ADOLF, creador: “No soy un artista típico”

Adolf art

“AUTORETRAT FOTOGRAFIANT-ME” 2010-2011. Adolf.

Lunes, Valldoreix (Sant Cugat del Vallès). En medio del bullicio de un ciudad que empieza la semana, Adolf me espera en su taller para hablar de su vida como creador y artista. Este es su sitio de toda la vida. Bueno, empezó a vivir aquí cuando cumplió los 18 años, pero hasta entonces había pasado todos los veranos. Es su pueblo, y su vida y obra como creador están arraigadas a esta ciudad. Acaba de cumplir 51 años. La barba blanca de una semana le cubre la sonrisa tímida pero afable con la que me invita a entrar en el estudio. Una mesa de billar llena de material preside la sala; le acompañan un tórculo para hacer grabados, una biblioteca llena de libros y el espacio del ordenador. En cómputo, hay una infinidad de objetos y cuadros que no te los acabas nunca. ¡Incluso hay cuadros colgados en el techo! “Es por un tema de espacio”, me comenta. El desorden contrasta con la minuciosidad con la que están colgadas las maquetas de la bola del mundo, los planetas y la luna, hechos y ubicados a escala. Le encanta la astronomía, hasta el punto de haberla recreado en una chica que sus pecas dibujan constelaciones. Los protagonistas de los retratos que hay en las paredes fijan los ojos en todo lo que pasa dentro de la sala. Esta presencia y su amable hospitalidad convierten el espacio, el taller ADOLF Taller d’Art, en un sitio único.

Casa y taller juntos, ¿es difícil diferenciarlo?
Es muy distinto. Arriba está la casa y abajo el taller, y lo contemplo como algo distinto. La ventaja es que el desplazamiento de casa al taller es solo de 20 escalones. Entonces es muy cómodo. Me va genial hacerlo de esta manera.

¿Dentro de qué ámbito de la creación hay que clasificarte?
Me dedico a pintar, dibujar, hacer grabados, fotografías, ilustraciones, libros de artista, exlibris y otras cosas raras. Soy complicado, porque hago muchas cosas diferentes. No soy un artista típico.

Y ¿eres feliz así?
Mucho. Hay artistas que solo pintan un tema y son felices haciendo eso. A mi, en cambio, me llena trabajar en distintas cosas y ámbitos.

¿Cómo fueron los inicios?
De pequeño me gustaba mucho pintar, pero intenté entrar en Bellas Artes y no pude aprobar el examen de acceso porque no estaba preparado. Entonces fui a la Llotja de Barcelona. La parte creativa empezó en 1987, cuando me di cuenta de que las secuencias eran una de las cosas que más me gustaban.

Arte secuencial…
Es una técnica que consiste en recrear distintas imágenes dentro de un mismo cuadro y observar la evolución o la complementariedad. Es una técnica que puede funcionar en muchos ámbitos.

¿Qué papel tiene Sant Cugat en su obra?
Hago muchos cuadros de carácter local. A Sant Medir le dedico un cuadro o un grabado cada año. He pintado casi todas las cosas importantes que hay en Valldoreix. Pienso que un artista es del sitio donde vive. Si viviese en Barcelona, hubiese pintado la Sagrada Familia.

Adolf arta

Imagen del taller del artista

Has pintado muchos desnudos también.
Los desnudos son distintos. Es la naturalidad, el estado puro de la persona. Hay gente a quien no le gusta verse desnudo. A mi me pasa. Pero pienso que la ropa es superflua en algún momento. Prefiero el cuerpo desvestido.

¿Dónde encuentras la inspiración?
En muchos sitios. Tengo fotografías en papel y digitales de temas que no llegaré a trabajar nunca. Me gusta también el tema de las puertas y las ventanas, que es la temática como me di a conocer; es una manera de entrar en las casas. Un punto de inspiración importante es el retrato femenino, por ejemplo mi hija, que es con quien estoy creando una de las obras más importantes.

Trabajo en una serie sobre ella desde que nació. Cada año, el día de su cumpleaños, le hago una foto y pinto un cuadro con distintas técnicas y, de momento, a ella le gusta el resultado. Incluso, algunas veces se queja de que tarde tanto en pintarla (ríe).

Ahora, además, eres profesor.
Mi vertiente como profesor nació a partir de mi vida de creador. Surgió la oportunidad cuando me propusieron hacer clases en el Ateneu Santcugatenc. Después, hace ya dieciséis años, entré en el taller Pou d’Art y, en la actualidad, podría decir que mi actividad principal son las clases que imparto a diez grupos distintos. Hay gente que no sabía hacer dos líneas paralelas y ahora ha llegado a vender cuadros.

El año que viene cumplirás 30 años como artista…
Sí, y ya he hablado con el Ajuntament de Sant Cugat para organizar una exposición en la Casa de Cultura y poderlo celebrar.

Es ADOLF, en mayúscula, como a él le gusta firmar. Es así, serenidad y tranquilidad combinadas con un punto de timidez. Adolf reserva toda la expresividad para el momento que decide crear, y esta es la razón que todos le valoramos.

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