EL BOSC DE LES CREUS. ARTE Y NATURALEZA EN UNO

Dicen que el Ave Fénix renace de sus propias cenizas. En el caso del lugar del que os voy a hablar, es el ARTE el que nace de las mismas. Un ARTE con mayúsculas. Un ARTE que une dos sentimientos: reivindicación y amor por la naturaleza. Un ARTE que está ahí para que cada uno deje fluir sus propias emociones al contemplarlo. Se trata de un ARTE visual con nombre propio. Es el Bosc de les Creus.

Bosc de les Creus

El Bosc de les Creus

“Katalonai turi savo Kryziu Kalna”

“Los catalanes tienen su propia Colina de las Cruces”. Así es como comienza un artículo lituano sobre el “Bosc de les Creus”, un lugar que ha despertado cierto interés en esa República Báltica. No se puede negar el paralelismo que se puede establecer con la Kryziu Kalnas (Colina de las Cruces), el espectacular santuario situado próximo a la ciudad lituana de Siauliai.

El artículo sigue “Netoli Barselonos stūksančio Montserato kalno papėdėje praėjusią vasarą liepsnojo miškai. Dabar čia driekiasi iš sudegusių medžių kamienų sukalti kryžiai”, explicando que se trata de un bosque situado a los pies de la espectacular montaña de Montserrat –próxima a Barcelona-, que se vio afectado por los incendios forestales del pasado verano, y que ahora está lleno de cruces hechas con los troncos y las ramas de los árboles.

La Colina de las Cruces (Kryziu Kalnas) es un santuario que se encuentra a 12 kilómetros de Siauliai, situada en la carretera que va de Kaliningrado (territorio ruso en el Báltico) a Riga, capital de Letonia.

Este santuario –que saltó a los medios de comunicación tras la visita que hizo allí el Papa Juan Pablo II en 1993- se caracteriza por tener más de 400.000 mil cruces (de todos los tamaños, formas y materiales), que los creyentes católicos han ido colocando allí desde el siglo XIV, cuando llegó el cristianismo al país. De hecho, ya había sido anteriormente un lugar de culto pagano.

Lo cierto es que desde principios del siglo XIX ha sido un lugar de reivindicación ante la represión de la Rusia zarista, primera, y de la dominación soviética, después. Un lugar de identidad religiosa, nacionalista y cultural de Lituania.

 

Pero ese no es el único artículo que podemos encontrar en la prensa sobre ese espectacular y curioso lugar situado en la falda de Montserrat. Más de medio millar de medios se han interesado por él, desde que Marc Sellarès se puso manos a la obra para llevarlo a la práctica, con la finalidad de homenajear a un bosque que había desaparecido.

El resultado es espectacular. Un entorno donde la desolación se ha hecho arte, y cuyo creador nos anima a que dejemos fluir las sensaciones y sentimientos que nos pueda inspirar recorrerlo.

Bosc de les Creus

Un lazo rojo, una madre herida, una corta vida de 24 años…

El porqué del proyecto

El alma de ese sorprendente Bosc de les Creus es Marc Sellarès, artista visual de formación y bombero de profesión, una profesión que –tal como nos explica- ya eligió desde muy pequeño.

Cuando tenía 9 años tuvo la desagradable experiencia de vivir un importante incendio forestal en Sant Salvador de Guardiola, localidad en donde vivía, cosa que le marcó tan profundamente que, desde ese momento, tuvo claro que cuando fuese mayor trabajaría luchando contra el fuego. En el verano de 2015, un nuevo incendio forestal en el mismo bosque se volvió a cruzar en su destino.

Si consultamos la hemeroteca del 27 de julio de 2015 podemos leer el titular: “Fuego sin control”. “Llamas en la Catalunya central”. Así es como recogía La Vanguardia el incendio forestal que el verano de 2015 calcinó más de 1000 hectáreas de bosque situado entre los municipios de Ódena, El Bruc, Sant Salvador de Guardiola y Castelfollit del Boix, en las comarcas del Anoia y el Bages.

El incendio tuvo dos frentes, uno hacia Sant Salvador de Guardiola y el otro hacia el Bruc. El resultado fue un escenario de desolación y de naturaleza calcinada y muerta.

 

A Marc Sellarès, ese nuevo incendio le hizo aflorar sentimientos de pérdida que creía olvidados, y su deriva artística le llevó a sentir la necesidad de expresarlos plásticamente, rindiendo un homenaje al bosque que se había quemado. Algo parecido a un ritual de duelo que le permitiese descargar ese sentimiento, pero que tuviese la suficiente fuerza para transmitirlo a los demás.

