UNA BIBLIOTECA PÚBLICA, QUE NO MUNICIPAL

Cuando me invitaron a visitar la Biblioteca Pública Episcopal del Seminari de Barcelona, lo primero que hice fue entrar en internet y localizarla. La verdad es que poco o nada había oído hablar de ella. No obstante, tras aceptar la invitación, a diferencia de lo que suelo hacer, no quise documentarme en profundidad con la finalidad de dejarme sorprender. Poder acceder a conocer el corazón de la primera biblioteca pública de Barcelona no es algo que pase todos los días.

Biblioteca Pública Episcopal

Entre los fondos de la Biblioteca se conservan manuscritos y libros considerados una verdadera joya

Porque sí, esta biblioteca tiene el honor de ser la biblioteca pública más antigua de Barcelona. Aunque es necesario puntualizar que el concepto “pública” no lo debemos confundir con “municipal”, como parece que suele ocurrir –tal y como nos comenta Daniel Gil, durante la visita.

Pero empecemos por el principio, y antes de que nos sumerjamos entre manuscritos, incunables y ediciones de 300 años de historia, vamos a ubicarnos geográficamente en su sede central. Concretamente en el edificio del Seminari Conciliar de Barcelona.

El Seminari Conciliar de Barcelona

Muchos lo tenemos visto, pero no todos sabemos que hay en su interior. Ese majestuoso edificio modernista, situado en la parte baja de la calle Balmes, que ocupa una manzana del Eixample, con fachadas a cuatro calles: Diputació, Balmes, Consell de Cent y Enric Granados. ¿Ahora ya sabes de cuál te estoy hablando?

Biblioteca Pública Episcopal

Fachada principal del edificio del Seminari Conciliar de Barcelona

Oculto entre árboles y parapetado tras el edificio histórico de la Universitat de Barcelona, lleva ahí desde finales del siglo XIX. De hecho, tal y como me explican, fue uno de los primeros edificios que se construyeron fuera murallas, en una parte de los terrenos que acabarían conformando parte del Eixample de Barcelona.

El edificio es obra del arquitecto Elies Rogent, autor también del edificio de la Universitat de Barcelona, construcciones que prácticamente se llevaron a término a la vez.

Algo de historia

Los orígenes del Seminari Conciliar de Barcelona se remontan al siglo XVI, cuando por un decreto del Concilio de Trento se estableció la obligación de crear este tipo de instituciones como lugar para la formación de sacerdotes.

Biblioteca Pública Episcopal

Aula de lectura de la Biblioteca

A lo largo de la vida de la institución, ésta ha tenido tres sedes diferentes. La primera (1593) fue en la calle Montalegre, donde actualmente está la Casa de la Caritat. La segunda (1772) en la Església de Betlem de La Rambla, que formaba parte del primer colegio de enseñanza superior de los Jesuitas en Barcelona. La tercera (1882), y hasta ahora la definitiva, en el edificio de la calle Diputació.

En la actualidad, el edificio continua desarrollando su función fundacional (la formación de sacerdotes), pero también es la sede de tres facultades (Teología, Filosofía e Historia, arqueología y artes cristianas), además de la del Instituto Superior de Liturgia de Barcelona y del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona. Y por supuesto, la de la Biblioteca Pública Episcopal de Barcelona.

Un cruce de destinos

La biblioteca se inauguró en enero de 1772, como resultado de la unión de dos bibliotecas anteriores.

El decreto del Concilio de Trento –que ya he mencionado- también estableció que cualquier seminario que se crease tenía que tener una biblioteca, lo que dio lugar a que en el de la calle Montealegre se cumpliese con ello. En paralelo también los Jesuitas crearon una biblioteca en su sede de la Rambla, que el destino querría que se acabase fusionando con la primera.

En 1767, la expulsión de los Jesuitas de todos los reinos de España por orden del rey  Carlos III, y la consiguiente confiscación de sus bienes, fue el punto de inflexión en el futuro de esa unión. Asimismo, siguiendo la disposición real de que todos los bienes se hiciesen públicos, la biblioteca adquirió ese carácter. Lo que explica por qué es la primera biblioteca pública de Barcelona.

