues, respondiendo a la pregunta, la elaboración y el consumo de los huevos de chocolate es mucho más reciente de lo que muchos piensan.

Huevo de chocolate en una mona de Pascua

Ya en el siglo XVIII hay referencias de la elaboración de huevos con mazapán y con azúcar. Incluso, según la bibliografía consultada, en la tradición chocolatera de la ciudad de Turín, alrededor de 1725, la viuda Giambone (figura histórica de esa ciudad italiana), empezó a rellenar cáscaras de huevos vacías con chocolate líquido y miel. Algo que está considerado como el antecedente más remoto del huevo de Pascua actual.

Pero fue en el siglo XIX, con la llegada de la industrialización, cuando aparecieron los huevos de chocolate que hoy en día consumimos. Primero fueron completamente sólidos, pero con el perfeccionamiento de la técnica, acabaron haciéndose huecos, con la posibilidad de poderlos rellenar.

La aparición de los primeros huevos de chocolate comercializados se atribuye a Joseph Fry, un empresario e industrial británico, que en 1822 fundó en Bristol la compañía chocolatera J. S. Fry & Sons, Ltd. Una fábrica de chocolate que se inició en la producción industrial del chocolate en tableta, creando las barras de Crema de Chocolate Fry, y que en 1873 sacaría al mercado los primeros huevos de Pascua.

La Mona de Pascua

Como ya comenté en el post anterior, en Catalunya la mona es el postre por excelencia de la Pascua. Un postre que ha evolucionado y se ha ido adaptando a las innovaciones y las tendencias en el campo de la repostería. De los antiguos bollos de masa de pan enriquecida, las monas actuales han evolucionado a pasteles muy elaborados, en los que no faltan complementos como el chocolate, la yema quemada y las almendras, además de ir decorados con huevos y figuras de chocolate, pollitos de chenilla y plumas decorativas de colores.

Aunque el bizcocho (pa de pessic) suele ser la base más habitual para su preparación, no es la única. Y en la actualidad, la llegada de la Pascua suele ser todo un incentivo para que los reposteros dejen volar su imaginación y elaboren verdaderas obras de arte.

Tipos de Mona de Pascua

Según explica la Mª Teresa Font i Blanch en su libro “Fogones i tradicions”, existen diferentes tipos de monas tradicionales, mencionando cuatro de ellas: la mona de bescostella, la mona de pasta de moda, la mona de marsapà (mazapán) y la mona de bescuit (biscuit).

La Mona de Bescostella

Aunque no puedo explicar demasiado sobre este tipo de pastel, ya que no he oído hablar demasiado de ella, lo que sí que he deducido de las explicaciones de la Mª Teresa en su libro, es que se trata de una especie de bollo relleno de huevos duros y llonganisa.

La Mona de Pasta de Moda

En algunos lugares también se conoce con el nombre de “coca de forat”. Se trata de un bollo elaborado con harina, azúcar, huevos, aceite y levadura, y decorado con huevos cocidos. La cantidad de huevos cocidos que lleva decorándolo viene determinada por la edad del ahijado para el cual se prepara. Aunque, como escribe la Mª Teresa, independientemente de la edad del ahijado, no es habitual que lleve más de cinco.

Mona de Pascua hecha en casa

Este tipo de bollo de pan dulce también se puede encontrar con el nombre de Cristina. Para saber más: Cristinas de Pascua.

La Mona de Mazapán

Es una variante de la mona de pasta de moda, pero elaborada con pasta de almendra. De ahí que el mazapán sea el protagonista principal de sus ingredientes.

Suele ir rellena con crema pastelera y decorada con figuras de mazapán, frutas escarchadas, figuras y huevos de chocolate.

La Mona de Biscuit

Es una tarta elaborada con una base de bizcocho o pa de pessic, bañado con almíbar y rellena de crema, trufa o mermelada. La cobertura puede ser de crema de mantequilla, yema tostada o chocolate, y va decorada con figuras o huevos de chocolate, pollitos de felpa y plumas de colores.

Este tipo de mona de Pascua es la que en la actualidad se suele regalar más habitualmente, especialmente para consumirla como el postre de una comida familiar.

Una variante de la Mona de Biscuit, que también es popular en Pascua, es la Sara, bizcocho relleno con pasta de mantequilla, y recubierto con esa misma pasta de mantequilla y almendras laminadas tostadas.

Obras de arte en chocolate

A partir de la tradición de los huevos de chocolate de Pascua, la repostería ha ido evolucionando e innovando a lo largo de los años, apostando por fusionar técnicas de elaboración tradicional con creatividad y diseño. De ahí que el mundo de la chocolatería haya convertido esa tradición en la elaboración de verdaderas obras de arte comestible.

Por ello, elaborar figuras de chocolate tal cual son toda una tendencia. Y conejos, gallinas y huevos de chocolate han dejado paso a figuras inspiradas en las últimas tendencias de cada año, que en esta ocasión son el K-Pop y Antoni Gaudí, sin dejar de lado los equipos de futbol… Que siempre son tendencia en los más pequeños.

Tradiciones familiares y la Mona de Pascua

Evidentemente, como cualquier celebración tradicional, la Pascua está llena de tradiciones. En este caso, para concretar, voy a mencionar dos de las más relevantes.

Por un lado, el papel destacado que juegan los más pequeños de cada casa, cada Lunes de Pascua. Ese día es cuando la tradición manda que los padrinos le regalen a sus ahijados la mona. Y el momento de abrir el paquete para descubrir cómo será es todo un acontecimiento.

Por el otro, es un día de reunión familiar y, con la excusa de la mona, muchos aprovechan para salir a comer al campo para dar la bienvenida al buen tiempo que suele traer la Pascua.

Y remitiéndome nuevamente al libro de recetas de la Mª Teresa, nos recuerda que existe toda una liturgia tradicional que hay que cumplir antes de empezar a comer la mona, especialmente si se trata de una mona de pasta de moda:

Hay que coger uno de los huevos de la mona y, a la vez que se canturrea la frase “Aquí em pique, aquí em cou, aquí en trenco la clasca de l’ou”, hay que santiguarse usando el huevo, hasta cascarlo finalmente con un leve golpe en la frente…

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