El resultado es un impactante conjunto artístico, donde la propia naturaleza muerta es la obra de arte. Una actuación que tiene carácter efímero y que durará entre quince o veinte años ya que, como Marc reconoce, la propia naturaleza acabará destruyéndolo en su propio proceso de auto regeneración.

Bosc de les Creus

Un artista, un entorno, un sentimiento

El porqué de las cruces

Sin ninguna idea predefinida, pero con el objetivo de crear una escultura con mucha fuerza visual, Marc Sellarès empezó a trabajar en el mismo entorno con los restos de madera quemada. Al combinar un primer tronco con ramas caídas el resultado (una cruz) le hizo sentir la fuerza que estaba buscando; sensación que se amplió tras crear otras dos más. En ese momento se percató de que siguiendo por ese camino, conseguiría el objetivo buscado.

Como nos explica Marc, la primera cruz la realizó en el término de Sant Salvador de Guardiola pero, con la finalidad de dar al proyecto mayor visibilidad, lo trasladó 200 metros hacia el término de El Bruc. De ahí que la obra artística esté repartida entre dos comarcas.

Todas las cruces están encaradas para que se puedan verse desde la carretera, y tienen la panorámica de Montserrat como referencia.

El Bosc de les Creus está situado entre las comarcas del Bages y de la Anoia. Concretamente en el Termino de El Bruc, junto a la carretera BP-1101. En un lugar conocido como el Coll de Can Massana, próximo a la urbanización Ca l’Esteve de Sant Salvador de Guardiola.

 

El conjunto artístico está formado principalmente por esculturas de árboles en forma de cruz (con una, dos, tres o cuatro cruces cada uno), pero también encontramos árboles tal cual. Como nos reconoce Marc, “la propia forma del árbol quemado tenía mucha más fuerza que la cruz que se podría haber construido con sus restos”.

Curiosamente los terrenos son de propiedad eclesial, y Marc tuvo que pedir permiso al Obispado para poder realizar la intervención artística. Aunque inicialmente le pusieron como condición que tenía que renunciar a sus derechos de autoría –cosa que evidentemente se negó a aceptar-, finalmente no hubo ningún tipo de impedimento.

Bosc de les Creus

Un proyecto con Montserrat de referencia en el horizonte

Un proyecto con repercusión internacional

Tras crear las primeras 50 cruces, el proyecto apareció en los medios de comunicación comarcales y empezaron a visitarlo los primeros curiosos. Principalmente conductores que lo veían al pasar por la carretera.

Cuando ya había creado unas 100 cruces fueron periodistas de France Press quienes se interesaron por él. Tras la publicación del reportaje que realizaron, el interés por conocer el proyecto empezó a proyectarse hacia el resto del mundo.

Desde entonces han hablado de él medios europeos, americanos, asiáticos… Llegándose a divulgar en 500 medios de comunicación internacionales, como ya hemos comentado anteriormente. Además, por su fuerza y excelente ubicación, el lugar ya se ha convertido en una localización ideal para reportajes fotográficos, filmaciones o, incluso, representaciones teatrales y poéticas.

Así mismo, dado que se ha empezado a valorar como un posible instrumento de concienciación sobre el cambio climático y la necesidad de cuidar el medio ambiente, se está estudiando la posibilidad de exportarlo a otros lugares de Sudamérica.

Con su proyecto, Marc Sellarès ha conseguido su propósito: “Comunicar al mundo su aflicción por la desolación del entorno natural, a través de la fuerza plástica de la propia naturaleza afectada”.

Algunas curiosidades

Estas son algunas de las curiosidades que Marc Sellarès nos ha remarcado con relación al proyecto y al entorno en el que se encuentra el Bosc de les Creus:

  • Dado que en la cultura occidental el proceso de duelo dura un año, el proyecto de creación del Bosc de les Creus también se llevó a cabo a lo largo de un año.
  • El bosque tiene un total de 1293 cruces, una por cada hectárea que se quemó en el incendio del 2015.
  • El tipo de árboles son pinus halepensis (pinos de Alepo), una especie invasora foránea que cuando se quema no rebrota. De ahí que el bosque haya quedado yermo con la suma del incendio de hace 30 años y el actual. Existe un proyecto de repoblación con especies autóctonas.
  • Históricamente el bosque como sí no existía. Eran terrenos dedicados al cultivo de la vid y a la producción de carbón vegetal. De ahí, que entre las cruces todavía se puedan ver algunas barracas de viñas y pozos de antiguas carboneras.
  • En algunos de los troncos de los árboles se pueden ver profundas heridas en la corteza producidas por la caída de rayos, debido a que el bosque está situado en una zona muy propicia a las tormentas eléctricas.

Galería fotográfica

El Bosc de les Creus
 Para saber más:
Marc Sellarès, artista visual

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