Biblioteca Pública Episcopal. No municipal

Desde el año 2010 forma parte de la red de bibliotecas de la URL y tiene libre acceso a todos los estudiantes de las universidades de Cataluña, tanto como zona de estudio, como de consulta.

También está abierta al resto del público, pero mediante la obtención de un carnet de socio, lo que les da acceso a su uso y a la consulta de sus fondos. De ahí el concepto de pública, pero no de municipal, como me aclaran a mi pregunta de si se puede acceder con el carnet de las bibliotecas de la DIBA.

Y, a pesar de que depende del arzobispado de Barcelona, la biblioteca no está abierta solamente a congregaciones religiosas católicas, sino a todos los otros credos.

Biblioteca Pública Episcopal

Vistas a un patio interior desde la Biblioteca

Los fondos

Siguiendo con la filosofía fundacional, los fondos de la biblioteca se siguen alimentado de los legados de las bibliotecas particulares de sacerdotes, obispos y arzobispos. No obstante, para colaborar en el mantenimiento y ampliación de los mismos, todas las facultades que tienen sede en el edificio realizan aportaciones anuales para adquirir nuevos libros.

Según nos explica nuestro anfitrión, la Guerra Civil fue un punto de inflexión en el mantenimiento de los fondos iniciales, ya que para salvarlos buena parte de ellos se tuvieron que trasladar a la Biblioteca de Catalunya, lo que provocó que muchos libros se quedasen allí y no se recuperasen.

Biblioteca Pública Episcopal

A pesar de lo que se pueda pensar, no todos los libros son de temática religiosa

A la pregunta de cuál es el contenido principal de la biblioteca, me explican que los libros de teología son los más numerosos, pero que también hay libros de filosofía, ética, moral, arte, literatura, historia, y otros materiales más efímeros como grabados, así como una de las colecciones más importantes de goigs de toda Cataluña. Además de los seiscientos títulos de revistas especializadas –algunas de las cuales ya no se publican-, y ejemplares de periódicos antiguos, como el Diario de Barcelona.

En total la biblioteca cuenta con unos 360.000 volúmenes, de los que 162.000 ya se han incluido en el catálogo automático, que se puso en marcha con la entrada de la institución en la URL. No obstante, todavía queda mucho trabajo por hacer.

Respecto a los préstamos, todos los fondos posteriores a 1955 son susceptibles de préstamo, mientras que los anteriores a esa fecha solo se pueden consultar en la biblioteca, con la finalidad de velar por su conservación, dado el valor histórico de algunos de los ejemplares.

Salas de lectura, trabajo y depósitos

La biblioteca ocupa una de las alas del primer piso del edificio, abierta a uno de los patios interiores, lo que no solo le aporta silencio y tranquilidad, sino una excelente claridad natural. A una sala de lectura, abierta el público en general, se le suman diferentes espacios que se usan como salas de trabajo o almacén.

La sala de lectura cuenta con 80 puestos de trabajo, y en sus estanterías hay unos 10.000 volúmenes de acceso libre. En una de las paredes se puede ver un retrato de Félix Amat de Palou, su primer bibliotecario, quien también le da nombre a una de las otras salas de la biblioteca.

La sala Amat de Palou es una sala de trabajo y está dividida en dos niveles. Habitualmente usada por profesores y doctorandos, una de sus curiosidades es que su nivel superior está íntegramente dedicado a libros sobre la Biblia, que incluyen traducciones y estudios varios.

Biblioteca Pública Episcopal

Una de las salas lleva el nombre del primer bibliotecario, Amat de Palou

El resto de espacios están destinados a la conservación y almacenaje de los fondos que no están expuestos al público y que solo se pueden consultar bajo petición.

El depósito principal ocupa una superficie de 1000 metros cuadrados, divididos en tres estancias conectadas entre sí. Dada la altura del techo, el espacio se ha repartido en dos niveles para ampliar su capacidad. Según nos comenta Daniel Gil una parte de ellos albergó los dormitorios de los seminaristas en el pasado y todavía conserva el suelo original. Allí se guarda la mayor parte de los fondos antiguos y modernos, desde el siglo XVII hasta la actualidad.

