REMENJA’MMM O VUÉLVEME A COMER

Si has viajado a los EEUU te debes haber dado cuenta de que el tema del reciclaje no es una prioridad para sus ciudadanos. En lugares como Washington, Boston o Nueva York es difícil ver papeleras que nos permitan separar los residuos, como tampoco es habitual ver contenedores de diferentes colores como tenemos en muchos países de Europa.

Bien al contrario, no sería justo no reconocerles la predisposición de sus restaurantes para que los clientes se puedan llevar a casa la comida que han pedido y no han podido consumir. El uso de las doggy bags (bolsas para las sobras) es de lo más usual. Volver a casa con parte de la comida pagada en el restaurante no es ninguna deshonra, ni les produce ninguna vergüenza pedirle al camarero que se la empaquete para llevar. Bien al contrario de lo que suele ocurrir en Europa, especialmente en los países del sur.

De hecho hay que pensar que si has pagado por ello, todo el contenido del plato te pertenece, así como el de las botellas. ¿Absurdo? Pues no.

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Si la has pagado, es tuya. Llévatela a casa si no te la puedes acabar

El desperdicio de alimentos

En Cataluña, cada día se tiran 720.000 kg de comida, más de la mitad en los propios hogares. El resto en restaurantes, bares, caterings y comercios. Al final del año, la cifra asciende a 260.000 toneladas. Una cifra a la que se tiene que sumar el valor intangible del perjuicio que se ocasiona tanto al medio ambiente (aumento de basuras), como a nuestra propia salud (emisiones de carbono).

De ese total anual está comprobado que el 16% proviene del sector de la restauración. Para el control de una parte de ese porcentaje -léanse prevención y reaprovechamiento- ya existen diferentes proyectos en Cataluña en los que se trabaja para conseguirlo, como Pont Alimentari y BCN comparteix el menjar. Pero es el porcentaje de los residuos que producen directamente los comensales los que, hasta el momento, están fuera de control. La gran mayoría de los alimentos que una vez servidos no se consumen, acaban en la basura.

¿La solución? Sensibilizar sobre la problemática e incidir en el cambio de los hábitos de los comensales, normalizando el hecho de llevarse los restos aprovechables a casa, sin ningún tipo de pudor.

Con esa finalidad nace la campaña “Remenja’mmm. Massa bo per lleçar-ho” (“Vuélveme a comer. Demasiado bueno para tirarlo”), de la mano de Nutrició Sense Fronteres, Rezero, Fundació Banc de Recursos y Grup GSR.

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Presentación de la campaña Remenja’mmm, con la chef Ada Parellada como invitada de honor

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Ante la relativa respuesta de anteriores campañas, con Remenja’mmm se ha apostado por reforzar el mensaje ofreciendo una solución práctica que facilite la recuperación del excedente que se produce en los comedores de los restaurantes, y evitar que acabe en la basura. De ahí la incorporación de una doggy bag propia, que estará disponible en todos los restaurantes que se sumen a la campaña.

Además de crear una imagen y un mensaje específico, en el diseño de Remenja’mmm se ha optado por un tono divertido, cercano, atractivo y emocional, que ha contado con el apoyo de los propios restauradores, como es el caso de la chef Ada Parellada.

En la página web Remenjammm.cat tanto los restaurantes interesados en adherirse, como los comensales que quieran participar tienen toda la información a su disposición.

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Doddy Bag de Remenja’mmm, campaña diseñada en un tono divertido, cercano, atractivo y emocional

Y recuerda…

De comensal a comensal: No dudes en pedir que te empaqueten las sobras. Primero porque las has pagado y son tuyas. Segundo, porque le vas a hacer un favor al planeta. Y en último lugar… Esa razón te dejo que la pongas tú.

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