Biblioteca Pública Episcopal

El depósito principal está ubicado en los antiguos dormitorios de los seminaristas, después de incorporarse todas las medidas de seguridad obligatorias de este tipo de almacenaje

Entre las curiosidades que me muestran en la visita, en una de las salas de depósito hay una serie de estanterías reservadas en exclusiva para el fondo de libros de los Carmelitas. A la consecuente pregunta del porqué, me responden que debido al cierre de conventos, y a la falta espacio físico, la congregación los ha entregado a la biblioteca a modo de cesión por un periodo de 99 años, lo que legalmente les permitirá seguir conservando la propiedad.

La sala “refrigerada”

Pero en el recorrido por el corazón de la biblioteca, debo destacar el gran honor de poder entrar en el depósito donde se conservan los manuscritos y los libros anteriores a XVI, los elementos más valiosos de todo el fondo. Una sala en donde se trabaja con guantes, tal y como se deben manipular estas fantásticas piezas de anticuario, y donde la temperatura está controlada en todo momento de manera automática.

Entre los ejemplares que me muestran está la “joya” de la biblioteca, una crónica manuscrita del siglo XIV (no se conoce la fecha exacta), sobre los reyes de Aragón y condes de Barcelona, titulada: “croniques de totes les naçions quis poblaren en Espanha e en apres dels Reys d’Arago e dels comtes de Barchinona”.

Biblioteca Pública Episcopal

Una de las obras consideradas “joyas” de la biblioteca

Otros ejemplares interesantes que se conservan en la sala son: una copia de “El Llibre dels Angels” de Francesc Eiximenis (datada en 1486), así como un manuscrito sobre la Isla de Silicia (se cree que de 1700) que contiene mapas, grabados y planos de ciudades, todos ellos perfectamente conservados.

Como curiosidad, también me muestran el último libro que han recibido en la sala. Se trata de un libro de 1549, procedente de la Parroquia de Sant Joan d’Horta, escrito por Luis Mercado, médico personal de los reyes Felipe II y Felipe III. Como me explican mis anfitriones, se trata de un tratado de ginecología, que gira en torno a las enfermedades de las mujeres. Un libro que no solo llama la atención por su contenido (dada la fecha en que se escribió), sino porque es una de los tres únicas copias que se conservan del mismo (las otras dos están en la Biblioteca Nacional y en la Biblioteca Carlos III, respectivamente).

Conservar el pasado pensando en el futuro

La biblioteca está al cargo de tres bibliotecarios, quienes se encargan de llevar a cabo las funciones propias de su labor tanto a nivel administrativo, como técnico. Y que como bien he podido constatar lo hacen con admirable dedicación.

Biblioteca Pública Episcopal

La ubicación de la biblioteca en el edificio le otorga el privilegio de la tranquilidad, el silencio y la iluminación natural que aportan los patios interiores

Con un entusiasmo que se te contagia, te hablan de su apuesta y ganas de ayudar a mantener un legado cultural de mucho valor, pero trabajando para acercarlo a los intereses y las necesidades formativas actuales.

Entre sus apuestas de futuro está lograr la total digitalización de las obras, lo que abrirá la posibilidad de ampliar el público objetivo, y de llegar a muchas más personas que puedan estar interesadas en consultar u obtener copias (con marca de agua) de los documentos del fondo que así lo permitan.

Es evidente que para ello se necesita incrementar los ingresos. Actualmente disponen de las aportaciones del arzobispado y de la propia URL, además de las cuotas de los socios, por lo que uno de sus objetivos es que el número de socios vaya creciendo de manera exponencial, a medida que vayan implementando las acciones de mejora que tienen previstas en su plan de futuro.

Biblioteca Pública Episcopal

Una biblioteca con un largo pasado, pero con un excelente plan de futuro para seguir colaborando en conservar su legado cultural

 

Biblioteca Pública Episcopal de Barcelona
C/ Diputació, 231
Barcelona

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